JULIO 21, 2006 Dos camaradas en nuestra unidad tienen sida —tal vez hay más—. Aquí nadie
usa condones. La muchacha contagiada no entiende lo que eso significa.
Me dio la noticia con una gran sonrisa. A su novio tampoco parece importarle.
Aquí todos cogen tanto que probablemente toda la unidad se irá al diablo. Por
fortuna, mi pequeño indio está sano, porque aún era virgen ¡a los veinticinco
años! Le daba pena serlo y nunca me lo dijo, pero yo lo sospeché desde el principio.
Claro que ya lo convertí en un dios del sexo. Sólo espero que no le haya
agarrado demasiado gusto y que no se acueste con otras mujeres.
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