Voy a escribir sin coraje y desde el corazón pues, así me enseñó mi padre, se crea la literatura. Mis manos tiemblan y en el pecho siento temor. Hace poco más de una hora caminaba por las calles de Aarhus, Dinamarca, cuando mi madre, Josefina, después de pasar varios días sin conexión a la red, se acercó y anunció que Mamá Rosa estaba en el hospital, detenida. La Gran Familia cerrada. Vacía.
No recuerdo el día en que conocí a Rosa Verduzco. Era muy pequeña. Sus palabras y consejos existen entre mis memorias más antiguas. Mi familia, del lado materno, es zamorana, como Rosa. Somos michoacanas. Rosa bromeaba que mi bisabuelo y su madre, viudos, caminaban por las calles de “manita sudada”. Me lo contó mientras viajábamos en su vieja y medio destartalada camioneta gris. Ella manejaba. Con el guarache aceleró, volamos un tope y el chinchayote con chile que comía saltó. Le encantó la mancha en las vestiduras. Íbamos rumbo a casa de un hombre viejo, zamorano, que vivía solo y Rosa lo veía deprimido. No tenía qué comer. Le llevamos tacos de chicharrón, frijoles refritos, nopales y un jugo de naranja que, por venir tapado, sobrevivió al zangoloteo del auto.
Desde pequeña, cada viaje a Zamora lo pasé en La Gran Familia. Al llamarla Mamá Rosa me convertí en su hija y sus hijos en mis hermanos. Pasábamos horas jugando en el patio. Salía con los zapatos rotos, despeinada, con los mocos escurridos y el overol desgarrado, como todos en la casa, pues las reglas de etiqueta no se llevan con los niños. Ahí aprendí el arte de las canicas y cómo jugar ajedrez hasta llegar al jaque mate. Siempre me ganaban. Éramos tantos que inventábamos cómo hacer más tableros y nuevos juegos transformando deshechos. A unos de mis hermanos los llamaba por su nombre, a otros, por su apodo. Aprenderlos era un reto pues siempre había nuevos y en la casa, nunca eran menos de quinientos. En nuestra relación veía el paso de los años y el tiempo. Cada viaje significaba cambios. Todos crecíamos. Me enteraba que la había mordido un perro, que en una cárcel la habían agredido. Rosa siempre resistía.
La fuerza de Rosa, en mi infancia, me asustaba. La recuerdo siempre vestida igual: falda a cuadros, camiseta de manga corta, sudadera o suéter del mismo uniforme que usan en la escuela sus hijos. Guarache de cuero con suela de llanta, indispensables. Uñas sucias. Pies callosos. Pelo corto ahora canoso. El brasier lo usaba de cartera. Un radio siempre a la mano. Con éste se comunicaba en todo momento con sus hijos en La Gran Familia. Jamás los dejó desprotegidos.
Rosa siempre está presente. El mejor humor que hasta hoy he conocido. Franca. Los pelos que le faltan en la boca los tiene en las piernas y las axilas. De malas palabras, directas, como se entienden los que navegan las calles. Rosa, de voz ronca, espinosa. Pero su cama, bromea, es la mas meada. En ella, sus hijos se refugian para olvidar la oscuridad de sus miedos.
Con la banda de guerra caminábamos por Zamora. Cientos de niños armados con instrumentos salían de la casa a recordarle a todos que existen, que vienen de la calle, que son una familia y que el amor puede con todo.
Un noche, el coro cantó en Bellas Artes. Al escucharlos desde mi butaca, en silencio, lloré al reconocer a mis hermanos arriba, de blanco, ovacionados. Rosa estaba nerviosa. Sus hijos son su mayor orgullo. Su lucha de cada día.
Comenzó adoptando a un niño en la que era casa de sus padres. Tenía menos de quince años. Eso hace más de sesenta. Por su casa han pasado miles de niños abandonados. Niños a los que no quieren ni las mujeres que los han parido. En La Gran Familia encuentran un hogar, educación, honestidad, preparación para una vida.
