La tradición del aforismo conoce, entre muchos de sus representantes, a Lichtenberg, Karl Kraus y Cioran. Por naturaleza, el aforismo es una crítica a todo lo que hay de absurdo en lo real. Los que aquí nos entrega Héctor Aguilar Camín, dan cuenta sobrada de ello.
L a única eternidad es cada día.
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El hombre es un animal político. Es también un animal religioso. Es un animal gregario. Sobre todas las cosas, es un animal culpable.
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El sentimiento más próximo a la justicia de que somos capaces es la culpa por las injusticias que hemos cometido.
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TOCQLEVILLE. De la idea de la infinita perfectibilidad humana se sigue la de la infinita posibilidad de mejora. De ambas, la infinita vocación de cambio. De esta, la infinita inconformidad con el estado de cosas existente.
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Se ha dicho a los hombres riega y a las mujeres selecciona.
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El espíritu del progreso lleva en germen, como motor, el espíritu de la inconformidad y el cambio. Si el progreso existe, siempre podremos estar mejor. Siempre debemos estar, por tanto, inconformes con lo que tenemos. La revolución es la hija exagerada de ese germen: la conclusión desmesurada de la perfección alcanzable.
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CIORAN: Hay que estar siempre del lado de los oprimidos sin olvidar que están hechos del mismo barro que sus opresores.
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Si fuera un animal. México sería la mayor parte del tiempo un armadillo, y en las excepciones del tiempo, un colibrí.
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Oído en una terraza de Madrid:
—Todo el asunto del amor es quién quiere a quién y quién deja a quién.
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Reversible:
El amor es eterno mientras dura. El amor dura mientras es eterno.
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La libertad se conquista aceptando sus esclavitudes.
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BERTRAND RUSSELL: La envidia es la base de la democracia.
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UN POLÍTICO MEXICANO:
En política, el que la hace la paga. Y el que no, también.
OTRO POLÍTICO MEXICANO:
No sé por qué me ataca. Nunca le he hecho un favor.
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LAWRENCE DURRELL: El amor es una cuestión de horarios.
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El pecado de los inteligentes es pasarse de listos.
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OVIDIO:
Amantes, conviene que esperemos y temamos a la vez; hay que ser insensibles para amar lo que nadie nos disputa.
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La enfermedad de la pluralidad es la anarquía; la enfermedad del consenso, la dictadura.
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El amor, como los criminales, suele ser sorprendido con las manos en la masa.
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El amor quiere ser sorprendido, quiere ser visto, quiere ser envidiado.
Está orgulloso de sí.
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El amor, mientras dura, siempre quiere más. Cuando termina, no quiere nada.
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Mi MAESTRO JESUÍTA: La educación es lo que queda cuando se ha olvidado todo.
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El conocimiento del otro requiere misterio.
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En el principio fue el miedo.
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La juventud es una furia geométrica, una edad enamorada de sus furias y de sus geometrías.
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No he aprendido nada. Soy un especialista en mis propios errores.
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La más profunda y genital explicación de los celos es probablemente de Spinoza:
Proposición XXXV
Sí alguien imagina que la cosa amada se une a otro con el mismo vínculo de amistad, o con uno más estrecho, que aquel por el que él solo la poseía, será afectado de odio hacia la cosa amada, y envidiará a ese otro. […] Quien imagina que la mujer que ama se entrega a otro, no
solamente se entristecerá por resultar reprimido su propio apetito, sino que también la aborrecerá porque se ve obligado a unir la imagen de la cosa amada a las partes pudendas y las excreciones del otro. (ETICA)
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La amistad engendra pleitos.
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Mientras más denodadamente busco la tranquilidad, más intranquilo estoy. Mientras más intranquilo estoy, más denodadamente busco la tranquilidad.
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Si México fuera un filósofo griego sería la mayor parte del tiempo Sócrates y en sus momentos brillantes Heráclito: una sabiduría sin certezas del sentido común y una facilidad enigmática donde es posible abismarse.
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EMILIO GARCíA RIERA: La mitad de la vida nos lajoden los padres. La otra mitad, los hijos.
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El amor es disparejo. No hay tal cosa como una pareja. Tratándose de amores, alguien anda siempre corto y alguien largo.
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Las pasiones libran en nuestro corazón una continua guerra de baja intensidad.
