Imagine minúsculas máquinas capaces de estar en dos sitios a la vez contra todo Aristóteles y su concepción de materia, que realicen el literalmente menor movimiento posible (uno con la menor cantidad de energía posible en el universo). Deberán ser artilugios vaciados de todo bit de energía y que aún así se muevan a causa del “punto-cero” de la energía que llena el espacio. El punto-cero de la energía… no es cero.
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