Encuestas y votos
Desde 2018, las encuestas han sobrevalorado el apoyo a candidatos del gobierno. Hoy dan a Claudia Sheinbaum un 64 % de intención de voto, un porcentaje que no concuerda con el apoyo decreciente, en votos, de la alianza gobernante. El gobierno de López Obrador perdió 9 millones de votos entre 2018 y 2021 y 15 millones en la consulta de revocación de mandato de 2022, la mitad de los que lo llevaron al poder.
En 2018, la decepción con el gobierno de Peña Nieto y el hartazgo por la corrupción llevaron a un cambio de lealtades. Muchos votantes del PRI cambiaron a López Obrador, disminuyó el apoyo al PAN y creció el respaldo de la clase media urbana al mensaje de un líder carismático. No obstante, un hecho crucial, a menudo ignorado, es que más de 32.7 millones de personas no votaron en 2018, más que los 30.1 millones que optaron por López Obrador. El abstencionismo fue dominante en casi el 90 % de las casillas; los abstencionistas fueron el “partido mayoritario” de México.
Morena no es la aplanadora que los medios y la comentocracia describen. Si se acumulan todos los resultados de las elecciones federales y estatales realizadas desde 2018, según nuestras estimaciones, el partido sólo ha recibido el voto de alrededor del 20 % del total del electorado. Y no en todo el país. Por ejemplo, en las elecciones intermedias de 2021 casi la mitad de los votos que obtuvo se concentró en 6 de las 32 entidades: Estado de México (14 %), Ciudad de México (9 %), Veracruz (8 %), Puebla (5 %), Chiapas (5 %) y Oaxaca (5 %). En el promedio para todo el país, sólo el 18 % de los electores le dio su voto.
En Ciudad de México, cuna y bastión del partido, sucedió algo similar. La mitad de sus votos se concentró en 4 de las 16 alcaldías: Iztapalapa (22 %), Gustavo A. Madero (14 %), Coyoacán (7 %) y Tlalpan (7 %). En este caso, apenas el 22.5 % del electorado lo favoreció. La alianza opositora obtuvo más votos que la alianza gobernante en la capital y le arrebató 9 de las 16 alcaldías.
En las elecciones de 2024, según el Instituto Nacional Electoral, podrán votar 97.5 millones de ciudadanos, 96.9 en territorio nacional y 619 000 en el extranjero. Si se mantienen las tendencias y los promedios acumulados de las elecciones realizadas desde 2018, tal vez la nueva alianza gobernante, denominada Seguimos Haciendo Historia (Morena, PVEM y PT), obtendría alrededor de 25 millones de votos, muy lejos de lo que las encuestadoras pronostican.

¿Por quién votan las personas pobres?
En el turbulento escenario político de México, la figura de Andrés Manuel López Obrador es un eje de controversia y división. Tras un inicio de gobierno marcado por una promesa de cambio radical, su presidencia ha navegado hacia aguas turbulentas, enfrentando una creciente ola de descontento y desilusión.
Desde la perspectiva de López Obrador, su gobierno representa una nueva era en la política mexicana. La realidad pinta un cuadro distinto. Sus estrategias, lejos de consolidar su posición, parecen haber catalizado su descenso, como lo sugiere la pérdida significativa de apoyo en las urnas, una erosión de confianza entre sus seguidores.
La estrategia de López Obrador de enfocarse en los sectores más pobres como una fórmula electoral efectiva también está en tela de juicio. Los datos muestran que, paradójicamente, en áreas con mayor número de pobres extremos y con mayor gasto de programas sociales, la alianza opositora ha obtenido más apoyo que Morena. Esto no sólo cuestiona la eficacia de su estrategia, sino que también sugiere un cambio en las dinámicas electorales tradicionales. La frase de otro tiempo: “Toma lo que te dan, pero vota por el PAN”, podría reescribirse ahora como “Toma lo que te dan, pero no pasa nada si no votas por ellos”.
Hay pruebas de esto en los resultados de la elección de diputados federales de 2021 en Ciudad de México, segunda entidad con mayor número de electores. En las alcaldías gobernadas por Morena, las que reciben más apoyos, se registraron los niveles más altos de abstención: Tláhuac (55.8 %), Iztapalapa (55 %), Xochimilco (54.5 %), Gustavo A. Madero (50.1 %), Milpa Alta (48.3 %), todas ellas por encima del 48 % de abstencionismo registrado en las alcaldías ganadas por la oposición, salvo en Cuauhtémoc donde se abstuvo el 48.5 %.
