Desde los años treinta del siglo pasado la empresa Gallup de Estados Unidos incluyó en sus encuestas periódicas la evaluación del desempeño del presidente.1 La medición de la evaluación presidencial fue tomada por los medios de comunicación y hoy día prácticamente todos los diarios nacionales y las principales cadenas de televisión estadunidenses publican regularmente mediciones de la evaluación que hace el público del desempeño del presidente.

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La medición y publicación de resultados de encuestas de opinión es mucho más reciente en México. La aprobación pública del trabajo del presidente se empezó a medir de manera regular desde el inicio de la administración del presidente Salinas, pero los resultados de estas mediciones no eran públicas.2 En mayo de 1995 el diario Reforma inició la publicación continua de los resultados de su encuesta de aprobación del trabajo del presidente. Hoy Reforma, Excélsior y El Universal3 presentan la medición de la evaluación del trabajo del presidente. Ninguno de los medios electrónicos da a conocer regularmente la medición de la aprobación presidencial, aunque miembros de algunas agencias de investigación participan en programas radiofónicos en los que mencionan sus mediciones de la aprobación del presidente en turno, como es el caso de Roy Campos de Consulta-Mitofsky. La redacción específica de la pregunta utilizada varía poco entre las agencias que realizan este tipo de encuesta con regularidad.4

La publicación continua de la medición de la aprobación presidencial es un elemento relevante en la democracia de cualquier país. Por un lado, aun cuando puede estar influido por la identidad de las personas con los distintos partidos políticos o contener juicios sobre la personalidad o carisma del gobernante, resume en un juicio sumario simple lo que la mayoría piensa del desempeño del gobierno y, de manera indirecta, sobre su percepción del estado general del país. Por otro lado, incide en la capacidad del Ejecutivo de lograr la aprobación de sus iniciativas ante el Congreso bajo el supuesto simple de que es más costoso para la oposición enfrentar a un presidente popular que a uno rechazado por la mayoría.

En los estudios sobre la evaluación del desempeño de los presidentes destacan dos hipótesis: por un lado, quienes piensan que sigue un comportamiento determinado por el simple paso del tiempo, una aprobación relativamente alta al inicio de su gobierno que, si le va bien, se amplía por un periodo y que se va desgastando a medida que su administración avanza. En este desarrollo previsible las variaciones que provocan eventos de alta visibilidad para el público son únicamente desviaciones temporales de este curso regular. Por otro lado, hay quienes piensan que la evaluación del desempeño presidencial es impredecible y errática, marcada por eventos de gran impacto que fortalecen o deterioran su posición ante el público.

El propósito de esta nota es analizar el comportamiento de la aprobación presidencial en el ciclo sexenal completo de tres presidentes: Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Aunque hay algo de información sobre la administración de Carlos Salinas, sólo para estas tres administraciones pude reunir mediciones regulares obtenidas con la misma metodología (ver gráfica 1).5

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Como se puede ver en la gráfica 1, los dos supuestos sobre el comportamiento de la evaluación del presidente tienen cierto sustento, sobre todo en el caso de los gobiernos de Fox y Calderón. La aprobación de los tres presidentes muestra un comportamiento muy distinto el primero, el segundo y el último año de gobierno, lo que apoya las dos hipótesis sobre el acuerdo presidencial, movimientos peculiares marcados por eventos relevantes, y algunos periodos de comportamiento cíclico o regular.

Desde el inicio hasta mediados del segundo año la aprobación de cada uno de los presidentes siguió un curso propio. En el caso de Zedillo, marcado por la crisis económica iniciada en 1995 y su respuesta a ella. En el caso de Fox, por la estrepitosa caída provocada por el anuncio de aumentos en el precio de la luz, apenas inició su gobierno. A partir del segundo trimestre del tercer año la aprobación de los dos presidentes panistas sigue un curso similar hasta el final, salvo por el desplome de la aprobación de Calderón el último mes de su gestión. Con la elección de medio sexenio inicia un ciclo en el que la aprobación de los tres sigue un curso de caída muy parecido, que en el caso de los panistas se revierte a mediados del quinto año y se estabiliza al iniciar el sexto, para caer al final, en el caso de Fox desde agosto y en el de Calderón hasta noviembre. Salvo por los últimos tres meses de gobierno, la aprobación de los tres vuelve a mostrar tendencias y movimientos similares.

