“Imaginación”

En la época de la reina Isabel de Inglaterra la palabra “imaginación” se asociaba jurídicamente con traición conspirativa, o incluso con sólo pensar en esa conspiración, contra la vida del monarca. Podía referirse a un intento de dañarlos a él o a ella “aunque no tuviera un efecto real”, y ameritaba la pena de muerte. Se usaba en este sentido en los procesos de regicidios en 1660, y el concepto aún operaba en los procesos por traición hasta finales del siglo XVIII. Este uso de “imaginación” puede sonar extraño, pero es reconocible cuando Antonio lo emplea así en La tempestad (II.i.208-9) de Shakespeare; al conspirar contra Alonso, le dice a Sebastián: “Mi poderosa imaginación ve una corona/Posarse sobre tu cabeza”. En esos años, antes de que el poeta Coleridge elevara drásticamente su significado en el siglo XIX, la traición y el asesinato rondaban la palabra “imaginación”.

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Publicado en: 2012 Enero