Buscando a Rimbaud en Etiopía

I Vista desde el avión, Addis Abeba parece una mesa inclinada. Una verde meseta que sube y se pierde en las montañas de Entoto, cuyos picos se ven lejanos. En amárico, el principal idioma del país, Addis Abeba quiere decir “flor nueva”, flor sobre una tierra en declive que se extiende desde dos mil 300 hasta tres mil metros de altura, más arriba que Bogotá o el D.F. Son las tierras altas de África, sin mosquitos ni malaria. El sol es brillante aunque inofensivo y el viento reseca la piel. ¿A qué huele esta “flor nueva”? Temprano en la mañana, aparte del denso aroma del café, huele a viento frío de montaña y a carburante de motores no muy aceitados, a humo de hogueras y monóxido de carbono, los tubos de escape de taxis y buses que suben trabajosamente por la avenida Bole hacia la plaza Maskal, uno de los centros de la ciudad.

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Publicado en: 2012 Enero