La aprobación de Zedillo toca fondo en febrero del quinto año. El ciclo que inicia después de las elecciones intermedias está marcado por un descenso para los tres presidentes; sin embargo, Zedillo en vez de ascender a mediados del cuarto año, desciende. La aprobación de los presidentes panistas se mantiene estable, a excepción de los últimos meses, mientras que Zedillo inicia una tendencia ascendente que perdura hasta el final del sexenio. Ciertamente, la población reconoció y aprobó su comportamiento en la elección de la primera alternancia política.

Como se puede ver en la gráfica 2, mientras que la aprobación de Zedillo tuvo una ligera tendencia positiva el primer año de gobierno, la de Fox se mantuvo en una tendencia negativa en el periodo, mientras que Calderón tuvo una tendencia estable en su primer año de gobierno.

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El inicio del gobierno de Zedillo estuvo, obviamente, marcado por la crisis económica desatada a finales de diciembre de 1994. Zedillo inició su gobierno con una aprobación cercana a 76%, de alguna manera heredada del gobierno anterior.6 Para enero esta cifra ya era menor de 50% y en febrero de 1995 sólo 23% de los mexicanos aprobaba su forma de gobernar, la cifra más baja jamás observada. Zedillo logró la recuperación más espectacular de la popularidad presidencial, por lo menos en México. En un año la aprobación del presidente pasó de 22% a 57%, impulso que mantuvo hasta agosto de 1997, cuando llegó a 71%, la popularidad más alta que obtuvo en todo su sexenio.

Vicente Fox inició su sexenio con una aprobación muy alta, 74%, ocho puntos arriba de la que dejó Zedillo pero a partir de marzo inició la caída más grande observada hasta entonces, con una pérdida de 29 puntos para terminar con una aprobación de 45% en marzo de 2002, al parecer iniciada por el aumento de las tarifas de electricidad. Felipe Calderón heredó de Fox cifras relativamente bajas de aprobación, 57%, que para marzo de 2007 aumentó hasta 73% para permanecer más o menos ahí todo el primer año de gobierno, en una tendencia ligeramente positiva.

Tanto Zedillo como Fox muestran tendencia ascendente, en el caso del primero hasta agosto, y del segundo hasta abril del tercer año de gobierno. Las elecciones legislativas de medio sexenio constituyen un claro punto de inflexión en las tendencias de la popularidad de los tres presidentes. Fox y Calderón llegan a la elección de julio en los puntos más altos de una tendencia ligeramente ascendente para Fox y muy estable para Calderón. Zedillo, por su parte, mantiene esta tendencia positiva hasta agosto de 1997. Este es un asunto que invita a estudios más amplios sobre la relación entre la aprobación presidencial y el voto por el partido en el poder en las elecciones intermedias. Los tres presidentes llegan a la elección de medio sexenio con niveles de popularidad relativamente altos y, sin embargo, en las tres elecciones intermedias el partido en el poder recibe votaciones para diputados más bajas a las que recibió en la elección concurrente anterior, 13 puntos en el caso de Zedillo, siete en el caso de Fox y cinco en el de Calderón.7

Entre junio y agosto del tercer año de gobierno la popularidad de los tres presidentes entró en un ciclo similar (ver gráfica 3). Tan pronto pasa la elección o la nueva Cámara de Diputados inicia sesiones, la aprobación presidencial entra en una tendencia negativa que, con algunas variantes, termina entre marzo y julio del cuarto año de gobierno, para entrar a partir de ese momento en una tendencia de recuperación para Fox y Calderón y de relativa estabilidad para Zedillo, salvo por un punto extremo de descenso en febrero de 1999.

