Hoy amanecí

Hoy amanecí montado en Dios.Dios es un caballo de edad indefinida, de colores cambiantes: al llover se despinta y en época de secas asume lo polvoriento de interminables caminos vecinales, para más tarde mostrar, en el verano, la voluntad de las selvas lluviosas y lo asfixiante de los cielos rasos. Al ubicarlo, nuestros ojos se tornan sus esclavos y niegan haberlo contemplado con sus crines al aire, al margen de otro aire creado por él, con proverbios y ensalmos donde nada escapa a la robustez de las civilizaciones que lo adoran. Dios no hace milagros porque su continua invisibilidad es un milagro en sí, además del miedo capital que podamos tenerle si con nosotros no resulta piadoso. Las riendas de la fe nos tranquilizan dentro de sus valores. Las espuelas de la templanza nos permiten enloquecer por encima de sacrilegios, y nuestro espíritu, ya sin los temores del infierno, se llena de alabanzas y de gozo.

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Publicado en: 2012 Octubre