Durante más de 17 años tuve el privilegio de fungir como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En esta etapa de mi vida pude participar en varias de las discusiones que el máximo tribunal tuvo sobre los problemas relacionados con el siempre polémico estatus constitucional de la penalización del aborto en diversas circunstancias.

En estas apasionantes sesiones sobre el alcance de los derechos de la mujer y el concebido tuve la oportunidad de debatir abiertamente con mi amigo, y actual ministro de la Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, llegando en la mayoría de las ocasiones a opiniones completamente divergentes, tanto en forma como en contenido.

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Ilustraciones: Víctor Solís

En el espíritu de retomar aquellos lúcidos intercambios intelectuales, me permito hacer unos comentarios a las argumentaciones de don Arturo en la publicación de la revista nexos (septiembre de 2016), que sé que por su buen talante no se sentirá, ni mucho menos, atacado sino contrastado.

Las formalidades procesales no son vanos requisitos descartables, sino por el contrario, pilares de seguridad jurídica que nos dan certeza a todos de que la justicia que se nos imparta no será caprichosa y a modo de una de las partes. Así la técnica sirve al hombre y no el hombre a la técnica.

Para que proceda el amparo existe la formalidad de que el acto de aplicación suceda. Evidentemente no lo hubo en el caso que mi amigo analiza y la sala a la que está adscrito; no podía ni debía soslayar las formalidades, sino desechar el amparo mismo tal y como lo hizo plausiblemente.

Sin embargo, el ministro Zaldívar toca temas de fondo que debatí con él, y preciso a continuación, pues difiero de su criterio hoy tanto como antes.

Si bien es cierto que el aborto es una carga que no debe criminalizar a la mujer, situación con la que estoy totalmente de acuerdo, también hay que precisar puntualmente que en la actualidad muchas circunstancias antaño tenidas como ciertas se rectifican cuando la evidencia científica va desvelando la realidad. La ciencia va estableciendo criterios firmes, sin la posición de consenso, ni la creencia sobre la base de adhesiones intelectuales más o menos lógicas, sino sobre hechos contrastados experimentalmente primero y luego comprobados, y además con demostraciones empíricas.

Actualmente, señalar categóricamente que no hay vida humana desde la singamia, esto es, desde la conformación de un embrión o cigoto —organismo multicelular en la fase inicial de vida—,1 es negar la situación ontológica de un nuevo individuo de la especie a la que corresponde, que para el caso que nos ocupa es de la especie humana,2 misma que se puede demostrar y justificar desde la embriología,3 la genética, la proteomica, biología del desarrollo, biología celular, entre otras. Tampoco se puede establecer que la vida humana empieza con la implantación en el útero, puesto que puede originarse de embarazo extrauterino (tubárico, peritoneal), incluyendo in vitro,4 en el cual intervienen terceras personas, donde se deben brindar los medios adecuados para su desarrollo, previo a su implantación, hecho que confirma al embrión como una nueva corporeidad humana perfectamente identificable, y que no es parte del cuerpo de la mujer gestante,5 para que pueda disponer de ella hasta antes del nacimiento como se expuso, como si fuera un tumor.

El señalar que el derecho no reconoce al nasciturus, y sólo tiene un valor intrínseco, el cual se aumenta en la medida que incrementa su desarrollo, es una falacia que va en contra de la evidencia científica y el sentido común, ya que el establecer definiciones sobre la misma realidad humana: embrión, feto, niño, adolescente, adulto, etcétera, es sólo y exclusivamente para determinar un estatus de desarrollo dentro del mismo individuo, es para establecer un parámetro de estudio, ya que la vida es un continuo, no puede haber un salto ontológico de prehumano a humano. Siempre somos los mismos, pero manifestando las condiciones propias de cada etapa de desarrollo, y para que dicho desarrollo sea lo más humano y congruente se deberán ofrecer los medios más adecuados para  su salud.

