Con Deber de memoria, ensayo del historiador Enrique Florescano, fundador de la revista nexos, iniciamos una serie de doce reflexiones sobre los 200 años de vida de la nación mexicana, ésa cuya desaparición llegó a imaginar Lucas Alamán en 1849 en el prólogo a su Historia:

Si los males hubieren de ir tan adelante que la actual nación mejicana, víctima de la ambición extranjera y del desorden interior, desaparezca para dar lugar a otros pueblos, a otros usos y costumbres que hagan olvidar la lengua castellana en estos países, mi obra todavía podrá ser útil para que otras naciones americanas vean por qué medios se desvanecen las más lisonjeras esperanzas, y cómo los errores de los hombres pueden hacer inútiles los más bellos presentes de la naturaleza.

Siglo y medio después de aquellas anticipaciones meláncólicas la nación mexicana sigue ahí, somos nosotros. ¿Qué diría Lucas Alamán de la nación que somos? ¿Habría en su mirada espacio para celebrar el país que sigue llamándose México, otro y el mismo que aquel que veía perderse en el desorden y los errores de sus hijos?

Iniciamos aquí un ejercicio de memoria por fuera de la idea de México como fracaso histórico o como víctima de la historia: una lectura de la construcción de México.

Deber de memoria
Enrique Florescano

 

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