EL NUEVO ORDEN SEXUAL

POR RICARDO DE LA PEÑA

Esta Encuesta Metropolitana sobre Actitudes y Prácticas Sexuales fue realizada por Investigaciones Sociales Aplicadas, S. C. bajo el patrocinio de Nexos. El estudio se orientó a las opiniones y experiencias sexuales de la población de 16 y más años de edad en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, y revela que los mexicanos miran el sexo con tolerancia y permisividad y como una práctica para el goce físico.

Como vía para explorar las opiniones en materia de sexualidad de los mexicanos, del 12 al 15 de julio de 2001 ISA llevó a cabo para Nexos una Encuesta Metropolitana sobre Actitudes y Prácticas Sexuales, que replica en lo fundamental un estudio realizado a principios de 1995.

Los resultados de este estudio permiten observar que en los últimos seis años se han presentando cambios importantes en la actitud de la población de 16 y más años de edad hacia la sexualidad: mayor aceptación del sexo como una actividad para el disfrute físico, mayor tolerancia a la permisividad hacia prácticas diversas y mayor experimentación de variedades de prácticas sexuales.

      Esto se constata no sólo al comparar los datos obtenidos en este estudio con los correspondientes a seis años antes, sino también en el hecho de que los jóvenes presentan una actitud en general más abierta hacia la diversificación de opiniones y experiencias en el ámbito sexual.

Actitudes hacia la sexualidad

Si 32% de los consultados en 1995 opinaban que el sexo servía para gozar, en 2001 esta proporción se elevó a 37%, siendo los varones quienes más ven en el sexo una opción para el disfrute.

Es menor la proporción de personas que rechazan la educación sexual de los infantes respecto a 1995, dejando la mayoría en manos de la familia el cumplimiento de esta tarea.

Y aunque es mayor ahora que hace seis años la proporción de quienes ven las prohibiciones familiares en lo sexual como una acción protectora, la percepción sobre a quién debe orientarse más una labor de vigilancia tiende a abandonar una posición sexista en aras de la igualdad hacia los jóvenes sin distinción de su sexo.

La tolerancia hacia la diversidad sexual es hoy mayor que un sexenio atrás: más de la mitad de los consultados consideran que deben permitirse las relaciones premaritales y se eleva el acuerdo con que se acepten experiencias extramaritales, relaciones orales, anales y en grupo, la prostitución femenina y la homosexualidad masculina. Si en promedio en 1995 se aceptaba 1.7 prácticas de esta batería, en 2001 el promedio se eleva a 2.1 prácticas toleradas en promedio.

Los hombres son más tolerantes en general que las mujeres hacia la diversidad sexual: en promedio admiten 2.9 prácticas, frente a 1.4 que aceptan las mujeres. Es mayor la distancia en la aceptación según género en las relaciones premaritales. extramaritales, orales, anales y grupales y hacia la prostitución femenina, tendiendo a ser más próxima la tolerancia hacia la homosexualidad.

Los jóvenes resultan significativamente más tolerantes que quienes tienen 50 o más años de edad en materia de sexualidad. Para los menores de 30 años, es admisible 2.4 prácticas listadas en promedio, contra 1.2 promedio en el grupo de mayor edad.

A mayor escolaridad, mayor permisividad: mientras la población con baja escolaridad (hasta secundaria) admite en promedio 1.8 prácticas, entre quienes cuentan con estudios mayores se aceptan 2.25 prácticas como media.

Inicio sexual. Lo anterior resulta ser un cambio de actitud no fundado en cambios en los patrones de inicio sexual: aún una quinta parte de las personas comienzan su vida sexual antes de los 16 años y poco más de la cuarta parte lo hace hasta llegar a los 20 años o después, siendo el inicio sexual varonil anterior al de las mujeres, en promedio. La primera relación sexual se da ahora menos que hace seis años en el seno del hogar familiar y, como se verá adelante, es menos frecuente que sea con un cónyuge con el que formalmente se está enlazado.

Experiencia sexual. Más de la mitad de los consultados sexualmente activos han tenido experiencias sexuales con más de una persona, aunque hay claras diferencias según género: las mujeres son más proclives que los varones a tener una única pareja sexual en la vida y la promiscuidad es mayor entre los hombres.

De igual suerte, se mantiene estable la frecuencia en la actividad sexual de la población y los lugares en que acostumbran practicar el coito. El orgasmo sigue siendo una experiencia frecuente para alrededor de la mitad de los consultados, siendo más regular entre los varones que en las mujeres, donde 30% reportan no alcanzarlo nunca o casi nunca.

¿Dónde acostumbra usted tener relaciones sexuales? (de los entrevistados sexualmente activos que responden)

Estímulos sexuales. Mientras que el consumo de alcohol tiende a dejar de ser un motivante previo al acto sexual, en los últimos seis años se ha incrementado el recurso a revistas y videos eróticos como forma de excitación previa, al que recurren más los hombres que las mujeres.