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Las pasiones son absolutistas; la razón, parlamentaria. Las pasiones cobran todas las cuentas cada vez; la razón las cobra una por una. Las pasiones aglomeran; la razón separa. La razón es geométrica y aristocrática; las pasiones tumultuarias y plebeyas.
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Si México fuera una puerta cerrada, tendría en el flanco una puertecilla abierta.
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Todos los hombres desean naturalmente conocer, dice Aristóteles en el arranque de su metafísica. Todos los hombres desean naturalmente maravillarse, agrega Descartes, cuyas pasiones fundamentales no incluyen el miedo y cuya primera pasión es la maravilla.
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Pensar es romper los hábitos de pensar, de haber pensado.
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El síntoma de decadencia de una clase política es que se impongan en la discusión pública los temas de la corrupción y la inmoralidad de los políticos.
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La amistad está sellada sobre una apuesta recíproca al fracaso o al triunfo del amigo. En realidad, al triunfo y al fracaso, comparados siempre con los nuestros.
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Nuestra alma está siempre al borde de la guerra civil.
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El demonio es sentirse mal.
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La ausencia monumental que es todo padre.
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La superstición es una religión privada; la religión es una superstición pública.
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MAQUIAVELO: LOS hombres se aburren en el bien y en el mal se afligen.
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Reversible:
El amor es una apuesta contra el tiempo. El tiempo es una apuesta contra el amor.
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EL TERROR REVOLUCIONARIO: asesinatos filantrópicos, tiranías libertarias, crímenes justicieros, transgresiones ordenadoras, bestialidades humanitarias, monstruosidades piadosas; individuos que representan la voluntad general, criminales virtuosos, transgresores disciplinarios, "arcángeles de la muerte" (Saint Just). Un sangriento oximoron.
Leyendo a Norbert Elias:
• Bajo la paz inamovible de nuestros modales de mesa, acecha el guerrero domesticado soñando un cuchillo sangriento.
• El arte y las novelas sueñan las pasiones domadas por la civilización. Son el reducto de un mundo perdido, el sueño de su heroica recuperación: un saludo del ello al superyo.
• Nuestro salvaje arrinconado sueña y pinta, inventa y narra, desgarra y crea en el ámbito acotado del arte, único donde sus locuras tienen premios en vez de castigos.
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Hay en mis pocos sueños un recurrente campo de batalla.
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LEZAMA LIMA: El misterio del coro ha cesado… El coro que discutía, que murmuraba, cuya voz se alzaba en grandes lamentos, defendiendo y protegiendo a su héroe, languidece en su función de aplaudir.
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La verdad es lo que nos falta por conocer.
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La política es el arte de ordenar racionalmente las pasiones colectivas y es el mayor obstáculo para la racionalidad de la vida pública.
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Mi abuelo Camín: El que sigue a una muchedumbre jamás será seguido por una muchedumbre.
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El amor no es ciego. Tiene los ojos alegres.
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SENEQUIANA: De todas las formas del fracaso, la peor es aquella que conserva la esperanza.
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VIRGILIO: "La única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna" (Eneida, II, 354).
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La imaginación es siempre joven. No carga sobre sí el pasado, no mira hacia atrás, laza el tiempo que pasa, busca, encuentra, abandona. No acumula, innova; no hace moldes, los rompe; no se cansa, siempre está en marcha.
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Sólo es libre quien nada teme y nada espera: inhumanamente libre.
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Cuando la corrupción y la inmoralidad explican todos los males públicos, la ciudad está a punto de echarse en brazos de un dictador o un demagogo.
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Sin el principio de la esperanza no hay motor espiritual del progreso. Sin el principio del miedo, no hay espacio a la dominación ni a la servidumbre. La esperanza quiere el progreso, el futuro, el optimismo, la ilusión. El miedo quiere la inmovilidad, el status quo, el estoicismo, la resignación. El principio de la esperanza es el fundamento del progreso. El principio del miedo es el fundamento del poder. Las bodas abismales del miedo y la esperanza tienen como vástago al Estado.
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La privación impulsa hacia el futuro, reniega del presente, añora el pasado
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La hipocresía y la presunción son las madres cuerdas de la locura.
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Las emociones pasan, sólo la utilidad se prolonga y perpetúa.
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El amor pasa, dicen los japoneses respecto del matrimonio. Los intereses duran toda la vida.