En este sentido y siguiendo el principio médico primun non nocere (primero no hacer daño), la medicina ha ampliado su ámbito de cuidado desde el claustro materno; actualmente la programación fetal y la teoría de Barker6 establecen que hay suficiente evidencia que avala el concepto de que “la salud, que disfrutamos el resto de nuestra vida, está determinada, en gran medida, por las condiciones en las que nos desarrollamos dentro del claustro materno”. Donde “programación” es la palabra clave para determinar salud o enfermedad durante nuestra estancia en el útero materno.7

Ahora bien, sobre la viabilidad8 (que tiene probabilidades de llevarse a cabo o de concretarse gracias a sus circunstancias o características) del ser humano, es circunstancial mientras se le otorguen los medios necesarios para su correcto desarrollo, salvo factores ajenos y naturales que la puedan condicionar (patología incompatible con la vida extrauterina), pero el intervenir por medio de un acto humano es un abuso en caso que no sea racional y proporcional.

De lo anterior se desprende que el embrión y el feto humanos son uno más de nuestra especie en su situación más incipiente, mismo que merece el debido respeto y reconocimiento de su humanidad, es ilógico que ni siquiera se cuiden como especie protegida que tienen otras especies en su mismo estadio, como larvas o huevos, cuando el ser humano tiene un valor especial denominado “dignidad humana”. La Recomendación 1046 del Consejo de Europa afirma que “el embrión y el feto humanos deben ser tratados en todas las circunstancias con el respeto debido a la dignidad humana”.9

En este sentido la Declaración Universal de Derechos Humanos enlaza los derechos inalienables con la dignidad intrínseca del hombre, al tiempo que el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos establecen que los derechos humanos derivan de la dignidad inherente a la persona humana. En castellano inherente significa —para la Real Academia de la Lengua—10 lo que por su naturaleza está de tal manera unido a otra cosa, que no se puede separar. E inherencia es la unión de cosas inseparables por su naturaleza.

En esa tesitura, y siguiendo el principio evolutivo de Derechos Humanos, en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 8 de octubre de 2011,11 resaltó: “sería un grave atentado contra la dignidad humana, que se reconoce presente en el embrión”. Más recientemente, el 27 de agosto de 2015, la Gran Cámara de la Corte Europea de Derechos Humanos emitió su fallo en el caso Parrillo vs. Italia (pdto. núm. 46470/11), mismo que tras revisar sus pronunciamientos previos, recordó que los embriones humanos no pueden ser reducidos a posesiones. Recapitulando que el embrión humano es condición necesaria o sine qua non para la vida de un individuo humano adulto con una dignidad inherente.

En este recorrido y como se desprende de la evidencia científica, el embrión es un nuevo individuo de la especie humana, o sea una persona y, actualizado bajo el principio agere sequitur esse (el acto sigue al ser), se demuestra que el ser humano se va actualizando en su forma, pero no así en su esencia.

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También es importante destacar lo que el corpus iuris en materia de derechos humanos nos evidencia y son coherentes al identificar “persona” como sinónimo de hombre (cómo género de la especie) y ser humano. Empezando por la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,12 la Declaración sobre Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas,13 la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de la Organización de Estados Americanos,14 la Convención Americana sobre Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos,15 y siguiendo por las constituciones de los principales Estados de derecho. Todas ellas se refieren a persona, hombre, individuo, ser humano, ciudadano, cada uno, todos, etcétera, y cuando mencionan el término persona es para usarlo indistintamente reconociendo así su equivalencia: se usa la sinonimia para enfatizar la expresión. Del mismo modo, los códigos civiles reconocen al concebido no nacido como sujeto de una serie de derechos cuya causa iuris es la concepción: apellidos, nacionalidad, tutela, sucesión, alimentos a la madre viuda, etcétera, entre otros.16

Ahora bien, no nos ocupamos ahora más que del hecho obvio de que si se aborta la vida de un ser humano hasta los tres meses de haberse formado no cumplirá los 30 años. En ese sentido, no se puede proponer que se realice el aborto, por determinadas circunstancias del feto y menos de una forma ambigua, que puede crear confusión y viola el principio de taxatividad penal y mucho menos que se realice hasta antes del nacimiento, caso que puede poner en peligro a la mujer, ya que corresponde a los peritos en la materia determinar lo más adecuado para ambos.

