La economía mexicana atrapada en un bajo dinamismo

Los indicadores más recientes de la economía mexicana dan cuenta de un país que rehúsa caer en recesión, pero que enfrenta serios obstáculos para retomar la senda del crecimiento. La actividad avanza muy por debajo de su potencial, la inversión productiva se contrae, el ánimo de los hogares se deteriora y las expectativas del mercado anticipan que seguiremos atrapados en un ciclo de crecimiento bajo, en un entorno de inflación persistente y condiciones financieras restrictivas.

Más allá de un crecimiento de 1.6 % del PIB oportuno en el cuarto trimestre de 2025, que sirvió para que muchos apoyadores del régimen echaran campanas al vuelo, el análisis de los principales componentes de la demanda interna permite dimensionar la problemática que hoy enfrentan las familias y las empresas mexicanas.

Ilustración: Estelí Meza

PIB oportuno: crecimiento positivo, pero insuficiente

Los datos más recientes del PIB oportuno indican que la economía mexicana se recuperó hacia el cierre de 2025, pero no alcanzó a reponer el relativo vigor observado todavía hace un par de años. Con respecto al tercer trimestre de 2025, el PIB registró un crecimiento real anual de 0.8 %, mientras que en su comparativo respecto al cuarto trimestre de 2024 el avance fue de 1.6 %, para registrar un crecimiento preliminar promedio de 2024 de apenas 0.7 %.

Lo sucedido al cierre de 2025 salvó a la economía mexicana de caer en recesión y, aunque fue la mejor tasa de crecimiento anual de los últimos seis trimestres, se trata de un incremento cuestionable e insuficiente para detonar una expansión sostenida. El desglose sectorial de lo sucedido en el último trimestre de 2025 refuerza este comentario. Las actividades secundarias, asociadas a la industria y a la inversión productiva, muestran un desempeño débil: crecieron apenas 0.9 % y 0.3 %, a tasa trimestral y anual respectivamente, y acumularon una contracción de 1.1 % respecto a 2024.

En contraste, las actividades terciarias mantienen un crecimiento moderado, apoyando el desempeño del PIB total, mientras que las actividades primarias exhiben una alta volatilidad, con una caída de 2.7 % respecto al tercer trimestre de 2025, pero un aumento de 6.0 % a tasa anual.

Tabla 1
Crecimiento % del PIB Oportuno del cuarto trimestre de 2025 y sus componentes

Tabla 1Crecimiento % del PIB Oportuno del cuarto trimestre de 2025 y sus componentes
Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Este patrón —servicios creciendo de forma moderada, industria estancada y alta volatilidad en el sector primario— es el reflejo de una economía que se sostiene más por la inercia del consumo interno que por la fortaleza de sus motores productivos. Es así que el PIB oportuno nos confirma que el crecimiento es frágil, heterogéneo y cada vez más dependiente de componentes con menor efecto multiplicador sobre el resto de la economía.

En este contexto, el análisis de los indicadores de consumo privado, inversión fija bruta, confianza del consumidor y expectativas del mercado resulta pertinente para entender cuánto, cómo y sobre qué bases crece la economía mexicana. Los datos que se presentan a continuación permiten profundizar en el análisis y explicar por qué, detrás de un crecimiento positivo, hay múltiples señales de debilidad estructural.

Gráfica 1

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI


Consumo privado: desaceleración y mayor fragilidad

El consumo privado en el mercado interior confirma que la demanda interna se ha desacelerado de forma significativa. Mientras que en 2024 el consumo total creció 2.3 % anual, el acumulado de enero a noviembre de 2025 muestra un avance de apenas 0.8 %. Este menor dinamismo confirma el entorno de crecimiento débil y la clara pérdida de impulso del principal componente de la demanda agregada, respecto a años previos.

