Imagine there‘s no heaven / It’s easy if you try / No hell below us / Above us, only sky. Hartmut Rosa es el más reciente esqueje de la Escuela de Fráncfort. Según él, no hace falta esforzarse en imaginar nada porque en ese mundo viven hoy al menos los europeos, los estadunidenses —no sé los mexicanos. Pero no resulta a brotherhood of men, sino una especie de erial, un mundo en que las relaciones son indiferentes y las cosas no dicen nada, un mundo en que nada resuena. Antes que él, Axel Honneth había encontrado algo parecido, una sensación de vacío producto de la falta de reconocimiento, y antes todavía, en la misma veta, Habermas había señalado a la ciencia y la técnica como ideología, e imaginaba una contraparte posible en la acción comunicativa.
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