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A partir de agosto del quinto año de gobierno la aprobación de Fox y Calderón siguieron un curso similar, aunque la aprobación del primero muestra una tendencia ligeramente negativa, mientras que la del segundo es ligeramente positiva, salvo por la caída extrema del segundo al final de su gobierno (no considerada en la tendencia). Cabe señalar que la aprobación de Fox baja sostenidamente desde agosto, mientras que la de Calderón se sostiene hasta noviembre, antes de una caída notable (ver gráfica 4).

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Los mexicanos tienden a ser generosos con sus gobernantes. Sólo en seis ocasiones en los 18 años que revisamos el porcentaje de personas que no aprueban la manera de gobernar del presidente es mayor que el de los que expresan una evaluación positiva (ver gráfica 5).

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Como se puede apreciar en la gráfica 5, las caídas en la aprobación presidencial ocurren por circunstancias económicas, crisis de 1995, aumentos del IVA y aumentos de precios, sobre todo los de la luz. Destaca la caída de abril del 2000 cuando “reventó” la burbuja de especulación financiera en las bolsas de valores de todo el mundo provocada por la sobrevaloración de las acciones relacionadas con el uso de la internet. Por el contrario, igualmente destaca que la crisis financiera mundial desatada en octubre de 2008 por la quiebra y desaparición de Lehman Brothers y la crisis inmobiliaria en Estados Unidos no provocaron una situación parecida en México. Calderón logró aislar la evaluación de su gobierno de estas serias crisis al centrar la agenda pública en el tema de la seguridad y referir todos los males económicos a la crisis mundial. Todos los indicadores macroeconómicos se deterioraron, la evaluación pública de la situación económica empeoró, pero la aprobación presidencial se mantuvo.

Encuestas telefónicas y en vivienda

La muestra de números telefónicos en la que se levantan las encuestas telefónicas se selecciona a partir de la generación aleatoria de números y, una vez que se consigue una persona en el teléfono, se pide hablar con quien vive en la vivienda que acaba de cumplir años. Si no se encuentra se pide al siguiente. Si esta persona tampoco está en la vivienda se sustituye con el siguiente número seleccionado.

En la gráfica 6 se compara la edición obtenida por encuesta cara a cara con la obtenida por medio de encuesta telefónica. Como se puede apreciar, las dos mediciones siguen un comportamiento muy similar, salvo en una medición (junio de 1999) y, de hecho, la mayoría de las veces son muy similares.

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Aprobación presidencial de Enrique Peña Nieto (enero 2013-enero 2015)

Enrique Peña Nieto inició su gestión con una aprobación modesta de apenas 43%. La cifra más baja de inicio de gobierno, salvo por el caso del inicio del gobierno de Ernesto Zedillo, marcado por la crisis de 1995.

El 26 de febrero la Procuraduría General de la República (PGR) detuvo a la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, acusada de desviar dos mil 600 millones de pesos de recursos del magisterio para su uso personal. La aprobación de Peña Nieto aumentó nueve puntos al pasar de 42% a 53%, el único impulso positivo importante que ha recibido en los dos años de gobierno.

Entre julio y octubre de 2013 la aprobación presidencial perdió 15 puntos al pasar de 51% a 36%, impulsada, primero, por las movilizaciones de la la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los enfrentamientos de los autollamados anarquistas y, a partir de septiembre, por la presentación de la iniciativa de reforma fiscal que implicó mayores impuestos para prácticamente todos los consumidores y la gran mayoría de los causantes.