Estando en su casa, jugando en el patio, vi a padres que se asomaban por la reja, tocaban la puerta y dejaban a sus hijos. Una mañana un recién nacido lloró desde la profundidad de un basurero afuera de la casa. A todos, Rosa los recibió. Otros los traían las autoridades, incapaces de hacer algo por ellos. De afuera llegaban maltratados, lo leía en su piel mientras jugábamos. Jamás pregunté a qué se debía lo que había pasado era pasado. En casa de Rosa siempre hubo lugar y comida para los olvidados.
Un día le pregunté a Rosa por qué hacía que los niños aprendieran música en su casa. Porque con la música pueden expresar y sacar lo que con las palabras no pueden. También es una oportunidad para ganarse el pan futuro. Rosa quería que aprendieran a ganar, con trabajo, lo que merecían. En su casa, como en la música, había disciplina. Y la disciplina se aprende desde el núcleo de la familia.
Durante la preparatoria mis visitas a Zamora fueron más ocasionales. Pero Mamá Rosa no olvida. Llamaba a mi casa a saludar y preguntar por nosotros. Su instinto le decía cuando algo estaba mal. Nunca pude mentirle. Sabe observar y escuchar. Las conversaciones siempre eran igual. Oía su voz rodeada de niños tocando instrumentos o gritando jugando en el patio. Los imaginaba y me daban ganas de transportarme allá.
Cuando llegaba a Zamora, Rosa me pesaba y medía para ver que estuviera dentro de los niveles normales y sanos. Lo hacía con toda la familia. En una pared marcaba con rayitas y fechas cómo íbamos. Su oficina, un mar de documentos, fotografías y aparatos viejos, se encontraba rodeada por varios pianos. En La Gran Familia el silencio es algo extraño, siempre se escuchan instrumentos musicales y el bullicio de la convivencia. La mayoría de mis vacunas las recibí en La Gran Familia, cuando el servicio médico nos visitaba.
Con el primer pago que recibí, por grabar un anuncio radiofónico, compré un cerdo negro y peludo al que llamé Swan Pánfilo Procopio. Creció tanto que lo corrieron de mi casa. No sabía a dónde mandarlo y Rosa lo recibió. Vivió como semental y con otros puercos en un terreno al lado de La Gran Familia. Con Swan comenzó una dinastía de puercos que, en parte, alimentaron a la casa y alrededores. El olor de los cerdos podía percibirse en la entrada. A muchos ajenos a la casa el tufo los asustaba.
Entrar por primera vez a La Gran Familia sorprendía. ¿Por qué las bancas están rotas?¿Por qué hay unos fierros tirados en medio del patio? ¿Por qué traen los zapatos rotos? ¿Por qué hay mocos por todos lados? Cada mes se compraba calzado nuevo. Junto a mí, mientras pelaba cebollas, observé cómo un pequeño en menos de media hora destrozó sus zapatos pues sabía que pronto vendrían los nuevos, quería unos más a la moda y volverlos a despedazar.
Afuera de la casa se paseaban gallinas. Rosa, todas las mañanas, antes de montarse a la camioneta les aventaba comida. Son las que más me quieren, bromeaba mientras pisaba el acelerador y volábamos un tope en reversa rumbo a la calzada. Un corral con cabras la separaba de la barda de La Gran Familia. Que inmundicia, parece establo, escuché decir a algunos. El corral servía para alejar a los vendedores de droga. Los fierros viejos se utilizaban para construir y reponer partes de mesas y bancos de la escuela.
Durante la universidad, mis viajes a Zamora se volvieron más constantes. En los veranos comencé a impartir cursos de fotografía y video. Hacíamos cortometrajes. Quería que comprendieran cómo se hacía el cine. Nadie aprendió más que yo. En los días que visita el peluquero, la casa, se convierte en un desfile de estilos. Regresar a La Gran Familia siempre ha sido una lección de vida. Rosa reía al verme batallar con los más chiquillos que moqueados hacían de mí lo que les pegaba la gana.
