Nunca veré la Fedra del gran renombre,
En algún teatro viejo, veleidoso
De palcos y pasillos, con candiles
Gimientes, parpadeantes; con las filas
Más altas de butacas cubiertas por el tizne.
Indiferente a la jactancia y vanidad de los actores
Mientras cosechan los aplausos,
Yo nunca oiré ese verso subiendo entre las luces,
Cruzando la tramoya y apoyándose
En la elegante rima del pareado:
—Qué repugnantes se me vuelven estos velos…
Suscripción plus
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.