-La noche
de San Juan
se ha ido transformando.
Antes, los amigos
salíamos a deambular
por las calles
(seguros y confiados).
Y ahí estabas tú,
la estrella perseguida
que abría la madrugada.
Este Veinticuatro de Junio
no salimos de casa.
Bien entrada la noche
trajeron la noticia:
Juan había muerto.
Su cuerpo fue encontrado
en un suburbio de la ciudad.
Una bala fugaz
no fue el motivo.
El andaba en el sitio equivocado.
¿Dónde estaba San Juan
esa noche?
Tal vez buscando pájaros
noctámbulos,
tomando cerveza
o cerrando los ojos
de los muertos.
Ebrio de balas.

-Lunto al agua enfangada
de la ciénaga
crecen los lirios.
Nadie repara en ellos.
Sólo tus ojos
desde la carretera
son atraídos por el color.
Tu mirada me invita
a descender.
Hay un ruido, la liebre
entre los pastizales.
Esta vez la amenaza
es inminente.
(Relámpago y tormenta.)

Tú y yo, solos
a la mitad del campo
somos un cable
a tierra.

-Lo era precisamente
un ángel
bajado de la luna
quien habitó su cuerpo
aquella noche.
Pero ella
aún siente el arrojo
de las alas
quebradas
sobre su pecho.
El hombre que bajaba
silencioso
por el filo de la pendiente era tan sólo
un cortador de leña.
Y se hizo el milagro.
La concepción más pura.Ella va a dar a luz
en este campo.
Tiene dieciséis años,
y la historia comienza.