Teresa Gurza. Periodista. Corresponsal de La Jornada en Michoacán.

En estas elecciones se juegan en Michoacán 13 distritos electorales en los que están distribuidos los 113 municipios de la entidad; 54 de ellos están gobernados por alcaldes postulados por el Partido de la Revolución Democrática; 44 del Partido Revolucionario Institucional; 14 del Partido Acción Nacional y dos, uno cada uno, por los partidos del Trabajo y Cardenista. A partir de las elecciones locales del 12 de noviembre de 1995, ayuntamientos del PAN gobiernan al 40% de los michoacanos; del PRD al 33%; y del PRI al 21%. 

En base a análisis de las últimas tendencias de votación y de la situación actual de los partidos, puede pensarse que los triunfos estarán bastante equilibrados. El PAN puede obtener 3 ó 4 de los 13 distritos, con posibilidades en otros 2; el PRD 3 y puede lograr 2 ó 3 más; y el PRI entre 3 y 6. 

El primer distrito en disputa es el de La Piedad; comprende 12 municipios. La cabecera está gobernada por el PAN; el PRD es gobierno en 8 municipios y el PRI, que en Jaime Mares tiene un candidato con arraigo, en 3. El segundo distrito, de Puruándiro, tiene también 12 municipios. Se lo pueden llevar PRI o PRD, el último de los cuales lo perdió en 1995 como distrito local. Los rumores que entonces corrieron sobre una concertacesión perredista a favor del PRI fueron confirmados por el exdirigente estatal del PRD, Antonio Soto, que acusó al diputado federal de su partido, Alfonso Solórzano, de entregar el distrito al PRI para meter como diputado plurinominal a Serafín Ríos, de la corriente de Cristóbal Arias. 

El tercer distrito, de Zitácuaro, puede ganarlo el PRI. Está integrado por 12 municipios. Los más grandes, Zitácuaro, en donde nació el actual gobernador, y Tuxpan, tienen ayuntamientos panistas. Del resto, 6 son priístas y 3 perredistas; 3 de los 6 que hoy tienen ediles surgidos del PRI estaban gobernados por el PRD, pero los electores cambiaron su voto cansados de las “tomas” de las oficinas municipales por grupos perredistas en contra de sus mismos compañeros y de irregularidades en el manejo de recursos por parte de la Contaduría de Glosa del Congreso. 

El cuarto distrito de Jiquilpan puede ser para el PAN. El PRD gobierna la cabecera y 3 de 12 municipios. El PAN 4 y el PRI 4. También ganará el PAN el quinto de Zamora. Ya gobierna en los municipios de Zamora y Jacona, los de más población entre los 7 que forman el distrito. Del resto, 3 son del PRI y 2 del PRD. 

En el sexto distrito, con cabecera en Hidalgo, el triunfo estará entre PRD y PAN. Tiene 8 municipios; el PRD es gobierno en 4; el PRI en 2; el PAN en la cabecera distrital y en Charo, ganado en 1995 con un candidato que un mes antes era del PRI. En el séptimo distrito de Zacapú, con sus 12 municipios indígenas, el PRD no tiene competencia.

Los distritos octavo y décimo en que está dividido el municipio de Morelia, pueden ser panistas, salvo un milagro en favor del candidato priísta por Morelia Sur, Jorge Orozco Flores. En Morelia Norte Juan Carlos Velasco, del PRI y dirigente de la CTM, no cuenta siquiera con el voto corporativo de esta central. 

En el noveno distrito electoral con cabecera en Uruapan son fuertes los 3 partidos. Está formado por 7 municipios. Es edil de Uruapan la panista María de Jesús Dódoli, famosa entre otras cosas porque hace recomendaciones piadosas con recursos públicos del DIF municipal que maneja su hermana, y por los problemas que ha tenido en colonias populares, y hasta con un regidor de su partido que se unió a los del PRI y PRD para acusarla de incapacidad, nepotismo y desvío de fondos públicos. El PRD es gobierno en 4 municipios. El que Cuauhtémoc Cárdenas haya presidido el domingo 15 de junio uno de los actos de campaña de Enrique Bautista muestra la importancia que se da a este distrito. 

El onceavo distrito de Tacámbaro está integrado por 11 municipios, 7 de ellos gobernados por el PRI, que puede ganarlo. 

En el doceavo distrito, con cabecera en Apatzingán, el PRD postuló a Lázaro Cárdenas Batel y lo proyectó además como el próximo candidato a la gubernatura de la entidad con el aval de su padre, que estuvo en tres de sus actos de campaña, y el nombre de su abuelo que es recordado en mítines al grito de “Apoyo total al nieto del General”. De los 9 municipios, 5 tienen ediles del PRI y 5 del PRD, que puede quedarse con el triunfo.