Cada verano mis cursos cambiaban. Cuando enseñé juegos de mesa todos me veían la cara. Se robaban la polla en mis narices. Ante su madre se comportaban. En ocasiones me acompañaron amigos de la ciudad de México. Nos apodaron “las haditas meadas.” A una, un niño de tres años le mentó la madre.
Rosa se despierta todos los días a las cinco de la mañana. A las siete teníamos que estar listos, si no, entraba a nuestra habitación con un altavoz gritando hasta levantarnos de la cama. A las ocho y media, en la casa, ya todos han desayunado y están listos para comenzar actividades. Comen juntos en el comedor. Hay mesas para los más grandes y otras pequeñas para los chiquitos. Murales decoran el comedor y la escuela. Todos recordando el origen callejero de la casa y su fundamento: el amor. La parte de las alcobas de los niños es privada para los externos, pero para los que viven dentro, más de quinientos, no. La privacidad es parte de lo que hace de una casa un hogar.
En el comedor se sientan tres veces al día. Una vez a la semana, un grupo de niños sale a comer a un restaurante del pueblo. Otros hijos de Rosa los invitan. Fuimos por tacos, ceviches, o lo que tocara. A los más chiquillos, a las doce, Rosa los trepaba en la camioneta y los llevaba al centro. En el camino cantaban. Rosa manejaba feliz. Iban gritando, tocando el claxon y riendo. Ahí les comprábamos a cada uno una leche con chocolate. Estacionaba la camioneta en la plaza principal, sobre la acera. Mientras maneja la gente grita ¡ahí viene Mamá Rosa! La saludan. Sonríen. Todos la conocen. El globero, al regresar a la camioneta, había amarrado un globo al retrovisor.
En Zamora todos son hijos de Rosa. Ella es la jefa. La respetan. Le cuentan sus historias. Buscan sus consejos. Después de las clases que impartíamos, los niños tenían otras actividades deportivas y musicales. Rosa no para, nosotros tampoco. Nos llamaba y corríamos a treparnos en su camioneta pues todavía faltaba el trabajo fuera de la casa. Si no nos había dado tiempo de comer pasábamos al mercado por unas tostadas de pata o tinga. A Rosa le encantan las patas de pollo. Se las come completitas. Retacaba la camioneta con verdura y fruta cruda que había sobrado y no se usaría en la casa. A diario, llegaban cargamentos de comida que le regalan. La distribuíamos entre pueblos cercanos a Zamora junto con cobijas, ropa, suéteres y muñecas para las niñas. En La Gran Familia todo se comparte, nada se desperdicia.
Una amiga, después de ir a entregar ropa y comida a La Cantera, uno de los pueblos, comenzó a llorar. No paró durante dos días. Rosa le apodó la chillona. De camino a La Cantera, un hombre detuvo la camioneta en que viajábamos. Mamá Rosa, le dijo, quiero que vea lo que he logrado, es mi primer taller mecánico. Rosa lo vio y felicitó. No bajó del coche. Dios sabe que soy Verduzco, concluyó el hombre y nos despedimos.
Entre los hijos Verduzco más grandes han construido las que algún día serán sus casas fuera de La Gran Familia. Cuando han terminado sus estudios pueden elegir dejar la casa. Muchos regresan. Se convierten en maestros de los más pequeños. Se cuidan. Se protegen.
Con los años dejé de impartir clases. Mis visitas volvieron a ser lo que eran antes: jugar en el patio con mis hermanos y convivir con Mamá Rosa. Ayudar en la casa en lo que fuera necesario. Por las mañanas, acompañaba a Rosa a los asilos. Mamá Rosa tiene varios en Zamora que hoy, probablemente, con su ausencia también estén vacíos.
