La condición humana normalmente
nos encamina a buscar respuestas
en los recovecos que se
encuentran en ella. Es decir, pareciera
que estuviéramos divididos en dos
mitades, idénticas, que representan
el bien y el mal. Supongo que esta
conciencia de no ser uno, sino dos, o
de contener otro dentro de uno mismo,
comienza a gestarse desde que
tenemos uso de razón, y con el paso
de la primera infancia se van sentando
las bases para pertenecer a cualquiera
de los dos bandos.
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