Otro Popol Vuh

La novela de Álvaro Enrigue Tu sueño imperios han sido puede leerse como una historia contrafactual. El libro narra el primer encuentro entre Hernán Cortés y el emperador Moctezuma, su hermana Atotoxtli, los intérpretes Malinalli y Gerónimo de Aguilar y el ficticio capitán Jazmín Caldera. La novela relata la estancia de Hernán Cortés y los conquistadores en Tenochtitlan entre su recibimiento y la primera reunión con Moctezuma en el palacio. Para algunos críticos esta ficción rescata el papel de la contingencia en los eventos históricos. Abraham Villa Figueroa cree que Enrigue se alza directamente contra la historia como determinismo y ejerce la imaginación literaria “para devolvernos una visión del pasado en la que éste es abierto e indeterminado. No reconstruye la historia como si fuera realizada por fuerzas abstractas e incontestables que culminan en un final previsto”. En la novela Cortés es asesinado por Cuitláhuac, pero antes junto con el emperador mexica mastica una cactácea sicotrópica —la “biznaga de lenguas”— que le permite comunicarse directamente sin necesidad de intérpretes. En ese viaje Cortés sueña que apresa a Moctezuma, conquista Tenochtitlan con la ayuda de sus aliados taxcaltecas, erige una ciudad española sobre sus ruinas y funda un reino que se llama Nueva España. “Era un país enorme: las cañadas, las sierras, los desiertos, las selvas. Pero también era un país que era puro dolor”. Ante sus ojos desfilan “los gringos de mierda, un tlatoani zapoteca que le ganaba una guerra a Francia. Libros, guerras, universidades, ciudades…”. Y entonces Cortés despierta, sólo para inmediatamente caer desnucado a manos del hermano de Moctezuma. El peyotazo es el fin de la aventura de la Conquista.

La ficción de Enrigue es eficaz en reconcebir a la historia como el plano temporal abierto, contingente, en el cual individuos interactúan sin un destino preconcebido. Además del elemento contrafactual me interesa otra cosa en la novela. A menudo la historia de bronce enfatiza la incomensurabilidad de las visiones de europeos e indígenas. Las claves para leer el mundo son simplemente ininteligibles. Los españoles veían un mundo pagano que invitaba a la Reconquista de los sarracenos y los mexicas interpretaban la presencia de los castellanos —caxtitlecas— en términos mitológicos. Ese choque está bien ejemplificado en los caballos: animales simplemente incomprensibles para los prehispánicos. La novela desafía esta concepción. En ella no es el presagio del cometa o el mítico regreso de la serpiente emplumada lo que permite que los españoles lleguen al corazón del Imperio azteca, sino el cálculo estratégico de Moctezuma que ve en los caballos —que llama cahauyos— una formidable arma de guerra, todavía más importante que los arcabuces. En esta versión fabulada de la historia el objetivo de Moctezuma es atraer a los invasores y a sus monturas a Tenochtitlan para observar de cerca a esos animales que tenían el potencial de revolucionar la guerra prehispánica para luego apropiárselos y despachar a los barbudos jinetes. “No se te puede morir ni uno”, advierte el emperador, “costó mucha sangre que llegaran completos”. Moctezuma instruye a su cihuacóatl: “Cuando hables frente al Consejo hoy después de la siesta, no menciones la posibilidad de las alianzas ni pongas énfasis en los cahuayos. Es más, agregó, diles que unos son como nosotros y otros son hombres hasta la cintura y venados debajo de ella; no quiero a nadie calculando los beneficios de los animales; acentúa lo de los palos de fuego para que se distraigan, di que son horripilantes, que suenan como truenos, que la gente se desmaya con solo escucharlos; di que podrían ser enviados de Quetzalcóatl para que lleguen intactos a Cholula”. La mayor virtud de la ficción de Enrigue es sugerir que tal vez conquistados y conquistadores no fueran tan distintos. Desafía la idea de la inconmensurabilidad cultural. Que españoles e indígenas concebían el mundo de manera ininteligible se volvió un lugar común en nuestro relato de origen. Enrigue, al imaginar a Moctezuma como un Maquiavelo, restaura una común humanidad a vencidos y vencedores en el drama de la Conquista. Después de todo, las cosas pudieron haber sido distintas.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2025 Diciembre, Panóptico