En el patio, con gises de colores, dibujo con los más pequeños sobre las paredes. Inventamos cuentos. Luego me escapo del patio y entro al gimnasio a escuchar practicar al coro. Al medio día pelo cebollas, cientos de ellas, para la sopa, corto pollo, ayudo a poner la mesa para la comida y limpio fresas para hacer mermelada para el próximo desayuno. Las niñas se ríen de cómo lloro cuando pelo cebolla.
Otros días, acompaño a Rosa a resolver líos callejeros. Así como llegan a tocar la puerta para dejar niños, otros llegan desde los pueblos a pedir ayuda pues alguien se ha robado a sus cerdos. Los desprotegidos saben que en Mamá Rosa siempre encontrarán ayuda.
Durante mis últimas visitas la he visto mayor. Siempre fuerte pero sé que su corazón y la diabetes se agravan. Me pregunté qué sería de mis hermanos el día que ella faltara, ¿quién se atrevería a encargarse de los miles de niños y niñas huérfanos, olvidados y maltratados por nuestra sociedad? A los que ignoramos, evitamos y cuando lavan un parabrisas regañamos.
A la distancia, imagino la casa en silencio. Vacía. Guitarras, trompetas, tambores y otros instrumentos abandonados. Rosa en el hospital con el corazón débil aún cuando sé que su espíritu es fuerte. Guerrera, siempre. A mis hermanos desamparados les digo: las palabras son el arma más poderosa que tengo. No entiendo qué mal está detrás de todo esto, en contra de Mamá Rosa y de la labor a la que ha entregado su vida. Hay dolor. Transgredieron el tejido más delicado, la familia. Pero la mierda y las mentiras salen solas. Si no me creen, observen al mar.
Teresa Zerón-Medina Laris
Investigadora, cronista y fotógrafa. Colabora en Esquina Boxeo y Hotbook, entre otras publicaciones.

Excelente y muy valioso testimonio de primera mano. Necesario para que quienes vemos todo desde lejos nos hagamos una opinión propia: el operativo desproporcionado con policías y ejército, fotos de las condiciones horribles en que vivían los niños, los comentarios de apoyo y la carta de los intelectuales apoyando a Rosa Verduzco. Qué caso tan raro y complejo, imposible de entender para quienes están habituados a las tramas de las telenovela Televisa, donde la gente sólo es buena o mala. Habría que pedir testimonios a hijos de la Gran Familia de muchas y diferentes generaciones. Ojalá todo se esclarezca y que todos tengamos la madurez suficiente para dimensionar con justeza cada elemento de este caso.
Teresa lo que escribes va de tu corazon al corazon de quien lo
leemos, y se ve tu coraje, no como rabia sino como valor para escribir lo que piensas y sientes. Conoci a Rosa por tus papas, nos impacto y siempre la hemos admirado. Quien haya hecho algo mucho mejor por tantos niños y tantos jovenes que tire la primera piedra.. un abrazo y como dices la mierda y la mentira saldran…
Teresa.- " El gobierno diga lo que diga, miente, posea lo que posea, es robado " Nietzsche, Así hablaba Zarathustra
La Sra tiene mas de 85 años, se le fue de las manos tanta gente, tantos niños en un terreno donde las emociones y las miserias humanas se mezclan con resultados inesperados
Gracias por compartir tus vivencias
No dudo ni tantito de la labor que por años ha hecho la Sra. Verduzco por los niños, que bien dice, son ignorados por todos. Pero también no dudo en las denuncias y los testimonios de vejaciones y maltratos que sufrieron sus propios niños, tal vez, no hechos por ella pero sí dentro de su "Gran Familia".
Es unq grqn experiencia de vida, te felicito por ser parte de esta familia,
Es una gran experiencia de vida, te felicito por ser parte de esta familia, que lamentable lo qué le hicieron a ésta gran mujer. Saludos y un abrazó
Que claridad! Para la descripción recorrí los pasillos de la casa … Que confuso para quien no la conoce… Que limitados los que no puedieron compartir esos momentos… Sólo en Zamora suceden tantas peculiaridades juntas… Sólo en Zamora # muchos somos hijos de Rosa
No dudo del gran corazón de la Sra, sin embargo, quizá para ella educar como en sus tiempos es normal y al ser mayor, deja la administración en inhumanos que abusan de los pequeños y se aprovechan de la vulnerabilidad de estos.
