En los albores de la época romance, San Isidoro recoge muchas voces usadas en el habla vulgar de España. Una caprichosa etimología isidoriana dice que al gato se le llamaba en principio cattus “quia cattat, id es, videt”; con ello nos da la certeza de que en el siglo VII los hispanogodos empleaban el verbo cattare (< captare) con el sentido de “ver, mirar”, propio del español medieval catar, conservado hoy en catadura “aspecto”, catalejo, cataviento.
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