Cuando la falsa identidad es la buena

Al final del siglo XIX y principio del XX, cuando la situación de los indios de Canadá no podía ser peor, los lectores anglófonos estaban fascinados por las primeras naciones bastante presentes en la literatura norteamericana. E. Pauline Johnson (1861-1913), que había nacido en la reserva de las Seis Naciones, fue presentada en Europa como “la princesa mohawk de Canadá”; andaba con gran éxito en giras de lecturas, en Canadá, Estados Unidos e Inglaterra, con poemas e historias sobre el tema de su herencia autóctona. En 1885 había publicado poemas intitulados A Cry from an Indian Wife y también As Red Men Die. Imposible ser más dramático. Firmaba con su nombre inglés y con su nombre mohawk: Tekahionwake. No se puede saber si el joven Archie Belaney (1888-1938) la vio y la escuchó en Inglaterra, pero su poesía contribuyó a su decisión de emigrar a Canadá en 1906, a los 17 años. Desde que supo leer, lo fascinaba Canadá, su naturaleza y sus indios que estudiaba de manera enciclopédica. Muy pronto se relacionó con familias de la nación ojibwa. Cuando Canadá entró con Inglaterra en la guerra en 1914, se alistó, peleó como sniper (francotirador) de élite, igual que otros indios canadienses con los cuales se confundía; fue herido dos veces, seriamente. Luego regresó con los ojibwas y no tardó en tomar para siempre el nombre de Wa-sha-quonasin, o sea, Grey Owl, Búho Gris.

Ricardo Figueroa

Se había inventado una ascendecia escocesa y apache (mexicana), después de casarse en 1910 con Angèle Eguwan, ojibwa, que le enseñó la lengua y las costumbres de su nación, mientras que la familia lo formaba como hombre del bosque, cazador y trampero. En 1925 empezó a vivir con Gertrude Bernard, Anahareo por su nombre mohawk (1906-1986), una relación apasionada y tumultuosa que duró hasta 1936. Ella tenía 19 años y él 37; Anahareo transformó al trampero en ambientalista, defensor de los espacios y de las especies salvajes. Parece que fue también ella quien lo convenció de su talento de escritor, autor de The Men of the Last Frontier (1931), Pilgrims of the Wild (1934), Sajo and the Beaver People (1935), libro aquel que tuvo un éxito mundial. En 1936 mi madre compró la edición francesa Sajo et ses castors de la editorial Nelson (Londres, Nueva York, París), libro que leí de niño y que leo a mis nietos. En los últimos años de su vida, el “indio” Grey Owl hizo dos giras exitosas, en Inglaterra (1935-1936), otra vez en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá (1937-1938). Poco después de su triunfo en Toronto, murió de agotamiento y neumonía. Tenía 49 años.

Anahareo creyó siempre que su compañero era mestizo, hijo de un escocés y de una apache. Se enteró de que Wa-sha-quonasin era Archibald Belaney después de su muerte, cuando las buenas almas se indignaron por el “fraude”. Ella, no. No tardó en tomar la defensa del más famoso de los “falsautóctonos” de Canadá y se vale decir que esta usurpación de identidad quedó bien redimida por la importancia de la obra ambientalista de Archibald Belaney. Tomó la pluma para reapropriarse una historia que es de los dos. Ella es Sajo, él es Shapian y los dos pequeños castores de la novela existieron, fueron adoptados por la pareja y con ella crecieron. Esta mujer “capaz de manejar mejor el hacha que el bilé”, en palabras de Grey Owl, cuenta en su autobiografía episodios fascinantes; vemos a la joven mohawk de 20 años y su lobato en las calles llenas de lodo de una efímera ciudad de la frontera, otra vez guiando trineos de perros en la nieve entre Oskelaneo y Shibugamu. Acompaña a su Grey Owl en las soledades del norte de Quebec y de Ontario; en las soledades del Abitibi, lo convence de adoptar a los dos pequeños castores que van a cambiar su existencia.

Su libro se publicó una primera vez en 1972, luego vino la versión editada y comentada, en 2014 por la Universidad de Manitoba.1 Ahora, por primera vez puede leerse en francés la vida de una mujer formidable, independiente, algo muy difícil en su época, una mujer dotada de un gran talento de narradora.2 En 1999 Richard Attenborough filmó Grey Owl, con Pierce Brosnan en el papel del “usurpador”. En 2015, Albert Braz publicó Apostate Englishman: Grew Owl, the Writer and the Myths (University of Manitoba Press). “Apóstata”, porque cuando se conoció la verdadera identidad del indio que idolatraban, ciertos ingleses se indignaron: ¡un blanco que reniega de Inglaterra y de la cultura europea! ¡Imperdonable!

Jean Meyer

Historiador en el CIDE

1 Anahareo, Devil in Deerskins. My Life with Grey Owl, University of Manitoba Press, 2014.

2 Un diable en mocassins. Ma vie avec Grey Howl, Montréal, Boréal, 2025, con prefacio de sus hijas Katherine Swartile y Anne Gaskell, posfacio de Sophie McCall, 294 pp.