Las cosas no siempre son como antes, quizá a esta persona le tocó la etapa dorada y ahora, al no encabezar todo por sus deficiencias lógicas de la edad, es diferente.
Definitivamente no dudo de la veracidad del testimonio, pero desafortunadamente las imagenes nos muestran otra cara
completamente diferente a la que
describes descrubes
Excelente y me quedo con la ultima frase "la mierda y las mentiras salen solas, no me creen observen el mar" ahora nos queda exigirle al gobierno que aclare todo, no nos basta que la declaren inocente, porque asi como fue bueno para realizar tal montaje y la condenó antes de tener alguna prueba en su contra ahora que esclarezca todo su montaje.
Excelente relato de Teresa.
Como zamoranos y conocedores de la extraordinaria labor de Mamá Rosa, nos indigna las formas y el linchamiento que de ella hacen el gobierno y la mayoría de los medios de comunicación.
Nos solidarizamos con ella y con quienes no la han dejado sola. Esperamos una investigación seria y responsable.
La verdad y la justicia siempre son difíciles de hallar, pero el tiempo por lo menos nos permite conocer la verdad, buen testimonio.
Excelente y revelador relato.
Como zamoramos y conocedores de la trayectoria de la Gran Famolia, nos sentimos indignados por las formas y el linchamiento mediático con las que ha actuado el pri-gobierno.
Exigimos una investigación seria y responsable.
Nos solodarizamos con Mamá Rosa y quienes la apoyan.
Te felicito teresa!!!eso es valentia y conciencia!!!
Yo tuve la oportunidad de ir contigo a casa de la gran familia, sentí exactamente lo que describes en tu texto. Es un lugar que impacta y mamá rosa impone pero lo que nunca se puede negar es la labor, que a diferencia del gobierno, Rosa Verduzco lo hizo. No es crecer flores, es ayudar a crecer a miles de niños que sin ella sus paraderos probablemente no existirían.
Y lo más importante es que, si el gobierno consideró inapropiada la labor de mamá rosa, que nos diga que va a hacer para sustituir y mejorar lo que mamá rosa hizo por ayudar durante tantos años?
Es triste y patético, leer los comentarios de algunos, donde todavía ponen en tela de juicio la vocación de esta señora, a la
Cual no tengo el gusto de conocer, pero que de antemano le manifiesto mi gran admiración!!! Me pregunto si esta gente que crítica y duda de ella, alguna vez ha tenido que dirigir algún grupo de estudiantes o alumnos? Ahora me imagino como quieren lidiar con 400 niños… Debe haber algún tipo de disciplina. En algunos casos esa disciplina debe llegar a su límite y pasarse a términos cuasi castrenses, es decir llegar a ser necesario algún tipo de correctivo.