Por otra parte, en México la mortalidad materna ha disminuido globalmente 22% en la última década, desde 48.6% a 37.7% por 100 mil nacidos vivos. El aborto ha dejado de estar en el grupo de las principales cusas de muerte. De hecho, en un estudio detallado reciente se desprende que cerca del 98% de las muertes maternas no tuvo relación con un aborto inducido ilegal, que tiene una ocurrencia de aproximadamente uno por 100 mil nacidos vivos en la actualidad.17 Las principales causas de mortalidad fueron la hemorragia, síndromes hipertensivos del embarazo, causas indirectas y otras causas externas no relacionadas con el embarazo. Respecto a las muertes maternas y el estatus legal del aborto, una investigación detallada de las muertes maternas en los 32 estados mexicanos divididos en dos grupos a partir de los códigos penales vigentes en cada estado: 14 estados (incluyendo Ciudad de México) clasificados con una legislación más permisiva y 18 estados clasificados con una legislación menos permisiva se observó que los estados con una legislación menos permisiva18 exhibieron en promedio 27% menos muertes maternas totales y 47% menos muertes por aborto inducido comparado con los estados que exhibían una legislación más permisiva para el periodo que va desde 2002 a 2011.

A través de análisis estadísticos multivariantes se demostró que antes que las leyes de aborto las diferencias entre estados se explicaron por otros factores conocidos por impactar en la salud materna tales como el nivel de escolaridad de las mujeres en edad reproductiva en cada estado, tasa de fecundidad estatal, acceso al cuidado prenatal, tasas de atención profesional del parto, disponibilidad de unidades de emergencia obstétrica, coberturas de agua potable y alcantarillado, prevalencia de violencia de la pareja íntima contra la mujer y factores de riesgo individuales. Se remarcó la necesidad de controlar por estos factores en otros estudios antes de concluir que las leyes de aborto puedan tener algún efecto en las tasas de mortalidad materna.19 Ningún estudio controlado por múltiples factores de confusión ha demostrado que una legislación del aborto más permisiva tenga un efecto independiente sobre la tasa de muerte materna.20 En las investigaciones conducidas en México,21 así como previamente en Chile,22 se concluyó que una legislación del aborto más permisiva no tiene impacto directo en las tasas de mortalidad materna y tampoco las disminuye, siendo su efecto más bien nulo.23

Sobre el caso de Margarita (quejosa en el amparo desechado), si un embarazo es de alto riesgo se deben de brindar los apoyos necesarios para que llegue a buen término, pero el que lleve en su vientre una persona con el síndrome de Klinefelter y solicite un aborto por razones de salud, es un craso error, ya que si se tiene una discapacidad, como puede ser para una persona con síndrome de Down (trisomía 21), con síndrome de Turner24 (monosomía X), o Klinefelter25 (trisomía XXY), sobre ésta última la mayoría de los pacientes llevan una vida normal y productiva;26 más aún, los grandes humanistas como Nicholas James Vujic y Hirotada Ototake, con el síndrome de Tetra-Amelia, nacieron sin piernas y brazos, y según la ideología de perfección, serían candidatos perfectos para el aborto; sin embargo y a contrario sensu, siguiendo la lex artis a doc se deben de brindar los tratamientos y apoyos necesarios para su inclusión.

El querer fundamentar la muerte de estas personas en la primera etapa de su existencia es otorgar un falso derecho, son mero ejercicio de la ley del más fuerte, que bien puede ser una mayoría parlamentaria democráticamente elegida o una decisión jurisdiccional de uno o unos cuantos. Es puro arbitrio de los que ostentan el poder, que sancionan su supuesto derecho a pisotear al más débil, que en este caso carece de toda posibilidad de defensa. Representantes que no pueden ser la fuente última del bien y del mal.

El actual modelo social considera que el problema no está en la persona con discapacidad, sino en los factores sociales que generan su exclusión. En la medida en que desaparecen las barreras que impiden a las personas con discapacidad llevar una vida autónoma y tener las mismas oportunidades que el resto de ciudadanos, la discapacidad deja de ser un factor de exclusión. Así entendida, la discapacidad deja de percibirse como una desgracia y se contempla como una manifestación más de la fragilidad humana que no debe impedir, en tanto sea posible, tener una vida plena. Aceptar el aborto por el riesgo de una futura discapacidad supone la regresión a una concepción de la discapacidad anacrónica y, sobre todo, discriminatoria.