La composición de la evolución del consumo nos proporciona información relevante. El gasto en bienes nacionales se mantiene casi estancado: tras caer 0.1 % en 2024, apenas crece 0.1 % en el acumulado de los primeros once meses de 2025, lo que indica que el consumo no está generando un arrastre relevante sobre la producción nacional. El consumo de servicios sigue siendo el principal motor, pero también es evidente la desaceleración, al pasar de un crecimiento de 2.6 % en 2024 a 1.3 % en el acumulado del año.

En contraste, los bienes importados muestran una mayor volatilidad, con un crecimiento elevado de 9.4 % en 2024 y uno más moderado de 1.6 % en 2025, aunque con un repunte notable de 12.1 % anual en noviembre, lo que evidencia una persistente desconexión entre el gasto interno y la producción doméstica. En los hechos, las políticas públicas instrumentadas por el gobierno federal no han logrado frenar las importaciones, sino sólo moderar su tasa de crecimiento durante 2025.

Tabla 2
Crecimiento % anual del indicador del consumo privado en el mercado interior y sus componentes

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Al analizar las tasas de crecimiento anual, mes con mes, de julio de 2023 a la fecha, se confirma el cambio de ciclo. Tras crecer a tasas superiores a 4 %, y hasta 6 % entre la segunda mitad de 2023 y el primer trimestre de 2024, el consumo inició una desaceleración sostenida que lo llevó a registrar contracciones anuales hacia el cierre de 2024. El arranque de 2025 mantuvo esa tendencia negativa y, aunque a partir de abril se observa una recuperación gradual, el repunte del último trimestre ocurre sobre una base de comparación baja y, por lo tanto, no constituye una reactivación sólida.

Un elemento central para explicar el mejor desempeño del consumo al cierre de 2025 es la mayor dependencia del crédito al consumo. El crecimiento observado hacia finales de ese año no parece sustentarse en una mejora estructural del ingreso o del empleo, sino en un mayor uso de financiamiento por parte de los hogares. El consumo logra repuntar, pero lo hace apoyado en el crédito, lo que limita su capacidad para convertirse en un motor autosustentable del crecimiento.

Gráfica 2

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Inversión fija bruta: ajuste profundo y prolongado

Si el consumo muestra señales de fragilidad, la inversión fija bruta confirma que los motores del crecimiento están apagados. Tras crecer 3.5 % en 2024, la inversión acumula una caída de 7.0 % anual entre enero y noviembre de 2025. Este dato no es cosa menor: se trata de una contracción preocupante que refleja un deterioro en la disposición de las empresas a ampliar su capacidad productiva, en un entorno marcado por la incertidumbre generada tanto por factores internos como externos, y que limita seriamente la capacidad productiva a futuro.

La caída es generalizada, aunque más intensa en la construcción, que retrocede 8.6 % en el acumulado de los primeros once meses de 2025, frente a una contracción de 5.4 % en maquinaria y equipo. En noviembre, la inversión total cae 5.7 % anual, con un desplome de 11.6 % en construcción y un crecimiento marginal de apenas 0.6 % en maquinaria y equipo. La divergencia sugiere que algunos proyectos puntuales han logrado sostenerse, pero la inversión asociada al desarrollo productivo permanece deprimida.

Tabla 3
Crecimiento % anual del indicador de la inversión fija bruta y sus componentes

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

La evolución mensual va en la misma dirección. Tras tasas de crecimiento anual superiores a 10 % a finales de 2023 y comienzos de 2024, casi alineadas con la llegada de Claudia Sheinbaum, la inversión inició una desaceleración continua que la llevó a terreno negativo desde septiembre de 2024. Al mes de noviembre de 2025, la inversión liga quince meses consecutivos con caídas a tasa anual. Durante todo 2025, las caídas se mantuvieron entre -5 % y -9 %, con apenas una moderación hacia el cierre del año, pero ya implican una caída adicional después del retroceso observado en 2024. La inversión deja de caer tan fuerte, pero no muestra ninguna señal de una posible recuperación.

