El hijo pródigo

Durante años me creí con aptitudes tan poéticas como sociales. La vida, al igual que la poesía, estaba afuera. Sin embargo, confundí la vida con los poemas, y la poesía, con las presentaciones de libros o el trato de sus autores. Me la pasaba entre cafés, centros culturales, librerías y estudios de colegas.

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