El intento de movilizar a la opinión a favor de Rosa Verduzco, apenas se refiere a los niños que vivían en el albergue que dirigía en Zamora. El debate se ha concentrado en la persona de la jefa, como también la llamaban los pupilos, pero las reflexiones y los comentarios en torno a quienes estaban bajo su tutela han sido pocas y breves. Sin embargo, en el centro de esta triste y confusa historia están los niños, que son y han sido las únicas víctimas, abandonados por sus padres y sometidos a la autoridad de una mujer seguramente generosa, pero sin mayores recursos. Porque, ¿qué puede saber una niña de trece años –la edad en la que nos dice que sus papás le dieron a su primer niño, como si se tratara de un cachorrito— de cómo educar a otro niño? Y, sin embargo, los defensores de Rosa Verduzco presentan este acto de irresponsabilidad de los papás como una muestra irrefutable de la inocencia de Rosa, de su vocación temprana, y de la grandeza de su obra. Los defensores de Rosa nos piden que creamos qué gran lugar era el albergue, a pesar de la evidencia del descuido y de las condiciones medievales en que vivían los niños en La Gran Familia, porque sus intenciones eran buenas.Nos piden también que veamos en los piojos, los mocos, la suciedad y las pésimas condiciones de higiene un dato menor, en todo caso una extravagancia, pero nada realmente importante; sin embargo, no puedo dejar de pensar que un entorno más o menos limpio, y el aliño personal son condiciones mínimas de autoestima. Debo confesar que los retratos que he leído de mamá Rosa me han provocado una reacción de rechazo muy diferente de la que sus autores buscan; pero pienso sobre todo en los niños, en esos hijos del olvido que lo fueron de sus padres, del Estado y hasta de Rosa Verduzco.
Soledad Loaeza
Profesora-investigadora de El Colegio de México. Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Su más reciente libro es: La restauración de la Iglesia católica en la transición mexicana.
Estoy de acuerdo con tu comentario en absoluto, y me parece de pronto que los medios de comunicación quisieran ser los protagonistas de todo y los omnipotentes dadores de salvoconductos para decir que está bien hecho y que está mal hecho, confundiendo su papel de informar a la sociedad digamos lo más "objetivamente posible". Hace dos días escuche a Héctor Aguilar Camín, director de Nexos, seriamente enfurecido por el despliegue mediático en contra de la señora Verduzco, a quien seguramente Héctor considera inocente, o por lo menos presuntamente inocente (jurídicamente este hecho es lo correcto). Unas dos semanas atrás, el mismo medio en el cual Héctor se estaba expresando (canal 4), había emitido durante dos días seguidos, en todos los noticieros y a toda hora, la noticia de que el PRD se había opuesto a reforma en telecomunicaciones aduciendo una línea a toda la bancada de parte del Jesús Zambrano para votar en contra. El linchamiento fue evidente de parte de televisa, aprovechándose de la coyuntura porque tanto los legisladores como Televisa habían logrado golpear en el congreso a Carlos Slim con la eliminación de las tarifas de larga distancia, y el PRD estuvo en contra. La diferencia entre informar y linchar estriba en que televisa transmitió el espot televisivo dos dìas entreros y a toda hora en todos los noticieros de todos los canales, y no como una nota que importante era, y evidentemente más con la segunda intención de golpear electoralmente al PRD que fue más que evidente(como si el PRD necesitara esos golpes que sólito está acostumbrado a darse).Para bien o para mal se ha destapado una cloaca con la Señora Verduzco "mama Rosa" que no sabemos que dimensiones tenga todavía, por más que en parte podamos estar de acuerdo en que los medios de comunicación, a veces Televisa, a veces TV Azteca, a veces La Jornada, hacen escarnio y gran alharaca con tal de vender la noticia, dejando la verdad o el apego a verdad y a la ética y la moral en segundo y tercer plano. La prensa mexicana ha sido, en los últimos 25 años mas bien una presa amarillista, boletinera, con tan mala reputación como casi todo el espectro político nacional y no por lo que dicen sino por lo que callan, o por la forma en que manipulan la información para decir sólo lo que les conviene, lo que conviene a su grupo de interés o lo que les deja alguna ganancia. En un sinfín de ocasiones los acontecimientos son tratados sólo de manera superficial sin un análisis siquiera mediano, tal vez porque ya nadie compre periódicos o porque las señoras prefieran estar sentadas viendo moco-novelas en lugar de noticieros. Lo cierto Soledad, es que la ética y la moral en este país hacen agua como un barco agujereado por todos lados y tanto la prensa escrita como en los medios (incluido Nexos y Letras Libres, por màs que estén a una buena distancia de lo vulgar) tienen la culpa de que la gente cada día sea más ajena a los acontecimientos importantes porque casi siempre los sinvergüenzas se salen con la suya. Un Saludo a Héctor Aguilar Camín.