Es igual que en cualquier hogar sano. Quien no ha aplicado el tradicional "chanclazo, nalgada, jalón de orejas o coscorrón" en alguno de sus hijos? No había hijos o primos más rebeldes, que ocupaban más correctivos que otros? Pues ahí debió haber sido igual. Niños y jóvenes rebeldes, que abusaban de las reglas y que obtenían su merecido. Ojo, es probable que haya habido algunos excesos, pero hasta que grado? En base a esta observación personal, Yo asumo que todos o casi todos mereceríamos la carcel… Y que? Por esto ya estamos violentando a los nuestros? Merecemos ir a la cárcel? Ustedes mandarían a sus padres a la cárcel por este tipo de actos disciplinarios? Gracias mil Teresa por darnos esta valiosa y hermosa oportunidad de conocer a una verdadera Heroína social, educadora, forjadora y madre de miles de ciudadanos productivos que quizás estarían al servicio del Crimen Organizado sin sus "correctivos" naturales. Oscar Trasviña
Extraordinario comentario. Vivi en Zamora tierra de mis amores donde encontre el amor y la belleza de la familia. Tambien tuve la fortuna de conocer a mama Rosa y de la mejor manera. Recorriendo las calles de Zamora exigiendo y si digo bien exigiendo que se le ayudara ya que las bnecesidades del Hogar eran muchas, tenia o mas bien dire tiene un angel tan grande que a pesar de que te regañaba (y mira que lo hacia fuerte) cuando no cooperabas, tambien te llenaba de bendiciones cuando lo hacias, aunque diempre decia "Tan poco? se que pueden mucho mas, busquele busquele y coopere. Pudieron pasar cosas terribles en el Hogar, creo que si, sin embargo son cosas que ensucian tan poco la imagen que tengo de ella que creo firmemente que con solo sacudirse un poco esa basura caera.
Excelente relato Teresa, gracias por compartir tus vivencias. Eres valiente y coherente. Estoy orgullosa de ti.
Todas los relatos de la crema y nata de la Literatura y la política aluden a la Inmaculada Mama Rosa de hace 30 años, el hecho de que la conocieran o convivieran con ella no significa que su obra maestra No pudiera desvirtuarse con el tiempo y con la actuación de colaboradores como Luis Gerardo Bretado Reyes acusado de abusos sexuales, cuyos origenes desconocemos. "La parte de las alcobas de los niños es privada para los externos, pero para los que viven dentro, más de quinientos, no. La privacidad es parte de lo que hace de una casa un hogar." ahora se usa la palabra PRIVACIDAD para justificar que casi 500 personas vivan en la inmundicia expuestas a cualquier tipo de abusos. Cada cual puede usar su criterio para interpretar las fotografías de los medios de comunicación, por ejemplo las de La Jornada, donde puede observarse una habitación con ataúdes. http://www.jornada.unam.mx/2014/07/18/politica/003n1pol
Gracias por compartirnos todas tus vivencias con Mama Rosa, muy conmovedor todo lo que viviste, no cabe duda del gran corazón y valentía de esta gran mujer y de todos ustedes por haber apoyado incondicionalmente a estos niños, que les entregaron tanto amor y sobre todo, la posibilidad de tener una hermosa familia, educación, comida, valores, etc etc no terminaría!!! Todos los comentarios y experiencias vividas por gente muy cercana a mi que conocen desde hace muchos años y han sido parte de la "Gran Familia" o han sido benefactores, han visitado, convivido con los niños, jóvenes, adultos hijos de Mama Rosa, no tienen más que comentarios positivos desde hace muchos años!! Me consta que han recibido atención médica cuando la han necesitado, comida en perfectas condiciones nunca les falto, nada!! Yo tampoco logro entender que hay detrás de todas estas mentiras!! Me entristece que, de no saber por personas cercanas a mi que es una mentira, tal vez lo creería verdad!! Como el resto de la gente!! y es triste confirmar una y otra vez que somos unos títeres de los medios! Que nos ven la cara de idiotas! Y nos creemos su bola de mentiras!! Que alguien me diga, con que finalidad están privando a estos niños, jóvenes, adultos, personas mayores de tener una vida digna y feliz!!! Quien esta detrás de todas estas calumnias?
Buenísimo tu relato, cierto es que siepre estaba al pendiente de todo lo que pasaba en la casa, los lunes que desayunaba,( espero que lo siga haciendo ), en mi casa, la regañabamos porque no dejaba el radio en paz, dando ordenes para que salieran las camionetas a repartir la comida a los diferentes pueblos que mandaba, o a las colonias, estaba al pendiente de los grupos que iban a ir a nadar al Pedregal, dando ordenas para que recibieras a los maestros nuevos que llegaban, en fín una actividad incansable y que ni en un momento de tranquilidad lo tenía, seguiré esperando los lunes con su lugar puesto y los molletes quemados, porque así le gustan, que luego me regañaba en la llamada de la tarde ( porque todos los días me hablaba por las tardes, para saludarme ) porque se le había caído unos de los pocos dientes que tenía y se lo había tragado, nos reíamos de sus puntadas, en fín esperemos que estos ratos agradable regresen pronto con la presencia de Rosa, en los convivios familiares donde siempre estubo y seguirá estando. ANIMO ROSA, SOMOS MÁS LO QUE TE QUEREMOS..!!!!!!!!
