Cazadores

Algunos hombres coleccionan mujeres. Precisemos. Coleccionan cópulas, visiones de carne y sábanas, idénticas habitaciones de hotel o motel. No las coleccionan a la manera del filatélico, que disfruta repasando lentamente las páginas de sus álbumes para admirar la rareza, el valor o la singularidad de las estampillas que posee (y para disfrutar, también, con los ejemplares menos excepcionales, cuyo valor es, quizás, sentimental: las primeras estampillas de la infancia). No las colecciona a la manera del melómano, que acumula en casa discos y más discos de sus compositores preferidos; y estudia devotamente versiones distintas de una misma partitura, degustando similitudes y diferencias: el coleccionista de mujeres, como el cazador, está siempre ávido de nuevas aventuras.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión.
Después de iniciar sesión puedes refrescar la página presionado el siguiente botón.

Suscríbete

 

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a [email protected].

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2006 Abril