En los meses de julio y agosto de 1697 el napolitano Giovanni Francesco Gemelli Careri (1651-1725), autor del Giro del Mondo de fines del siglo XVII, visitó en la ciudad de México, capital de Nueva España, al criollo novohispano, profesor de Matemáticas y Astrología de la Real y Pontificia Universidad de México y gran estudioso de las antigüedades mexicanas, Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700). Los frutos de sus encuentros fueron la publicación, por Gemelli Careri en Nápoles en 1700, de copias de unos catorce grabados hechos con base en copias de pinturas que Sigüenza y Góngora le facilitó. De este “encuentro de gran repercusión” surgieron otros encuentros en otros momentos que avanzaron los estudios de las antigüedades mexicanas. Para la conmemoración del sesquicentenario de las relaciones bilaterales entre México e Italia, me parece oportuno comentar la serie de acontecimientos que marcaron esos avances. Del novohispano Sigüenza y Góngora y su herencia de los papeles del cronista acolhua don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl al napolitano Gemelli Careri, seguido por el milanés Lorenzo Boturini Benaducci antes de considerar al criollo novohispano y jesuita exiliado en Bolonia Francisco Xavier Clavijero, llegaremos, como “posdata”, al estudioso prusiano Alexander von Humboldt. Cada uno lee y comenta la obra de los anteriores, asegurando así la continuidad del conocimiento de la civilización antigua mexicana y el paso, en el mundo intelectual y artístico, de la época barroca a la modernidad.
I. El mundo intelectual de Carlos de Sigüenza y Góngora
En su ensayo “La curiosidad barroca” José Lezama Lima declara que Carlos de Sigüenza y Góngora fue “el señor barroco arquetípico”: “En figura y aventura, en conocimiento y disfrute, ni aun en la España de sus días puede encontrarse quien le supere en el arte de disfrutar un paisaje y llenarlo de utensilios artificiales, métricos y voluptuosos”. Ni aun en la España de sus días: el historiador intelectual mexicano Elías Trabulse señala “la apertura a la modernidad en el segundo tercio del siglo XVII en México… que la llevó a recibir, aceptar y difundir muchos de los elementos de la modernidad científica antes de que lo fueran en España” e identificó a Carlos de Sigüenza y Góngora como uno de los más distinguidos iniciadores de aquella tradición científica. Sigüenza ocupó la cátedra de Matemáticas y Astrología de la Real y Pontificia Universidad de México; su estudio de las matemáticas y la astronomía fue “desde el año de 1667, [comenzó] casi muchacho”, esto es, a los 22 años.
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