En el Estado de México, la entidad con mayor número de electores, además los datos desmienten uno de los mitos de la llamada Cuarta Transformación, a saber: que, como su apotegma es “Por el bien de todos, primero los pobres”, entonces los más pobres la favorecen en las urnas. En las elecciones mexiquenses de diputados federales de 2021 sucedió lo contrario. Donde hay más personas en pobreza extrema “Valle de México Occidente, Toluca y Zona Rural”, triunfó la alianza opositora. En las regiones dominadas por la oposición, hay 984 000 personas en pobreza extrema; donde triunfó la 4T, hay poco más de 630 000: 350 000 votos de diferencia. Las personas en pobreza extrema del Edomex votaron más por Va por México que por Juntos Haremos Historia.
Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval),1 entre 2018 y 2020, la población en situación de pobreza aumentó en 7.3 %, al pasar de 51.9 a 55.7 millones de habitantes, y la población en situación de pobreza extrema creció 24.1 %, de 8.7 a 10.8 millones. Además de los efectos de la pandemia, entre las razones que explican el crecimiento en los niveles de pobreza extrema entre 2018 y 2020 sobresale el aumento en la población con carencia por acceso a servicios de salud, que pasó de 16.2 % a 28.2 %. Esto se explica por la transición del Seguro Popular hacia el Insabi.
Promesas y realidades
La cancelación del Seguro Popular en 2018 dejó a unos 20 millones de personas sin servicios médicos gratuitos. El Coneval informa que para 2022 casi el 40 % de la población carecía de acceso a servicios de salud. La pandemia de covid exacerbó la situación. Produjo 704 358 muertes adicionales hasta diciembre de 2021, un 47.26 % más de lo esperado, y un total de 477 550 muertes atribuidas directa o indirectamente a la pandemia.
Durante el gobierno de López Obrador, se han recortado o cancelado al menos veinte programas de apoyo a mujeres, incluyendo estancias infantiles y programas de equidad de género. Estos cambios afectaron significativamente a mujeres en zonas marginadas e indígenas, así como a niñas, niños y adolescentes. La cancelación del Programa de Estancias Infantiles, que atendía a más de 316 000 niños, y del Programa de Comedores Comunitarios, con más de 500 000 beneficiarios, tuvo un impacto considerable en la atención a poblaciones vulnerables.
El desabasto de medicamentos en México se debe también a cambios administrativos del gobierno actual. La centralización de las compras públicas federales, incluyendo medicinas, en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público alteró el sistema previo liderado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y multiplicó el desabasto. El cambio buscaba mejorar el abasto y reducir costos, pero resultó en una menor disponibilidad de medicamentos y en la adopción de medidas locas como la creación de una supuesta megafarmacia que abastece cualquier punto de la República.
Factores externos influyen en el desabasto. México depende significativamente de materias primas importadas para la producción de medicamentos, con un gran porcentaje proveniente de Estados Unidos, la Unión Europea, China e India. Esta dependencia hace que el país sea vulnerable a cambios en el mercado internacional.
La falta de medicamentos tiene serias consecuencias para la población, como en el notable caso de los niños con cáncer, y un incremento en los precios de los medicamentos, que la gente antes no pagaba y ahora debe pagar de su bolsillo.
Seguridad, educación, corrupción
La política de seguridad de López Obrador ha tenido malos resultados. El enfoque de abordar la violencia y la delincuencia, atendiendo problemas estructurales como la pobreza y la exclusión, no ha funcionado. Los niveles de violencia siguen muy altos. La creación de la Guardia Nacional, diseñada para mejorar la seguridad, suscita inquietudes sobre el aumento del papel militar en el gobierno y su potencial impacto en los controles democráticos. Las políticas de inclusión social para jóvenes no han cumplido sus promesas de disuadir su participación en actividades criminales. Todo esto se refleja en un aumento de violencia y homicidios. Durante los primeros cuatro años del gobierno de López Obrador, los homicidios han superado los números registrados en los años de Peña Nieto y Calderón. Además, los homicidios de mujeres han aumentado significativamente en Ciudad de México, cuna del obradorismo, y en el Estado de México, con un crecimiento notable en homicidios de causas desconocidas.
La política educativa de López Obrador ha traído cambios controvertidos también. La inversión en desarrollo profesional docente se redujo de manera notable desde 2018, lo que podría afectar la calidad de la enseñanza. La eliminación del programa de Escuelas de Tiempo Completo y su reemplazo por La Escuela es Nuestra ha sido cuestionada por su efectividad en mantener servicios como horario extendido y alimentación. La eliminación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) se considera un retroceso, al perder un mecanismo clave para la evaluación y mejora del sistema educativo.
