La historia oficial mexicana nace seguramente desde el liberalismo triunfante, y con Porfirio Díaz y Justo Sierra: la reconstrucción de la historia mexicana ha sido terriblemente excluyente. Me parece muy saludable que haya posiciones críticas con Benito Juárez, que se exhiban todos sus abusos políticos, su profundísimo autoritarismo; también muy legítimo y saludable para el país la reconstrucción conservadora de la historia mexicana. Por ejemplo, el redescubrimiento de Lucas Alamán. esa figura siniestra según la historia oficial y que es uno de los grandes sabios de la historia de México. El liberalismo en el siglo XIX trata de ocultar la larga era virreinal.

La historia patria niega esta etapa lo mismo que a toda la vertiente católica del pensamiento mexicano. El país ha negado en términos oficiales esa tradición y la ha empujado a una especie de ghetto. Es importantísimo que exista esa presencia cultural, ideológica, de la tradición católica, casi proscrita de los espacios oficiales.

—Jesús Silva-Herzog Márquez

JUAREZ Y LA IZQUIERDA

La identidad de la izquierda con Juárez es por el laicismo, pero si vieran más a fondo quedaría el hecho de que fue duro con su propio origen indígena y en más de una ocasión no tuvo empacho en darle golpes durísimos a levantamientos populares. Eso la izquierda no puede verlo bien.

—Lorenzo Meyer

ACTUALIDAD DE MADERO

Yo no veo muchas pistas en Madero para la democracia mexicana de hoy. Creo que en el sentido democrático de Madero hay un simplismo extraordinario: la idea muy elemental de que el asunto es simplemente el sufragio efectivo más la no reelección, y que las instituciones simplemente se pongan a andar. La sucesión presidencial fue un libro pertinente, pero es un libro muy elemental sobre política. Yo no encontraría ahí ninguna referencia sobre las complejidades que México enfrenta hoy en materia democrática: las complejidades de la gobernabilidad, de las reformas institucionales, de los poderes reales.

—Jesús Silva-Herzog Márquez

En Madero sí hay algunas pistas recuperables, como su insistencia en las leyes. Madero es un hombre que cree en el Estado de derecho, en la fuerza de las leyes y en la aplicación de la ley. En ese sentido tiene incluso un parecido con Juárez.

—Soledad Loaeza

MADERO EL CAUDILLO

Madero hace algo que pocas veces se logra: siendo una persona de las clases altas, en cosa de muy poco tiempo obtiene el contacto y el empuje suficiente en las clases bajas como para que éstas lo sigan en una aventura arriesgadísima: enfrentar a un poder que acababa de celebrar su 1910, el centenario de la Independencia, con una gran auto- celebración. El quiere ver el imperio de la ley y acabar con el poder personal de Díaz, pero ¿cómo es posible que en tan poco tiempo haya logrado un contacto con una masa así? Juárez nunca lo tuvo; ni los conservadores, para el caso. Esto no habla de ingenuidad, quizá, sino de sabiduría política.

—Lorenzo Meyer

MADERO. EL INGENUO

La ingenuidad de Madero no está en la audacia, que quizás era irresponsabilidad, como muchas veces le hicieron notar su papá, su abuelo, sus parientes; la ingenuidad de Madero se dio después, una vez que ya era gobernante. Hay un Madero líder de la revolución, y luego hay un Madero presidente, y ese Madero presidente sí es un hombre de una extraordinaria ingenuidad. Basta ver su incapacidad para percibir la malicia en Victoriano Huerta, el peso del antiguo régimen sobre su presencia en el poder.

—Soledad Loaeza

LA HISTORIA PATRIA POR HACER La historia patria tiene una función, la ha tenido en México igual que en Francia y Estados Unido y en todas partes. En México fue un vehículo para transmitir actitudes cívicas; ahora estamos en un momento en que se puede enseñar civismo, la importancia de las instituciones democráticas, el pluralismo político, la libertad, las libertades civiles. Y por otro lado podemos reconstruir nuestra historia en toda su riqueza, no expulsar a unos para recuperar a otros.

