Noches de luminarias

Además del alumbrado público de rigor, la Ciudad de México se iluminaba en ocasiones especiales, como en la Nochebuena. Parecían noches claras, aunque fueran oscuras, por las muchas luces de los vecinos en sus ventanas, así como estatuas de vírgenes o lienzos con retratos del rey. Esto lo cuenta el diarista Gregorio de Guijo.

Importante fue la víspera del 21 de diciembre de 1667, con motivo de la dedicación de la catedral: ese día nunca se hizo de noche por las hachas, faroles, fuegos de artificio y luminarias que no permitieron la llegada de las sombras, debido a los “artificiosos incendios”. Sobre todo, en la torre: desde ella se “esparció al aire un lucido penacho de centellas en numerosos cohetes, que naciendo de tan alto principio y buscando al impulso de su fogosidad mayor altura, exhausta en la región la materia de sus llamas excusaron al temor todos los sustos del riesgo”, cuenta Sariñana de este espectáculo de luz y sonido.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2024 Diciembre, Ensayo