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) enfatiza un enfoque educativo más ideológico e inclusivo, buscando alejarse del modelo “neoliberal”. Sin embargo, su ejecución y éxito dependen del compromiso y la práctica efectiva de los docentes, algo que hasta ahora no se ha logrado por el rechazo categórico de un grupo del magisterio a utilizar los nuevos contenidos educativos. Estos cambios han generado un debate considerable, resaltando los desafíos de adaptar el sistema educativo a las nuevas directrices y la necesidad de evaluar su impacto a largo plazo. El rechazo de la clase media ha sido manifiesto y ruidoso, acallado quizás porque el tiempo está resultando el mejor aliado para impedir la aplicación del nuevo modelo.
Además de los retos políticos y electorales, el gobierno de López Obrador enfrenta crecientes acusaciones de corrupción, lo que contradice su promesa de cambio y transparencia. Estas acusaciones incluyen opacidad en la adjudicación de contratos para proyectos importantes como la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya. Hay preocupación sobre la falta de procesos transparentes para licitar y hasta acusaciones de favoritismo hacia personas cercanas al presidente.
Los casos de corrupción son vistos por muchos ciudadanos como un retroceso en la lucha contra ella y han dañado aún más la percepción pública del gobierno, erosionando la confianza y aumentando el descontento social. Frente a un panorama político complicado y un aumento en las acusaciones de corrupción y nepotismo, el futuro político del gobierno de López Obrador y la dirección del país están en una encrucijada de cara a las próximas elecciones.
El descontento
Vistas en su conjunto, las políticas de López Obrador han afectado profundamente a la clase media. La sustitución del Seguro Popular por el Insabi impactó de manera muy negativa al sector que dependía de esos servicios. La gestión ineficaz de la pandemia, reflejada en un alto exceso de mortalidad, ha incrementado las preocupaciones sobre la salud y seguridad social. Recortes en programas de apoyo a mujeres, eliminación de estancias infantiles y comedores comunitarios han deteriorado la calidad de vida de muchas familias. En seguridad, persisten altos niveles de violencia, y la creciente participación militar en la seguridad pública suscita debates sobre el futuro de la democracia. En educación, la nueva orientación ideológica, la reducción en inversión para el desarrollo docente y cambios como la eliminación del programa de Escuelas de Tiempo Completo y del INEE han generado alarma sobre la calidad y futuro de la educación.
El descontento de la clase media en ciudades importantes, especialmente en Ciudad de México, se ha intensificado. El agotamiento con el gobierno actual ha llevado a un cambio significativo hacia la oposición, evidenciado en 2021 cuando Morena perdió 9 de las 16 alcaldías en la capital, un centro político crucial para su causa. Con las próximas elecciones, la incertidumbre no radica en si López Obrador mantendrá su posición, sino en qué medida podrá limitar el declive de la llamada Cuarta Transformación, enfrentando el rechazo de la clase media y la indiferencia de los jóvenes.
López Obrador ha creado una amplia gama de adversarios, desde instituciones clave como el Instituto Federal Electoral, la Suprema Corte de Justicia y todos los organismos autónomos, hasta sectores conservadores, medios de comunicación e intelectuales, sectores donde se refleja un profundo descontento social y una polarización creciente frente al gobierno. Las acusaciones presidenciales de corrupción y fraude contra órganos autónomos como el INE y sus críticas a la clase media muestran su preferencia por la confrontación sobre la negociación.
La presidencia se encuentra en un punto crítico, con estrategias que parecen debilitar su posición y acelerar el declive de apoyo. La pérdida de respaldo en áreas clave y la disminución de su base electoral tradicional indican un cambio importante en el panorama político mexicano.
Las próximas elecciones se presentan más como un referéndum sobre la llamada Cuarta Transformación que como una contienda partidista convencional. En este contexto, la lucha trasciende lo político para convertirse en un choque de valores y visiones para el país.
Hacia las elecciones
En la compleja política de México, Andrés Manuel López Obrador, quien fuera un símbolo de cambio y esperanza, enfrenta ahora un creciente descontento. Esta pérdida del apoyo en sectores claves que votaron por él en 2018 es evidente tanto en las urnas como en las calles y en las redes sociales. Revela un cambio significativo en su papel de líder de la movilización popular y gestor de opinión en línea.
Las encuestadoras y los medios, aliados firmes de López Obrador, han perdido credibilidad ante el público por su aparente parcialidad. Esta pérdida de confianza mina algunas de las herramientas de legitimación y propaganda del gobierno.