Desde marzo de 2013 la CNTE inició una movilización constante en la ciudad de México para oponerse a la reforma educativa que condiciona la permanencia de los maestros a evaluaciones académicas periódicas. Estas movilizaciones culminaron con la ocupación del Zócalo durante 120 días, de donde fueron desalojados el 13 de septiembre para continuar su plantón en el Monumento a la Revolución. Simultáneamente a las marchas de la Coordinadora, varias movilizaciones de embozados que se autodenominaron anarquistas se enfrentaron violentamente con la policía por lo menos en tres ocasiones: el 10 de junio, el 1 de septiembre y el 2 de octubre.

El 8 de septiembre de 2013 el presidente presentó la iniciativa de reforma hacendaria, iniciativa con una clara intención recaudatoria. Si bien la iniciativa no suprimió la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas, introdujo modificaciones sustantivas en el pago del IVA. Dos aspectos generaron el rechazo más intenso: el cobro de IVA a las colegiaturas (que finalmente no se aprobó) y la homologación de la tasa en todo el país, es decir, un aumento de la tasa de IVA en los estados fronterizos de 11% a 16%. Por otro lado, se introdujo un impuesto especial a los refrescos y, en general, a alimentos de alto contenido calórico, todos de consumo muy generalizado, sobre todo en estratos de ingreso medio y bajo.

El 26 de septiembre de 2014 alumnos de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, se enfrentan con las policías de Iguala y Cocula y, posteriormente, desaparecen. En octubre la PGR asume la investigación de los estudiantes desaparecidos, detiene a cerca de 100 personas entre autoridades y narcotraficantes involucrados. En un plazo muy corto ofrece evidencias del asesinato de los estudiantes y la incineración de sus cuerpos. No obstante, padres de los estudiantes desaparecidos no admiten la versión oficial y mantienen una movilización constante, asociados con maestros de la sección de la CNTE en Guerrero.

En los tres meses siguientes la aprobación presidencial se desploma hasta llegar a 25%, su punto más bajo, medido en encuestas telefónicas. En la primera quincena de enero de 2015 inicia un proceso de recuperación.

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Las encuestas telefónicas nacionales fueron realizadas a ciudadanos mayores de 18 años con teléfono en su vivienda. La encuesta se realiza mediante el sistema CATI (Computer Assisted Telephone Interview) en una muestra probabilística de números telefónicos. La muestra se obtiene mediante un muestreo sistemático de arranque aleatorio del conjunto de números telefónicos que según Cofetel están conglomerados en ladas-series vigentes. De esta manera se puede asegurar que cada uno de los números telefónicos activos del país tiene la misma probabilidad de ser seleccionado. El nivel de confianza de los resultados obtenidos es de 95%, con un margen de error de ±5.0 puntos para una proporción de 0.5. Cabe señalar que el error estándar de cada variable depende de las proporciones observadas y de los niveles de no respuesta. Los sondeos telefónicos tienden a expresar las opiniones de la población con niveles medio y alto de ingreso y escolaridad.

 

Ulises Beltrán
Investigador de la División de Estudios Políticos del CIDE.


1 “The Gallup Poll began asking about presidential approval in 1935… Since 1945 the approval question has read as follows: Do you approve or disapprove of the way (name of President) is handling his job as President?” (Edwards 1990). Otras organizaciones utilizan una pregunta ligeramente distinta: “Do you approve or disapprove of the job (name of President) is doing as president?”. En www.pollingreport.com se encuentra una extensa compilación de la evaluación de los presidentes de Estados Unidos.

2 Estas encuestas están disponibles en www.biiacs.cide.edu

3 El periódico Reforma hace sus encuestas con un equipo de investigación propio. Excélsior utiliza los servicios de BGC, Beltrán Juárez y Asocs. S.C. y El Universal los de Buendía y Laredo, S. C.

