Monumentos menores

Dicen que la monumentalidad es propia de tiempos heroicos, donde una fuerte dosis de esperanza se mezcla con una pizca de vulgaridad y otra de ingenuidad. Sin embargo, también sucede lo contrario, la monumentalidad aparece en épocas confusas donde la vulgaridad es tan vasta que se confunde con la propia esperanza. Lo heroico tiene pretensiones de intemporalidad, lo vulgar no, pero todo termina por derrumbarse. Un ejemplo de esto fue la existencia efímera de la estatua de Stalin en el Parque Letná de Praga. La mole de granito y concreto de 15 metros de alto con la figura del padrecito Stalin guiando a su pueblo fue terminada en 1955. Otavar Svec, el escultor, presionado por la burocracia comunista, se suicidó poco antes de la inauguración. En 1962, ya muerto Stalin, la estatua fue demolida. Desde entonces, el basamento ha tenido múltiples usos, el más irónico de ellos tuvo lugar en 1996, cuando apareció una estatua temporal de Michael Jackson que promocionaba su gira europea HIStory. Terminada la gira desapareció la estatua. La grandeza había muerto hace ya bastante tiempo.

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Publicado en: 2008 Julio