Esto le pasa a la gente buena,la meten a la cárcel, pero no te robes dinero para comprar una elección por que entonces el premio es ser presidente
Tere que bonitas cosas escribiste! Todas ciertas! Mi hermano fué alguno de tus amigos que en ocasiones fue contigo con Mamá Rosa y aunque yo era solo una niña recuerdo como regresaba feliz de estar ahí, esperaba que fuera verano para volver a la Gran familia contigo! y me contaba cosas increíbles! También me acuerdo de SWAN era como tu perro! Lo llevabas a todos lados! Solo espero q se haga justicia y que reconozcan todo lo que Mamá Rosa ha hecho por cada uno de los niños que están y estuvieron ahí! ! Arriba MAMÁ ROSA! !!
Es Increíble lo que has escrito, porque es algo que sale desde tu alma y que a lo demás nos pone a pensar porque nos presentas otra cara de Mama Rosa de alguien que la ha conocido por muchos años, sobre todos nos pones a pensar acerca de lo que dicen en algunos medios y la realidad de las cosas. Mis mas sinceras felicitaciones.
Gracias Teresa, me llevas a pensar en la gran Rosa Verduzco rodeada de sus hijos, nietos y bisnietos a los que se refería como "batos sacados de la mierda a los que la Gran Familia hizo gente de provecho"
Voy a comentar lo que ya he escrito en otras páginas respecto al tema:
Hay algo que no concuerda aqui. Si hay problemas con Rosa es porque el gobierno no la supervisó. No me parece que sean instalaciones de alli, sólo en donde hay muchas literas. Si tenía + de 500 niños, como es posible que tuvieran espacio para estar de uno en uno? El lugar no es tan grande. Cuando en alguna ocasion hubo quejas sobre ella, el gobierno las apagó… tenía muchas personas conocidas e influyentes. Ahora, como es posible que tanta gente que iba de visita allí no hubiera visto esto? La ciudad no tiene la culpa, ni sus habitantes. Quien debió supervisarla era el gobierno y si no lo hizo, es problema de ellos. Qué persona iba a ir en contra de ella, si tenia muchisima influencia? Y ahora, después de más de 40 años, vienen a limpiar la casa? y eso porque hubo denuncias de hace más de un año? No será que el gobierno quiere "demostrar" que ahora si van a trabajar y
En este caso hay cuatro partes: Las personas amigas de Rosa que veían el lado bueno, los familiares de los niños que veían los defectos, el gobierno que no hacia nada en las denuncias y el pueblo, los que veíamos a las tres partes y no podíamos hacer nada.
Lo que yo nunca ví fue que la gente la saludara con gusto, menos cuando Rosa saludaba con mentadas de madre o hacia cosas que ya para que se comentan.
La versión de la persona que escribe es de las amigas de ella. Y me viene una pregunta,,, cuánto hace que no visita la casa?
Hola, Paty, la última vez que visité la casa fue hace cuatro meses.
Teresa, tu texto me conmovió, no me es fácil creer tanto dolo para La gran Familua, vivimos en México oscuro, donde la verdad se oculta por intereses de toda índole. Ojalá que personajes como tu que emplean la mejor arma para esclarecer la verdad y pedir justicia , ayuden a reconocer la labor humanitaria de Mama Rosa.
Agradecida por tus palabras plenas de reconocimiento a Rosa y la valentía que estas conllevan.
Conmovedor tu relato, Teresa. Puedo imaginar perfecto todo lo que nos platicas.