Por otro lado, la oposición se revitaliza, aprovechando los errores percibidos de López Obrador. Una nueva lideresa opositora, con un atractivo que va más allá de las fronteras partidistas, emerge como un símbolo de resistencia. Esta figura ha captado la atención y el apoyo de un electorado insatisfecho, incluyendo una clase media previamente apática que ahora se posiciona de manera activa contra la promesa de continuidad de López Obrador y su candidata.
Como ocurre casi en todas partes del planeta, el descontento hacia la política en México es muy alto, sobre todo entre los jóvenes y la clase media, quienes tendrán un papel determinante en las próximas elecciones. Su participación o abstención influirá de manera decisiva en los resultados.
Aquí un resumen de la situación electoral:
De los 98 millones de electores potenciales, unos 47 millones son jóvenes de 18 a 39 años. Le siguen los de 40 a 64 años, con unos 39 millones, y los mayores de 65 años, con cerca de 12 millones. Más de la mitad de los jóvenes no suelen votar y el grupo intermedio es el más participativo.
La clase media urbana de las zonas con mayor densidad de población, más educada y con mayor nivel de bienes, suma cerca de 40 millones de electores. Casi la mitad de este grupo también se abstiene de votar, sobre todo en el Bajío, el occidente y el norte de México.
Desde 2018, el abstencionismo en las elecciones federales y estatales ha sido del 49 % en promedio. La diferencia de votos entre la alianza gobernante y la oposición es sólo del 4 %, sin un claro dominio de ninguno. Si la abstención sigue en este nivel, con unos 48 millones sin votar, el resultado electoral podría ser muy ajustado y producir un conflicto poselectoral de consecuencias imprevisibles.
Los partidos políticos tienen unos 5.5 millones de afiliados, apenas el 5.6 % del electorado total. Aunque disponen de un presupuesto de 3305 millones de pesos para campañas, repartido casi equitativamente entre las principales alianzas, esto no parece traducirse en una capacidad real para ganar más votos.
En resumen, la participación de jóvenes y clase media en función de sus causas, intereses y preocupaciones, no tanto de la oferta de candidatos y partidos, será crucial para definir el futuro político de México, en un contexto donde la abstención podría ser un factor decisivo o dejar de serlo, de una vez y para siempre.
La hora de los votantes que no votan
En el entramado político y social actual, México se enfrenta a una encrucijada que determinará su futuro. La vigencia política de López Obrador y el rumbo del país están en juego. ¿Seguirá México el camino de la llamada Cuarta Transformación? ¿Continuará una versión más radical de este modelo o tomará un nuevo curso bajo unos opositores revitalizados? Estas preguntas clave resuenan en el alma de la nación, mientras se aproxima a un momento crucial en su historia política.
Más allá de la historia personal y el carisma de la candidata opositora, que contrasta con una candidata oficial seleccionada por prácticas tradicionales y apoyada por tácticas cuestionables, el dilema actual trasciende las figuras políticas. Los partidos y sus líderes, centrados en votantes leales e indecisos, no parecen influir en el vasto “océano azul” de abstencionistas, el sector mayoritario no explotado en México.
Ante este panorama, surge un momento decisivo: la oportunidad de un cambio significativo está al alcance si quienes no apoyan a López Obrador se movilizan. Si salen a votar y abandonan su abstencionismo, los jóvenes y la clase media, tienen el poder numérico para determinar el resultado.
Una participación masiva en las urnas de estos grupos podría marcar un cambio trascendental en la historia política de México. Su presencia en las urnas tiene el potencial de modificar el curso del legado de López Obrador.
Éste es un momento crítico. La apatía y el descontento no son opciones válidas ante los retos nacionales. La participación activa en la democracia es el camino más efectivo para el cambio. Los jóvenes, en especial, tienen la oportunidad de perfilar su futuro, utilizando su voto.
Si las mayorías silenciosas se activan, el cambio no sólo es posible, sino probable. México está en un punto de inflexión y el próximo capítulo de su historia será escrito por quienes decidan alzar su voz y ejercer su derecho al voto.
26 de enero de 2024
Carlos Hernández Torres
Maestro en Ciencias (Matemáticas) por la Universidad de Toronto y matemático por la Universidad Nacional Autónoma de México
1 Consejo de Evaluación de la Política Social. Medición de la Pobreza. Pobreza en México. Resultados de Pobreza en México 2022 a nivel nacional y por entidades federativas. Recuperado de https://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx, el 26 de enero de 2024.