Desde su extinción, a mediados del siglo XX, las carpas donde se forjaron los grandes cómicos del cine mexicano tienen la aureola mítica de los tesoros irrecuperables. Lo mismo sucederá, en pocos años, con los cabarets de barrio, una especie amenazada de muerte por los table dance. En el obituario noctámbulo Cabarets de antes y de ahora en la ciudad de México (Plaza Valdés, 1991), Armando Jiménez dio cristiana sepultura a más de cien antros con variedad desparecidos hasta el momento.
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