Lo del niño destrozando sus zapatos para recibir nuevos!
Qué difícil!
Esperemos ese mar.
Es muy contrastante su relato al testimonio de muchos niños que relatan fueron abusados en todos los sentidos,
Comentario en espera.
Conmovedor y sin duda verídico desde TU perspectiva y vivencia… QUe bueno que tu lo hayas vivido así, que bien qu te fue bien! pero 500 en manos de una sola mujer vulnerable y rebasada? y que pasaba con los que se quedaban mientras ella iba en su camioneta gris saltando topes? y que pasaba con otros tantos, que como tu y sin una educación formal y viniendo quien sabe de donde, regresaban a dar clases? Abusaban de ellos? ASEGURAS al mil % que NO fue así? esta señora puede tener TODA la buena intención y corazón del mundo PERO si en una familia “formalmente” constituida con mama y papa al tanto salen delincuentes y violadroes, IMAGINATE en esa mole humana!!! En ese caserón donde, ya maleados por fuera, los que regresab tienen TODO EL TIEMPO Y ESPACIO para hacer estupideces y cometer abusos!!! A poco NO es valido el comentario de tantos chicos y chicas que hemos escuchado de propia voz, yop creo que NO HAGAS COSA BUENAS QUE PAREZCAN MALAS… Ella problablemente nunca tuvo mala intención y merece TODO el cariño y credito del mundo, pero si bajo su custodia y en sus narices ocurrió tanta atrocidad relatada por tantos, quizás era una cómplice silenciosa, como aquellos que hoy NO BULLEAN pero si graban con su celular a los que molestan y son molestados en lugar de ayudarlos!!! Quedarse pasiva, es ser complice, no ser MALA esa es la diferencia…
Teresa, mil gracias por tus relato, me sentí en el patio o en el comedor compartiendo con todos. Conocí a mama Rosa, la admiro por hacer un trabajo que realmente le correspondía al gobierno, por su enorme corazón donde con palabrotas cabían todos sus hijos. Por darles educación, música, casa, comida y amor.
Errores tenemos todos, pero si ponemos en la balanza lo bueno y malo de la gran familia con ella a la cabeza, sabemos perfectamente todos los que veamos hacia dentro y no a lo que nos quieren decir los medios, que se va a inclinar de forma impresionante hacia lo bueno. Merece un gran homenaje y no un linchamiento. En cada historia de cada niño hay que escarbar un poco hacia atrás y encontraremos que no todo es blanco y negro y que en la mayoría de los casos salieron adelante gracias a lo que encontraron en la gran familia.
Tere,
Que bueno saber que exista quien hable con la verdad para defender a quien han dejado sin fuerzas para hacerlo sola.
Te felicito por la claridad de tu relato ya que aunque no conozco, senti que me transporte ahi mientras te leia!
Enhorabuena por tus palabras y saludos a ti y a tu familia desde Monterrey!
ES UNA PERSONA QUE BIEN O MAL SACO A MUCHISIMO NIÑOS DE LAS DROGAS.DE LA PROSTITUCIÓN, DEL AVADO NO DE MADRE NO RESPONSABLES,POR QUE YO CON ORGULLO LO DIJO SOY HIJA DE MAMA ROSA…ELLA ME DIJO LOS PRINCIPIOS PARA ENFRENTARME A LA VIDA AHORA SOY TODA UNA PROFESIONAL LIC. EDUCACIÓN MUSICAL Y SE LO DEBO A ELLA QUE ME DIO UN NOMBRE, Y UN APEIDO SOLO LE PIDO QUIEN LA JUZGUE QUE PRIMERO SE VEA EL(ELLA) EN SU PAPEL COMO MADRE…GRACIAS TERE
Como bien dice al final de su escrito: "Pero la mierda y las mentiras salen solas", y justamente eso sucedió, tardó mucho tiempo, pero los abusos de Mama Rosa y la mierda y mentiras que dijo salieron solas