—Soledad Loaeza

La revisión de la historia debe hacerse constantemente; nunca acabaremos de releer la historia. A mí lo único que me inquieta es que haya un reemplazo de la historia hecha por los priistas y tengamos una historia hecha por los panistas. Lo que deberíamos tener es una historia patria en donde pudieran justamente convivir las distintas posibilidades históricas de México.

—Jesús Silva-Herzog Márquez      n

 

5 comentarios en “¿Juárez o Madero? Las exclusiones del liberalismo

  1. Madero fue un romántico y un soñador, además de supersticioso; muy crédulo de las cuestiones metafísicas. Para los tiempos tan revueltos, no tenía el perfil y menos para ser jefe de Estado. Lo engañó vil y cruelmente el briago de Victoriano Huerta. El indígena Victoriano era un tipo desalmado sin ningún sentido del honor ni de la lealtad; como lo fueron casi todos los revolucionarios de aquel tiempo. En lo relativo a Juárez, éste pretendió perpetuarse en el poder la prueba está en que se sostuvo 14 años en él, y lo hizo a través de elecciones amañadas como lo afirman historiadores lo que no difería en lo absoluto del de Porfirio Díaz; además los tratados McLane–Ocampo no están muy claros en que haya sido un excelente patriota. En fin, que los prohombres del pasado dejaron muchas cosas muy poco transparentes para la posteridad.

  2. De Juárez a Madero hay una distancia enorme, de político y de ideólogo. Juárez demuestra su capacidad en diferentes circunstancias y sale avante e impone sus condiciones. No solo su gobierno errante y triunfante sino su control político en la república restaurada. Juárez, el indio, le da una clase de sensibilidad política al aristócrata Madero, quien no solo es ingenuo sino inocente en su ejercicio del poder. Por ello su caída ante otro oaxaqueño, aunque de oscuro perfil, es sin más una clara muestra de su ineptitud política.

  3. Estoy muy de acuerdo con la opinión de Jesús Silva Herzog. No basta el liberalismo de Juárez para hacerlo un segundo padre la patria. Hay que estudiar su ambigua relación con los Estado Unidos para hacer un justo balance de su presidencia. ¿en donde está la democracia?

  4. Tanto Loaeza como Herzog están bien tras la pista. Hasta el presente no hemos tenido una historia patria, porque las historias en el sentido de generar un proyecto es algo que no hemos tenido. Lo que tenemos en los libros de historia de México hasta la actualidad es una relatoría de sucesos, lo que se nota en estos comentarios es que hacen falta principios explicativos de la historia de México que trasciendan el mero relato para adentrarnos en una historia crítica que nos de puntos de referencia–valores decìa Max Weber– que constituyan el sustento de interpretaciones que nos arrojen nuevas luces acerca del proceso histórico de México. Lamentablemente, las visiones partidistas de la historia, mas los ismos de todo signo han dejado las aguas muy revueltas, y el proceso de aclararlas va a ser un poco arduo, por las mismas tendencias ya arraigadas en la interpretación de la historia de México. Casi les puedo decir a los maestros autores de este artículo que en este año o el siguiente podremos embarcarnos en nuevas interpretaciones de la historia de México. Sería muy estimulante intercambiar opiniones acerca de la interpretación de la historia de México: personalmente les puedo decir que si hay novedades en ese terreno de la interpretación que van a quitarle monotonía a ese discurrir acerca de ¿que pensó quien? para pasar a sentar principios de interpretación que se encuentran en la historia de México. Vaya un saludo a los escritores de este artículo. SSS Luis Castañeda

  5. Sólo quiero agregar que el lado humano de los protagonistas de la historia siempre será polémico. Es el caso de Francisco Martìn Moreno que habla de las temperaturas carnales en algunos de esos personajes. A final de cuentas en esa clase e elucubraciones es que no van al objeto de la historia y se convierten en meros mentideros. Eso no es la historia, o quizá sólo sea la parte mas mezquina de la misma.