Sobre este criterio, en 2011 cinco agencias de Naciones Unidas27 elaboraron conjuntamente un informe para denunciar la práctica de seleccionar el sexo de las personas que van a nacer mediante abortos selectivos, extendida en muchos países del mundo. En el mismo año el Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad hizo públicas unas consideraciones sobre el informe presentado por España acerca del grado de cumplimiento de la Convención, donde reprocha a España el tratamiento que hace de la discapacidad en la regulación vigente sobre el aborto. Sostiene que cada Estado es libre para establecer su propia regulación sobre el aborto, pero rechaza que una razón para considerar lícito el aborto sea la discapacidad.28

Por otro lado, el efecto bueno no se debe conseguir a través del malo, el señalar “estas razones pertenecen al fuero interno de la mujer, el cual no puede ser invadido injustificadamente por el Estado, pues significaría que la autoridad puede intervenir en los deseos, sentimientos o motivaciones de las personas”; la presunta libertad misma que se actualiza con un componente de responsabilidad, y que no puede ser proclamada sin ambages, dado que afecta a un tercero o, al menos, a un valor como es la vida, distinto de los derechos, valores e intereses de la propia embarazada, en los supuestos excepcionales en los que existe un grave peligro para la vida de la mujer y el embarazo es consecuencia de un hecho constitutivo de delito contra la libertad o intimidad sexual, se actualizan las excluyentes de responsabilidad del aborto. Donde las instituciones de procuración de justicia, salud y atención a víctimas deberán ser efectivas, en su actuación, para evitar toda consecuencia indeseable para la mujer, acompañamiento médico integral y sin ningún acto de criminalización o victimización.

Sobre este particular destaca lo señalado por la Comisión de Población y Desarrollo:29 “12… la reducción del recurso al aborto mediante el aumento y la mejora de los servicios de planificación familiar y, en los casos en que el aborto no sea ilegal, la capacitación y el equipamiento adecuados de los proveedores de servicios de salud y otras medidas para velar porque el aborto sea seguro y accesible, reconociendo que en ningún caso debe promoverse el aborto como método de planificación familiar o de prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual…”.      

Por último, es de señalar que es necesario llevar a cabo una serie de políticas sociales de protección a la maternidad, así como ayudas específicas a aquellas mujeres que tienen dificultades para llevar adelante la gestación y se ven abocadas, en contra de sus deseos, a tomar la decisión de abortar por abandono, falta de recursos o presiones que suponen una auténtica situación de violencia.

La mujer que se enfrenta a la decisión de abortar es siempre víctima de una situación de grave conflicto personal, y que la imposición de una sanción penal constituye un reproche excesivo que deviene, por ello, injustificable, es de justicia que no sea la mujer en solitario quien tenga que afrontar todas las dificultades que puede traer consigo la gestación. Más bien se debe ser efectivo en el acceso a muchos servicios básicos y otros factores sociales que en la actualidad son desatendidos en las políticas públicas impactando indicadores de desarrollo humano como son:

• Falta de acceso de las mujeres a la educación.

• Falta de programas de nutrición gratuitos para mujeres embarazadas en condiciones de pobreza.

• Falta de disponibilidad y cercanía de unidades obstétricas de emergencia.

• Falta de acceso al agua potable.

• Ausencia de alcantarillado.

Por lo cual, se sabe que el cuidado de estos factores es fundamental para generar las condiciones favorables para una disminución de la mortalidad materna. Se ha demostrado científicamente que estos factores impactan seriamente las muertes maternas por lo que deben ser abordados de manera integral por los responsables de crear e implementar políticas de salud pública tomando en cuenta estos indicadores de desarrollo humano, situación que se debe encaminar dentro de los tres órdenes de gobierno en compañía de la sociedad y corresponsabilidad familiar.

En la actualidad se ha escrito sobre el tema que nos ocupa invocando que las leyes de aborto prevén la objeción de conciencia, agrego que es mal menor que no debe caer en negligencia o impericia y que la mujer no tenga un riesgo inminente a su vida, también se debe brindar a la mujer en todo momento la información suficiente con pertinencia cultural y de forma confidencial.

