Intentaré, desde la posición de un escritor que tiene opiniones, arar en un terreno que tantos otros han cultivado ya con suficiente esmero: el estado de la cultura y sus relaciones con lo político. No soy un especialista en el tema, ni está en mis manos ofrecer nuevas o ambiciosas definiciones de cultura, cuando mucho haré el intento de expresar con claridad algunas de mis ideas al respecto. A fin de cuentas habré de llegar a una conclusión que desde ahora me imagino expresada así: las instituciones dedicadas a la cultura pueden en algunos casos abrir caminos, pero no imponer definiciones estrechas sobre lo que es o puede ser arte y cultura.
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