4 El Universal/Buendía y Laredo pregunta “¿En general está usted de acuerdo o en desacuer- do con la manera como está gobernando el presidente (nombre del presidente)?”; Consulta Mitofsky: “En general, ¿está usted de acuerdo o en desacuerdo con la manera en que está gobernando el presidente (nombre del presidente)?”; BGC/Excélsior: “En general, ¿está usted de acuerdo o en desacuerdo con la manera de gobernar del presidente (nombre del presidente)?”; Reforma: “En general, ¿usted aprueba o desaprueba la forma como (nombre del presidente) está haciendo su trabajo como presidente?”

5 Las encuestas se pueden levantar por varios medios, básicamente, por entrevista cara a cara o por teléfono. Para poder construir una serie de mediciones mensuales tuve que recurrir a datos provenientes de encuestas levantadas por medio del teléfono. Ver apartado “Encuestas telefónicas y en vivienda”, con los detalles metodológicos de los levantamientos. Estrictamente hablando, la única manera de obtener una muestra realmente representativa de la población es por medio de encuestas cara a cara. Existen muchas encuestas de este tipo con resultados de la evaluación
del presidente, pero no se puede construir con ellas una serie mensual, todas son trimestrales o cuatrimestrales. Las encuestas por teléfono sólo representan a la población que tiene una línea en su casa, población con características sociodemográficas distintas a las de la población en general. Utilizo estos datos por tres razones principales: la primera es que, como dije, no existen datos suficientes de encuestas cara a cara para integrar series mensuales. Segundo, porque mi objetivo central es analizar los cambios en la aprobación del presidente en el tiempo. Proba- blemente, los datos puntuales que presento no son iguales a los que se obtendrían por medio de encuestas cara a cara, pero toda la serie se obtuvo de la misma manera, por lo que los cambios que se observan son comparables entre sí. Tercero, sorprendentemente, las diferencias en la medición cara a cara y la telefónica no son muy grandes, como se puede ver en la gráfica 6.

6 Carlos Salinas terminó su sexenio con cifras de aprobación cercanas a 76%. Presidencia de la República Mexicana-Carlos Salinas de Gortari 1988-1994, campo, “Evaluación Nacional 7”, BIIACS: CIDE (disponible en: http://hdl.handle.net/10089/450).

7 Instituto Nacional Electoral, “Atlas de resultados electorales”, disponible en: http://siceef.ife.org.mx/pef2012/SICEEF2012.html (fecha de consulta: 7 de noviembre de 2014).

 

2 comentarios en “El desacuerdo con los presidentes (1994-2015)

  1. Ante la permanente crisis de inseguridad que se vive en el país, las evidencias de corrupción ya sea en casas blancas o en Malinalco, o en chambas de lujo en la burocracia dorada para los cuates ahora hasta en el Poder Judicial, además la sorpresa de que ahora se privatiza el agua, la impunidad galopante y falta de oportunidades para los jóvenes, se ve difícil que la aceptación no solo del Ejecutivo Federal sino de toda la “clase dirigente” se incremente. ¿se puede ser optimista ante un panorama como el que vive nuestro país?

  2. generalmente los candidatos a presidentes y que luego llegan al poder no son nunca los mejores, ellos responden a grupos que los empujan a acceder a este, un presidente debe ser evaluado por las condiciones en que recibe un pais y por las condiciones en que lo entrega, y por las condiciones futuras que provoque su administracion, no nos dejemos engañar por eventos coyunturales como pueden ser los casos de fox y calderon , a ellos les toco la bonaza petrolera, ¿que cambiaron en sus administraciones con tamaños recursos? ¿porque las condiciones actuales de el pais? ¿porque estas eternas crisis en cada administracion? las decisiones politicas inciden demasiado sobre las condiciones economicas y sociales que se debieron haber tomado, ¿eso no es culpa de cada presisdente? todos se lavaron las manos cuando les toco tomar decisiones coyunturales, todos evitaron y eludieron tomar las acciones correctas y se lo dejaron al que viniera, eso nos habla de gobiernos mediocres y nada productivos, ¿existe desacuerdo con ellos, por supuesto. pero el desacuerdo mayor es con la historia.