Para excitarse, ¿usted acostumbra o no…? (respuestas afirmativas de los entrevistados sexualmente activos)

En la cama, las prácticas del beso, la caricia y la desnudez siguen siendo igualmente frecuentes, aunque ha aumentado la propensión al beso en los genitales del acompañante. En todos los casos, los varones se muestran más proclives a estas acciones colaterales al acto sexual.

Parejas sexuales. De 1995 a la fecha existe una ligera tendencia a disminuir el número de compañías sexuales en un mes (referido al anterior a la encuesta), aunque permanece la mayor diversidad de parejas en el caso de los hombres que entre las mujeres.

Prácticas sexuales. La mayor liberalidad manifiesta de la población pareciera propiciar aumentos en la experiencia del sexo previo al matrimonio y el recurso a prácticas de tipo oral, aunque en contraparte tienda a disminuir ligeramente la actividad extramarital y la sexualidad por vía anal.

El promedio de prácticas reportadas por entrevistado apenas ha variado, al pasar de 1.8 experimentadas a 1.9 en seis años. Así, los cambios en la actitud hacia la sexualidad no devienen diversificación de experiencias, sino que expresan posiciones más tolerantes en la sociedad mexicana.

Los varones continúan siendo más variados en su experiencia sexual, con 2.4 experiencias reportadas, contra un promedio de 1.4 en el caso de las mujeres. Ello, al recurrir los hombres en mayor medida a experiencias premaritales, extramaritales, de sexo oral y anal, en grupo, relaciones homosexuales e incestuosas. El único terreno en el que es mayor la proporción de mujeres que han debido incursionar es en el del sexo forzado.

Los entrevistados con escolaridad superior a secundaria muestran mayor diversidad en sus prácticas que quienes alcanzaron a lo sumo un nivel medio básico: 2.2 prácticas reportadas en promedio entre la población con alta escolaridad y 1.7 entre los de baja escolaridad. Las diferencias más amplias se dan en el terreno de las relaciones orales, anales y grupales y en la experiencia homosexual.

Al observar los datos sobre las experiencias sexuales a la luz de las opiniones sustentadas, se reitera que en materia de sexualidad pareciéramos caminar hacia una creciente tolerancia, el reflejo de una diversidad no exacerbada en las experiencias individuales que abarca no sólo a los más jóvenes, sino al grupo de edad media. Los cambios de concepción sobre lo permisible y lo prohibido, lo accesible y lo evitado pueden ser consecuencia del aumento paulatino en los niveles educativos de la población que llevan a una actitud más abierta a la diversidad y respetuosa de los derechos individuales a decidir sobre la vida sexual de cada persona. Esta Encuesta Metropolitana sobre Actitudes y Prácticas Sexuales fue llevada a cabo por Investigaciones Sociales Aplicadas, S.C. bajo el patrocinio de la revista Nexos. El estudio se orientó a la recuperación de indicadores respecto a las opiniones y experiencias sexuales de la población de 16 y más años de edad residente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En el diseño se tomó como base la experiencia de ejercicios previos, como la primera encuesta metropolitana en la materia, realizada por GEO para la revista Etcétera en enero de 1995, cuyos principales resultados se retoman para fines de estimación de cambios en el tiempo. El tamaño de la muestra requerida se estableció a partir de la definición de un margen de error tolerado, que se fijó en +/- 4%, que a un nivel de confianza de 95% corresponde a 600 casos. Se partió del supuesto de un nivel máximo de rechazos a la entrevista de 25%, por lo que se asumió que se efectuarían 800 intentos de entrevista. Para evitar una excesiva concentración de las entrevistas en la Ciudad de México y disponer de un volumen adecuado de consultas en Guadalajara y Monterrey, se adoptó un esquema de muestreo no proporcional, efectuando 400 intentos de entrevista en la Ciudad de México, 200 en Guadalajara e igual cantidad en Monterrey. Por ende, los resultados fueron ponderados para equilibrar la proporción de observaciones logradas con la participación en la población radicada en cada metrópoli bajo estudio. El nivel de respuesta fue superior a lo supuesto, por lo que se recuperaron 712 cuestionarios útiles: 364 en la Ciudad de México, 172 en Guadalajara y 176 en Monterrey. El método de muestreo fue por conglomerados. En una primera etapa, se eligió con probabilidad proporcional a tamaño 80 unidades primarias de muestreo, áreas geoestadísticas básicas, una por cada decena de intentos de entrevista. En cada una de las unidades primarias elegida se efectuó un recorrido para la selección de viviendas, con arranque aleatorio e intervalo constante. En cada vivienda elegida se entregó un cuestionario a una persona sorteada entre aquellas que, siendo mexicanas mayores de 15 años, se encontraban en la vivienda al momento de la entrevista. Considerando la naturaleza de la temática, un requisito central para operar la encuesta con éxito fue la preservación del anonimato y la estricta confidencialidad de las respuestas. n

Ricardo de la Peña. Presidente Ejecutivo de Investigaciones Sociales Aplicadas. S. C. (ISA).