La plaga del flash mob

Como una plaga se propaga desde hace más de un año en los infinitos y transparentes pasillos que conforman el ciberespacio. El fenómeno surgió fortuitamente y fue alimentado por el azar, pero su mejor aliado fueron los bits y lo lúdico, que le han permitido multiplicarse en el planeta. Se le designa flash mob (FM) y es una práctica juvenil propia de la denominada cibercultura, es un fenómeno social que se caracteriza por la congregación de multitudes efímeras, que aparecen súbitamente en diversos sitios públicos para realizar especies de performances que rayan en lo ridículo. En inglés mob significa multitud, mientras que el verbo to mob es juntarse para apreciar algo. Algunos ejemplos ilustran en qué consiste: en Nueva York una turba de 400 jóvenes se introdujeron a un supermercado y sin motivo alguno empezaron a reír estruendosamente y unos segundos después lo abandonaron gritando incoherencias. En Río de Janeiro llegaron súbitamente unos 150 jóvenes a una librería y todos al unísono se dirigieron a los vendedores para pedir a gritos un libro inexistente y ante la consternación de los dependientes se pusieron a aplaudir y acto seguido se marcharon. En Francia, de improviso unos 500 jóvenes entraron por diferentes puertas de un centro comercial, se dirigieron a un punto del mismo, inmediatamente se quitaron los zapatos, se tiraron al suelo y se revolcaron como si tuvieran ataques epilépticos, para poco después, ante la estupefacción de la gente, pararse y emular con sus bocas la expulsión de flatulencias y salir corriendo del centro comercial. Esas son algunas de las manifestaciones que se dan desde hace más de una año en diferentes partes del planeta, que se convocan a través de internet o los teléfonos celulares. A medio camino entre el performance y el dadaísmo el FM puede ser que tenga guión previo, pero la mayoría se desarrolla por la improvisación puesta en marcha por sus mismos participantes. En ellos se parte de que lo incomprensible y absurdo es lo único que cuenta. El propósito del FM es no tener ningún propósito, lo único que los mueve es el afán de que quienes participan en el mismo estén juntos en el espacio virtual, pero también compartir en determinados espacios físicos para reforzar lazos de identidad.

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Publicado en: 2005 Enero