Los judíos y los israelíes hace mucho tiempo que no son necesariamente lo mismo, pero los últimos años han hecho evidente por qué. La inteligencia es hoy la primera industria en Israel; ninguna otra da más dinero o más trabajo. El Estado que se conformó en los kibbutz con granjeros como David Ben-Gurión y con generales granjeros como Moshe Dayán o Ariel Sharon ha visto llegar a generaciones de jóvenes y aguerridos ejecutivos que, ni ante sus computadoras ni tendidos al sol en las playas de Tel Aviv, parecen entender exactamente lo que significa el pueblo judío en Oriente Medio.
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