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Siguiendo a Spinoza: El mayor obstáculo de la felicidad es la conducta de los hombres, que son los peores enemigos de sí mismos. Anhelan la vida pero los inunda la desesperación y la tristeza por su futuro; desean la libertad pero viven resignados a la necesidad de entregar su regulación a la religión o al Estado; lamentan la caducidad de su existencia pero la desperdician soñando la vida eterna. Son siervos de sus contradicciones.
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Reversible:
HEMINGWAY: Un hombre puede ser destruido pero no derrotado. Un hombre puede ser derrotado pero no destruido.
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El que no promete, no manda.
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LACTANCIO: Donde hay temor y dolor no puede habitar la sabiduría.
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Hay que saber descansar de la verdad.
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La teología es la racionalización de un delirio. Una ilusión trascendental de la razón, la arquitectura de un sueño, un magno templo erigido para probar la existencia de un vacío.
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Toda ética excluye por principio la tragedia.
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Conocer es olvidar nuestras opiniones.
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La razón es un peldaño astuto del deseo.
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La razón sólo alivia los dolores pequeños, sólo sabe cabalgar con elegancia pasiones mansas o previamente amaestradas.
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La introspección es suspender la familiaridad involuntaria con uno mismo.
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La desdicha es tan inevitable como la felicidad.
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Adviértase "la independencia de las cosas dependientes" (Chesterton). la libertad de las cosas esclavas, la esclavitud de las libres, la grandeza de las pequeñas, la pequeñez de las grandes.
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La ley estorba a menudo el cumplimiento de la ley.
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La elocuencia requiere pausas, igual que el grito crece o se afirma en el silencio.
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Hay dos tipos de gente que quiere la guerra: los que quieren matar y que los maten; y los que quieren que otros maten y sean muertos. Los segundos son más peligrosos que los primeros.
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Las mujeres no son nunca tan hermosas como cuando nos abandona la juventud, y nunca tan deseables como cuando no están a nuestro alcance.
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La carne no es débil. Es poderosa e indomable. Tiene fuerza de más. Es la única fuerza que tenemos.
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La única castidad sin tentaciones es la que viene del hartazgo, de la lujuria saciada.
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La política, como el búho de Minerva, se pone también al caer la tarde, va tras los acontecimientos tratando de encabezarlos. Como va poco después, parece que los encabeza, pero es un error de óptica. La política va en la retaguardia no en la proa de los hechos.
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Hay algo peor que un mujeriego para una mujer: un indiferente.
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El amor se conjuga en presente perfecto, en pasado perdido y en futuro inminente.
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El único placer realmente prohibido es el que no tuvimos, el que dejamos pasar.
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Con el tiempo se llega a pensar que la idea de una mujer fuerte es una redundancia.
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El mundo lo cambian los bárbaros, los desorbitados, los locos, los guerreros: los prometeicos y terribles "ángeles de la historia" (Chesterton). Lo gobiernan los civilizados, los clérigos, los burócratas, los policías: los pragmáticos y estólidos usureros de la historia.
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Los hombres, dice Sofía Loren, son frente a las mujeres como niños en la dulcería: se les antojan muchas más cosas de las que pueden comer.
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La incertidumbre es el afrodisiaco del cortejo amoroso.
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Ahora que los presidentes mexicanos están tan desprestigiados, yo recuerdo el dictum melancólico y zoológico de alguno de ellos en su edad ganosa y provecta: "Para gato viejo, ratón tierno". A ese propósito ha dicho el poeta Jaime Sabines: "Después de cierta edad la juventud sólo puede llegarnos por contagio". Se explica uno por qué los poetas tienen en México mejor ranking que los presidentes.
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Las mujeres se despiertan poco a poco y se duermen poco a poco. Los hombres, de golpe.
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Todos los hombres son distintos hasta que empiezan a ser iguales.
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La jurisprudencia amorosa acaba recomendando la abstención. La abstención acaba recomendando la reincidencia.
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Los tímidos y los escaldados hablan mucho antes de hacer el amor. Los desenfadados y los ingenuos hablan mucho después.
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Balada del monógamo infiel: No sólo creo en la monogamia, sino que la practico con todas las mujeres que puedo.
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Las mujeres son siempre las que eligen, otra cosa es que elijan mal.
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Madres e hijas libran una guerra de confidencias y palabras. Padres e hijos libran una guerra de sobreentendidos y reticencias.
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La eyaculación masculina siempre es precoz.
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Balada del cínico amoroso: Pídeles a todas que compartan tu lecho. Aun las que se ofendan, lo agradecerán.
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El erotismo es el roce que puede producir un orgasmo. La pornografía es una película que suele producir una masturbación.