Por último, sobre las resoluciones nacionales que se citan30 de la Primera Sala de la SCJN no tienen relación directa al tema de lo escrito, y sobre las internacionales el caso Wade vs. Roe es arcaica y en 1995 Norma McCorvey (“Jane Roe”) se arrepintió de su actuación y reconoció que parte de su declaración en el juicio no fue verdadera. McCorvey alega que se convirtió en un “peón” de dos ambiciosas y jóvenes abogadas (Sarah Weddington y Linda Coffee) quienes buscaban una demandante que lograra cambiar la legislación que prohibía el aborto en el estado de Texas,31 y el precedente de Australia sobre sodomía no tiene nada que ver con el presente caso.

 

Sergio Salvador Aguirre Anguiano
Ministro de la Suprema Corte de Justicia en retiro.


1 P. E. Solomon, L. R. Berg, D. W. Martin, C. Ville, Biology, 3ª edición, Saunders College Pub., 1985. También ver: M. Abercrombie, C. J. Hickman, M.L. Johnson, Diccionario de Biología, Edit. Labor, Barcelona, 1970; R. Rieger, A. Michaelis, M.M. Green, Glosary of Genetics and Cytogenetics, Springer-Verlag, Berlín, 1976; Carlson, Bruce M., Embriología humana y biología del desarrollo, España, Elsevier, 1999, p. 2; De la Garza González, C.E. “Fertilización. El inicio de una nueva vida” en: Arteaga-Martínez, M. y García-Peláez, I., Embriología humana y biología del desarrollo, Editorial Médica Panamericana, 2012, Healy, Edwyn F. 1959, Etica médica, Editorial Buena Prensa, S.A., 1ª. edición, México, 1959, Moore, Keith L. y Persaud, T.V.N., Embriología clínica, Interamericana-McGraw-Hill, 2004.

2 K. Moore, Atlas de embriología clínica, Ed. Panamericana, México, 1996, p.1.

3 Moore y Persuad, Embriología clínica, 5ª edición, Editorial Interamericana McGraw-Hill, México, 2005.

4 B. Smith, B. Brogard, Sixteen days, J. Med. Phil. 28: 45-78, 2003.

5 Posee un genoma humano diferente al de sus padres, diferente proteoma y condiciones epigenéticas individuales, puede tener un sexo, grupo sanguíneo diferente al de su madre, etcétera.

6 Barker DJP. The fetal and infant origins of adult disease: BMJ, 1990; 301:1111

7 Nathanielsz PW. Fetal Programming: How the Quality of Fetal Lifie Alters Biology for a Liftime. NeoReviews 2000; 1(7):e126-e131, Hocher B, Slowinski T, Bauer CH, Halle H. The advanced fetal programming hypothesis. NEPHROL Dial Transplant 2001; 16:1298-1305, Wilson J. The Barker hypothesis. Ananalysis. The Australian and New Zealand Journal of Obstetrics and Gynaecology 1999; 39(1):1-7, Martínez de Villarreal Laura E. Programación fetal de enfermedades expresadas en la edad adulta. Medicina Universitaria. 2008. Vol. 10, núm.39, PETER D. Gluckman, M.D, D. S.c, Mark A. Hanson, D. Phil., Cyrus Cooper. Effect of in utero and early life conditions on adult Ealth and disease. New England Journal Medicine. 2008. Vol. 359, 61- 73.

8 Viabilidad es la cualidad de viable (que tiene probabilidades de llevarse a cabo o de concretarse gracias a sus circunstancias o características). El concepto también hace referencia a la condición del camino donde se puede transitar. Leer todo en: Definición de viabilidad -Qué es, Significado y Concepto http://bit.ly/2fzzMoF

9 Consejo de Europa, Recomendación 1046 sobre el uso de los embriones y fetos humanos con fines diagnósticos, terapéuticos, científicos, industriales y comerciales, 38ª Sesión Ordinaria, 1986, n.10.

10 RAE, se puede consultar en: http://bit.ly/2gGqweG, 12-01-2012.

11 Sentencia en el asunto C-34/10 Oliver Brüstle / Greenpeace eV, se puede consultar en: http://bit.ly/2gDnco2, 29-11-2015.

12 Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

13 Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 10 de diciembre de 1948 proclamada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Curiosamente, en la versión inglesa de esta declaración se dice, en gran parte de sus artículos, “everybody”, “everyone” (“todos”, “todo el mundo”) que, en la versión española, se traducen utilizando el término persona. Se muestra así su equivalencia.

