
Gracias a la generosidad de Ediciones para llevar presentamos cinco poemas de Brenda Ríos compilados en Proyectos espirituales (poemas 2006 – 2021).
Los poemas aquí presentes forman parte de los siguientes libros: La luz artificial de las cosas (Arlequín, México, 2021), Aspiraciones de la clase media (Ediciones Liliputienses, España, 2018 y UANL-UNAM, México, 2024) y La sexta casa (Instituto Sinaloense de Cultura, México, 2018). Todos ellos compilados en Proyectos espirituales (poemas 2006-2021) publicado por Ediciones para llevar (2025). El cual reúne tres libros inéditos de la autora.
Razones de Rambo
Me gusta cuando piensas en los otros baby
no cuando haces letreros de tu perro perdido
y comienzas
Hola, me llamo Tonino,
me perdí en la calle de López,
y soy muy guapo.
Me gusta que me lamas los dedos de los pies
y que pongas tu cuerpo encima como una colcha
pesada, acogedora
tu cuerpo es la nave espacial
con una luz mirando a la tierra
yo soy la tierra.
No soy posesiva bebé
pero cuando hablas así no eres mi persona favorita
tu modo de mirarme las piernas
con ganas de que nadie más me mire.
No es fácil pertenecer
te digo te digo te digo
nadie es de nadie
pero te ríes y mandas doce mensajes al día que dicen
dónde estás amor
te echo de menos.
Sucede que el amor es Rambo
en un Vietnam imaginario
secuelas de una guerra
un hombre con metralleta dispuesto a amputar a todos
por una noble causa.
Rambo toma el té en los descansos de las escenas
se ve cansado, aún más de lo que el papel requiere
sus manos son grandes,
sus músculos se engrasan con aceite para bebé
Rambo dijo apenas veinticinco palabras
en un filme de 107 minutos
Rambo tiene problemas con el lenguaje
no sabe decir bebé, he luchado, triunfé,
liberé a los prisioneros.
Me gusta cuando piensas en los otros baby
y haces la cena y me cuentas tu día
y yo hablo de Rambo por horas
como si fuera un libro o un día en la oficina.
Cuando no me imaginas con otros hombres
podemos dormir abrazados
con nuestros brazos enteros
las piernas enteras
sin que nadie venga a la recámara con un machete
y una cinta en la cabeza
los ojos justicieros locos
puestos en la oscuridad del cuarto mirándonos dormir
sin hacer ruido.
***
Solicitud de empleo
Entonces pensé en los trabajos que hice
en los que me fui por sentirme más
por sentirme menos
en los que no estaba capacitada.
Es tan difícil estar capacitado
es casi imposible.
Al final el empleo consiste
en servir agua en un vaso.
Pero hay que hacer exámenes
varias entrevistas
en dos idiomas.
Me sentí tan poca cosa
cuando en la prueba definitiva derramé el agua
casi no era yo persona
era una pseudopersona
alguien que fracasa
no muestra los dientes
no merece el aire que respira
la película que ve con dinero
que no merece
el pan con queso
que paga con el poco
dinero que, inmerecido, se agota.
Estudié años para servir esa agua
pero
qué pocos capaces somos
nuestra brutalidad es abrumadora
como un día blanco
en un país de nieve.
***
Clase media
Nunca tuve un empleo
que amara de verdad.
Un empleo con uniforme
donde me pusieran en un muro
con un cartel abajo
“Empleado del mes”.
Me hubiera gustado
me hubiera gustado mucho
ser azafata, vendedora de departamentos,
cajera de banco
empresaria
cualquier cosa vamos
que un simple crecer adusto y sin propósito
que un simple flotar anáfora
de un lado a otro
sin haber formado parte de un club
un grupo de señoras en el salón de belleza
una clase de nado
los desayunos de los martes
después de dejar a los niños en el colegio.
No tuve nada de eso
pasé de un empleo a otro con prisa de
saberlo todo
y luego ir a otra parte una vez que ya sabía
me aburrí tan espantosamente
en cada uno de ellos
ver la misma gente
la misma charla
debí haber resistido 30 años
en un espacio reducido.
Pero ay
me fui.
Fui la renunciadora
quería ver qué más de todo
debía haber algo mejor
quise pensar
pero no.
Fuera de esos espacios reducidos
tampoco hubo gran cosa
una humedad de ciudad anciana
pobreza sin romanticismos
una soledad demasiado demasiado
dócil.
***
Prestaciones
La mayor aspiración de mi familia,
de mi generación,
de mis amigos
es tener un buen empleo.
Cualquier empleo.
Una plaza fija.
Vacaciones pagadas, prestaciones, café ilimitado,
clips metálicos,
fotocopiadora en un cuarto aparte,
persianas de plástico
[tiras de algo blanco que permanece]:
qué belleza el PVC fracturado.
No podemos aspirar a más porque no hay más.
Lo sé, lo sabe mi familia, mis amigos,
mi generación entera.
Y aquí estoy, convertida en una gran empleada,
subida en el autobús del gran sueño de tantos,
dispuesta a gritar cuando los objetos
se acercan al borde de la mesa.
***
Como cuando rellenamos lentamente el alma de dinamita y encendemos la mecha. Como cuando creemos en los detalles de la escena y no acabamos de comprender qué pasó con las iluminaciones. Como cuando el sol parece imposible y el calor imparable. Como cuando nos paramos a mitad de la vida y el pasmo es intenso. Como cuando estamos en el bar mirando una multitud enardecida de intenciones felices, desbocadas, animalescas. Qué cerca estamos de las bestias cuando somos fieles.
Brenda Ríos
Escritora