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La pornografía es más erótica que el erotismo.
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Los bajos instintos andan siempre a la alza.
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Los políticos, como los periódicos y los chismes, son por lo general de vecindario.
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Los recuerdos amorosos mienten siempre, pero sus mentiras acaban siendo la verdad de nuestra memoria.
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La imaginación es una hermana casta comparada con la lujuria de los hechos.
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Las mujeres son una mayoría que se ignora.
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La casa es una cárcel y un reino.
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La casa es una cárcel y un reino.
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El principado del clítoris lleva el cetro en la mano.
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En el principado del clítoris los dedos son el príncipe consorte.
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Las mujeres hablan peor de las mujeres que los hombres.
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El falo ha mandado en la historia. El clítoris, en la alcoba.
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El falo tiene razones que el clítoris no entiende. Y viceversa.
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Clitoridiana:
Hay cosas que sabe Onán
y las ignora Don Juan.
(Antonio Machado)
El falo grita, el clítoris murmura.
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Luis Cardoza, el escritor guatemalteco, en su hermosa casa de Coyoacán, llena de cuadros y libros, dijo una noche: "Nada ha cambiado. Yo sigo saliendo a cazar dinosaurios para alimentar mi casa y Lya espera que llegue con mi presa. Y si no cazo el dinosaurio, esa noche, dormida junto a mí, se va con otro".
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Las conversaciones de mujeres construyen torres de Babel. Las de los hombres, diálogos de sordos. Las conversaciones de las mujeres son como el rumor del mercado. Las de los hombres, como los discursos del ágora. Las mujeres conversan animadamente como al principio de una borrachera. Los hombres conversan acaloradamente como al final de una.
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Los políticos deben ser demagogos de la generalidad y cirujanos de lo específico.
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SPINOZA: La naturaleza de los hombres está ordinariamente dispuesta de tal modo que sienten conmiseración por aquellos a quienes les va mal y envidian a quienes les va bien y ello con tanto mayor odio cuanto más aman la cosa que imaginan posee otro. De la misma propiedad de la naturaleza humana de la que se sigue que los hombres sean misericordes, se sigue que sean envidiosos y ambiciosos.
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La muerte siempre es inoportuna.
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Si México fuera un restaurante, tendría terrazas al aire libre y privados donde no se pone el sol.
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Si México fuera una conversación, discreparía a gritos y se entendería a susurros.
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Si México fuera un aguacero, podría caminarse entre sus gotas sin mojarse.
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Si México fuera un juez sin compromisos, absolvería a los débiles y condenaría a los fuertes.
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Si México fuera un filósofo político, sería a la vez un déspota ilustrado y un anarquista responsable.
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Si México fuera una planta, tendría los tallos espinosos y los pétalos tersos.
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Si México fuera todo lo que es, tendría problemas insolubles de conciencia.
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Si México fuera un marinero, no se iría nunca del puerto que deja.
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La oposición tiene envidia del gobierno.
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La buena conciencia es una forma de la inmoralidad.
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Hay algo peor que el autoritarismo: la falta de autoridad.
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El autoritarismo es un llamado a la libertad. La falta de autoridad es un llamado al autoritarismo.
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No importa lo que diga, el falo tiene siempre envidia del pene.
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Las almas quieren hablarse cuerpo a cuerpo.
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Los ciudadanos piden de los políticos las seguridades que no tienen y que nadie puede ofrecer.
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Hay algo más difícil de tolerar que las mentiras: las verdades.
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En el fondo no se piensa, se cree. Se piensa lo que se cree.
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La vida tiene dos ojos. Un ojo mira las bestialidades, el leopardo rasgando al cervatillo, la furia de los ciclones, el hedor de la guerra, la gratuidad de la sangre y el dolor. El otro ojo mira las bellezas del mundo: la frescura del amanecer, la nerviosa liviandad del cervatillo, el salto divino del jaguar, el poder de la vida y la sobrevivencia. El ojo que mira la miseria tiende a ignorar al que mira la brisa, pero los dos dicen la verdad, aunque sus verdades no puedan sumarse y estén juntas. Nuestra caja registradora no puede mezclar esas cosas, las suma aparte. Pero es una deficiencia del contador, no de lo contado.
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– A mi manera de ver —dijo La Bizca.
Héctor Aguilar Camín. Escritor. Es autor de La guerra de Galio y Un soplo en el río, entre otros libros.