“Joan Welsh (luego Joan Welsh Carlyle, futura esposa de Thomas Carlyle) hizo grandes progresos en latín y ya leía a Virgilio a los nueve años. Quería siempre su muñeca, pero cuando estudiaba a Virgilio pensó que era una vergüenza el preocuparse de una muñeca. En su décimo aniversario hizo un túmulo funerario de lápices y de barras de canela y derramó sobre todo ello un perfume, para representar una pira funeraria. Luego recitó el discurso de Dido, acuchilló su muñeca y dejó salir todo el serrín; después de lo cual redujo todo a cenizas y rompió luego a llorar con desconsuelo”.
Suscripción plus
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.