Gráfica 3

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI


Confianza del consumidor: deterioro persistente del ánimo

El indicador de confianza del consumidor complementa el diagnóstico de las complicaciones por las que atraviesa la economía nacional y resulta clave para entender el comportamiento del consumo. Tras alcanzar un máximo de 49.1 puntos en octubre de 2024, el nivel más alto desde que se mide este indicador, la confianza inició con una tendencia de deterioro sostenido.

A lo largo de 2025, el indicador se movió con una tendencia a la baja y cerró noviembre en 44.1 puntos, uno de los niveles más bajos desde 2022. Aunque en diciembre se observó un ligero repunte, el arranque de 2026 vuelve a confirmar la debilidad del ánimo, con el indicador ubicado en 44.0 puntos en enero. Cuando se deteriora la confianza, los hogares tienden a postergar decisiones de consumo y a actuar con mayor cautela, lo que termina por limitar la capacidad del gasto privado para sostener el crecimiento económico.

En este punto, lo relevante no es sólo el descenso, sino su persistencia. A pesar de episodios de una recuperación marginal del consumo, la confianza fue incapaz de recuperar los niveles observados en 2024, lo que sugiere una desconexión entre el gasto y el sentimiento de los hogares. Este deterioro del ánimo ayuda a explicar por qué el consumo, aunque todavía muestra un crecimiento marginal, lo hace de manera frágil; cada vez más apoyado en financiamiento, y no en expectativas positivas.

Gráfica 4

Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Expectativas del mercado: crecimiento bajo y entorno restrictivo

Las expectativas del mercado, recogidas en la más reciente encuesta Citi, ayudan a completar el panorama. Para 2026, el crecimiento esperado del PIB es de apenas 1.3 %, y para 2027 de 1.8 %, niveles que, de materializarse, son insuficientes para considerar que México ha retomado su tendencia de crecimiento de las últimas dos décadas y reflejan un menor potencial de crecimiento, erosionado por la caída sostenida de la inversión fija bruta. La inflación, por su parte, se mantiene por encima del objetivo de Banco de México, con una subyacente esperada de 4.11 % en 2026 y 3.71 % en 2027.

Conviene subrayar que el mandato del Banco de México es preservar el poder adquisitivo de la moneda y anclar las expectativas de inflación. Sin embargo, en el contexto actual el banco central parece cada vez más alineado con las prioridades del Poder Ejecutivo, sobre todo con el objetivo de reducir las tasas de interés para aliviar el costo financiero de la deuda pública y tratar de reactivar el crecimiento económico. Esta tensión entre el mandato inflacionario y los incentivos fiscales introduce un elemento adicional de incertidumbre sobre la conducción futura de la política monetaria y sobre la credibilidad del propio banco central.

Tabla 4
Encuesta Citi de Expectativas

                                                         Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de Citi

Los indicadores analizados describen una economía mexicana que ha logrado evitar una recesión, pero que permanece atrapada en un bajo dinamismo. El crecimiento observado es positivo, pero insuficiente y frágil: el consumo se desacelera y depende cada vez más del crédito, la inversión fija bruta se desploma en perjuicio de las expectativas de crecimiento futuro y la confianza del consumidor muestra un deterioro persistente. Lejos de una recuperación sólida, como se ha planteado a partir del dato del PIB oportuno del cuarto trimestre de 2025, la economía crece apoyada en componentes con menor efecto multiplicador o menor capacidad de arrastre sobre el resto de la actividad productiva.

Lo que queda claro es la debilidad estructural del crecimiento. La caída sostenida de la inversión fija bruta durante quince meses consecutivos ha erosionado el potencial de crecimiento del PIB, mientras que la inflación persistente y la incertidumbre sobre la conducción de la política monetaria mantienen condiciones financieras restrictivas. En este entorno, México corre el riesgo de normalizar un escenario de bajo crecimiento económico, al haber debilitado las bases que antes le permitían crecer en torno al 2.0 % anual, en beneficio de las familias y las empresas.

Alejandro Gómez Tamez
Economista, analista y consultor en política económica y financiera. Director General de GAEAP y creador de Economex.

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Publicado en: Sólo en línea