Hubo un tiempo en que depositar el voto no era todavía la única forma de resolver la lucha por el poder. En México las elecciones siempre iban acompañadas de violencia y la asistencia a las urnas era un episodio temido por los candidatos, los partidos, los votantes. Hubo un tiempo en que la propaganda electoral no era un fenómeno democrático, sino una forma de legitimación histórica del partido gobernante. En las páginas que siguen, Soledad Loaeza extrae del pasado la memoria de una elección presidencial resuelta a tiros, la de 1940, y José Antonio Aguilar Rivera analiza el tiempo en que la publicidad electoral tenía una función que no podía ser leída en clave democrática

Las elecciones ya no son lo que eran
Soledad Loaeza

Tres visiones de la elección de 1940
Selección y traducción: Soledad Loaeza

De Porfirio Díaz a Vicente Fox:
La propaganda electoral

José Antonio Aguilar Rivera