14 Aprobada en la Novena Conferencia Internacional Americana celebrada en Bogotá (Colombia) en 1948.

15 Convención Americana sobre Derechos Humanos, San José (Costa Rica), 22 noviembre 1969. La Convención Americana de los Derechos Humanos, en su parte primera denominada “DEBERES DE LOS ESTADOS Y DERECHOS PROTEGIDOS”, CAPÍTULO I, ENUMERACIÓN DE DEBERES, señala en su artículo 1 que: […] Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.

16 Véase Introducción a la biojurídica de la doctora María Dolores Vila-Coro, donde se trata ampliamente este tema.

17 Koch, E., Aracena, P., Gatica, S., Bravo, M., Huerta-Zepeda, A., Calhoun B.C., Fundamental discrepancies in abortion estimates and abortion-related mortality: A reevaluation of recent studies in Mexico with special reference to the International Classification of Diseases, Int J Womens Health. 2012;4:613-23.

18 Koch, E., Impact of reproductive laws on maternal mortality: the chilean natural experiment. Linacre Q. 2013; 80(2):151-60.

19 Ídem.

20 Koch E, Thorp J, Bravo M, Gatica S, Romero CX, Aguilera H, Ahlers I. Women’s education level, maternal health facilities, abortion legislation and maternal deaths: a natural experiment in Chile from 1957 to 2007. PLoS One 2012;7(5): e36613.

21 Ídem.

22 En el experimento natural chileno se avalúo una serie temporal de 50 años, entre 1957 y 2007, analizando el efecto de la derogación del aborto terapéutico en 1989. La tendencia continuó a la baja, sin detectarse cambios significativos asociados al cambio legislativo. El progreso en el nivel de escolaridad de la mujeres, la tasa de cobertura de atención profesional del parto, la reducción de la tasa de fecundidad, la edad de la mujer para el primer hijo, la cobertura de agua potable y alcantarillado fueron las variables que explicaron la tendencia secular decreciente.

23 Ídem.

24 Morgan, T., Turner syndrome: diagnosis and management, Am Fam Physician, 2007; 76:405-410.

25 Ver: http://bit.ly/2ggVInQ. Ver también: Bacino, C.A., Cytogenetics, en: Kliegman RM, Stanton, B.F., St. Geme, J. III, Schor, N., Behrman, R. E., eds., Nelson Textbook of Pediatrics, 19th ed. Philadelphia: Elsevier Saunders; 2011: cap. 76, American Association for Klinefelter Syndrome Information and Support (AAKSIS): www.aaksis.org. National Institute of Health, National Human Genome Research Institute: http://bit.ly/2gGibIZ

26 Ver: http://www.zonapediatrica.com / http://www.sindromedeklinefelter.es

27 OHCHR, UNFPA, UNICEF, UN Women and WHO, Preventing gender-biased sex selection. An interagency statement, Ginebra, 2011.

28 “17. The Committee takes note of Act 2/2010 of 3 March 2010 on sexual and reproductive health, which decriminalizes voluntary termination of pregnancy, allows pregnancy to be terminated up to 14 weeks and includes two specific cases in which the time limits for abortion are extended if the foetus has a disability: until 22 weeks of gestation, provided there is “a risk of serious anomalies in the foetus”, and beyond week 22 when, inter alia, “an extremely serious and incurable illness is detected in the foetus”. The Committee also notes the explanations provided by the State party for maintaining this distinction. 18. The Committee recommends that the State party abolish the distinction made in Act 2/2010 in the period allowed under law within which a pregnancy can be terminated based solely on disability”. Committee on the Rights of Persons with Disabilities. Sixth session, 19-23 September 2011: Consideration of reports submitted by States parties under article 35 of the Convention.

29 Consejo Económico y Social Documentos Oficiales, 2014 suplemento núm. 5, Comisión de Población y Desarrollo, Informe sobre el 47º período de sesiones (26 de abril de 2013 y 7 a 11 de abril de 2014) E/2014/25-E/CN.9/2014/7, se puede consultar en: http://bit.ly/2gu7DMu

30 Matrimonio a la unión de un hombre y una mujer, así como la libertad de expresión.

31 Se puede consultar en: http://cnn.it/2ggUUiO