El treceavo distrito, con cabecera en Lázaro Cárdenas, ha sido cardenista desde que Cuauhtémoc se salió del PRI, y lo seguirá siendo en estas elecciones. El PRD gobierna 3 de los 8 municipios que lo integran; el PRI 4 y el PC uno. 

Las campañas de los candidatos han sido pobres en ideas, en actos y en público. Todos se refirieron a la necesidad de un cambio y priorizaron la propaganda en medios. 

Con dos o tres excepciones, entre ellas la de su candidato a senador Luis Mejía, el PAN postuló gente sin experiencia legislativa o en la administración pública. El mitin del 8 de junio en Morelia, con asistencia de Felipe Calderón y Diego Cervantes de Cevallos, mostró que este partido está llegando a sectores populares. Ahí se pidió “echar vibra a las campañas” y se hicieron compromisos para bajar los impuestos, “cuidar las uñas” al gobierno y no ser “tapetes de Zedillo”. La candidata por Morelia Norte, Cristina Torres, anunció que estará “atenta a los programas de televisión, porque son mugre para el alma”

Luego de promesas de que se dejaría “hablar a las bases”, el PRI designó a sus candidatos “por unidad” y aunque logró que sus alcaldes, diputados y senadores suscribieran documentos públicos de “disciplina y lealtad”, está dividido. Pidió a sus candidatos, todos ellos exdiputados o exfuncionarios, hacer contacto directo con los electores porque “mano que se estrecha, voto que se gana” y criticó a “mochos” y “violentos”. 

El PRD, que por pleitos internos perdió en dos ocasiones la gubernatura, sigue con pugnas que no le han permitido siquiera formar su comité directivo estatal. En las elecciones partidistas de abril quedó como presidente Desiderio Camacho, candidato de las corrientes de Roberto Robles Garnica y Leonel Godoy. Camacho asegura que las divisiones “no llegan a las bases”. 

La pluralidad actual de Michoacán no hace sino confirmar su historia como entidad pionera a nivel nacional en reconocimiento a los triunfos de la oposición. El camino recorrido no ha sido fácil; en él hubo fraudes y concertacesiones y se ha requerido de pactos y tolerancia para lograr que en pueblos en donde hubo muertos y heridos por cuestiones políticas, los regidores se pongan hoy de acuerdo en acciones de beneficio colectivo. 

Y los electores han comprendido que pueden dejar de votar por un partido que no les cumple. Así ha sucedido, entre otros, con el ayuntamiento de Morelia, que en los últimos nueve años ha tenido presidentes municipales del PRD, del PRI y del PAN. 

¿Qué pasará en Michoacán el 7 de julio? Dirigentes del PRD, PRI y PAN que opinan que los del día 6 serán unos comicios muy competidos parten de que los votos serán respetados y aseguran que asumirán sin problema los resultados. 

Desiderio Camacho Garibo, presidente estatal del PRD, dice que la sociedad ya no le teme al cambio, como lo prueban las encuestas a favor de Cuauhtémoc Cárdenas en el DF y sus repercusiones en la entidad; que el PRD postuló buenos candidatos y ganará la mayoría en Michoacán; que si pierde se ajustará a la legalidad y no tiene prevista ninguna movilización. Dice que aunque van “por los 13”, confían en ganar entre 8 y 12 distritos. 

Hill Arturo del Río, secretario técnico del Consejo Político Estatal del PRI, prefiere no especular: “todos los distritos son complejos y la conducta del electorado ha variado; pero tendremos al menos el 40% de los votos”, cálculo basado en que los 300 consejeros propietarios y 300 suplentes de cada uno de los 113 municipios “llevarán a votar por el PRI un mínimo de 9 vecinos”. El 7 “ya todo habrá pasado; estaremos psicológicamente mejor y nos podremos dedicar a defender los votos”. 

José González Morfín, presidente del PAN, dice que el suyo “es el único partido con votos en ascenso”; que al día siguiente de las elecciones “en Michoacán no ocurrirá nada. Nos hemos acostumbrado a la pluralidad”. A nivel nacional, si el PRI pierde la mayoría, “habrá problemas financieros porque los capitales son muy sensibles. La gente estará contenta porque se respetó su voto y el Presidente tendrá que sentarse a pactar con la oposición; especialmente el presupuesto de egresos, que es responsabilidad única de la Cámara de Diputados”.