Rolando Cordera Campos. Economista. Es director de nexos TV. Luis Garfias Magaña. General de división. Presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados. Carlos Montemayor. Escritor. Entre sus libros, Guerra en el paraíso. Mónica Serrano. Profesora-investigadora de El Colegio de México.

La escalada del crimen organizado en México ha generado un aumento de la participación militar en tareas que originalmente recaían en las autoridades civiles. No resulta extraño, pues, que muchos especialistas cuestionen la pertinencia de esta medida. La conversación que aquí presentamos -una versión editada de la mesa que salió al aire en el programa nexos TV- analiza precisamente el papel que el Ejército debe y puede tener en nuestros días.

Rolando Cordera 

Hoy asistimos a nuevas cuestiones, vinculadas con el cambio fulgurante de México en lo social, en lo político y en lo económico, pero también a la acción sistemática de lo que se ha dado en llamar el crimen organizado, sobre todo en su imagen de narcotráfico. Nos planteamos problemas de seguridad interior y de respeto a las leyes, y en toda esta preocupación general, el Ejército mexicano aparece de manera cada vez más conspicua. 

Podemos, general Garfias, interpretar desde diferentes maneras y valorar de muchas más el papel del Ejército, pero parece haber un consenso: en nuestra sociedad la presencia militar ha crecido; la notamos, la sentimos y algunos hasta la lamentamos.¿Qué papel tiene y debe tener el Ejército? 

Luis Garfias

En la Cámara de Diputados se esgrime el artículo 129 de la Constitución, que prohíbe la actuación de los militares en la vida pública. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que este artículo nació con la Constitución de 1824. La Constitución de 1857 lo dejó intacto para evitar los abusos de los ejércitos liberal y conservador. 

¿Qué ocurre en 1917? Lo mismo. El país estaba en una revolución y los primeros constitucionalistas dejaron ese artículo tal y como estaba; gentes como Heriberto Jara, Cándido Aguilar, Esteban Baca Calderón y Francisco J. Mújica estaban obsesionados por los problemas sociales, pero no militares. Así que se quedó el 129, que hoy constituye un dique para la actuación legal del Ejército en la vida pública. 

Rolando Cordera

Pero la Ley Orgánica del Ejército dice que una de las misiones del ejército es garantizar la seguridad interior.

Luis Garfias 

Así es. La fracción segunda del artículo primero de la Ley Orgánica establece qué es la seguridad interior, y cuando la seguridad interior se ve afectada, el Presidente, de acuerdo con el artículo 89, fracción 6a., de la Constitución, tiene todo el derecho de usar a las fuerzas armadas para garantizar la seguridad interior. 

El narcotráfico es un problema reconocido, que no sólo afecta la seguridad interior sino a la seguridad nacional. De modo que el Presidente, bajo ese criterio, tiene toda la autoridad constitucional para ordenar a los soldados que actúen contra ese problema.

Rolando Cordera 

¿Estamos ante un problema de interpretación legal, constitucional, o más bien ante un problema básico de interpretación política, es decir, que se relaciona con el funcionamiento del Estado y el papel de sus fuerzas armadas? 

Mónica Serrano

Estamos ante un problema con dos vertientes. Hay un problema de definición legal, resultado de la dificultad para establecer una frontera clara entre lo que es una cuestión de orden público y lo que es un problema de seguridad nacional. La problemática que enfrentamos tiene que ver también con los dilemas que enfrenta el Estado mexicano en términos de su soberanía interna y al desafío que el narcotráfico supone para sus instituciones, así como en términos de su seguridad externa. El desafío es demarcar los ámbitos y las fronteras entre uno y otro. 

En los países industrializados, asuntos de orden público y de defensa están mucho más definidos. Pero en los países en desarrollo el problema se deriva de que amenazas externas tienen muchas veces derivaciones internas y de que amenazas de orden interno pueden tener derivaciones externas. Pensemos en el caso de Colombia, cuya guerrilla actúa en la frontera con Venezuela: un problema de orden interno se convierte en un problema de orden externo. 

Carlos Montemayor 

En la medida en que situemos al Ejército como el dique inmediato para problemas como el narcotráfico, el país correrá un grave riesgo. Cuando Robert Dole, en el Congreso Republicano efectuado el año pasado en San Diego, declaró que de haber llegado a la Presidencia de Estados Unidos, él habría empleado al Ejército para combatir al narcotráfico, McCaffrey respondió que las misiones de las fuerzas armadas eran mucho mayores y que exponer al ejército al narcotráfico sería exponer o arriesgar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Rolando Cordera 

Es una ironía. McCaffrey propuso la participación de los ejércitos en América Latina.

Carlos Montemayor 

Eso es lo interesante. McCaffrey sabe que las fuerzas armadas norteamericanas no deben enfrentar al narcotráfico, pero sí quiere que lo hagan todos los ejércitos de América Latina. En el momento en que todos los ejércitos continentales se atomicen, las únicas fuerzas armadas continentales serán las norteamericanas. 

Rolando Cordera

¿Insinúas que hay una especie de estrategia de dominio militar?

Carlos Montemayor

No estoy insinuándolo; hay un combate frontal, a nivel económico, político, diplomático, educativo, comercial, de Estados Unidos contra el continente. 

Mónica Serrano

La fortaleza de la institución armada en México no se compara con la experiencia de otros países de América Latina, en donde ésta se ha politizado y su prestigio se ha mermado. Sin embargo, la construcción de cuerpos policiacos ha sido un fracaso innegable en toda la región.

Luis Garfias 

Se habla mucho de la seguridad pública. La seguridad pública es una parte pequeña de la seguridad interior y exterior y del concepto de seguridad nacional. 

¿Quién hace la seguridad pública? Las policías; es su obligación elemental y primaria. Si no hay una buena seguridad pública, pueden generarse problemas que afectan la seguridad interior, lo que justifica entonces la acción de las fuerzas armadas.

Rolando Cordera 

¿Pero se trata de un riesgo que debemos o no debemos correr?

Luis Garfias

Quiero volver a lo que decía Carlos Montemayor. Efectivamente, varios países de América Latina se han negado a que las fuerzas armadas combatan el narcotráfico, pues alegan que estarían expuestas a la corrupción. ¿Qué ha pasado en México?; que las policías de los diferentes niveles han sido sobrepasadas por la realidad; la corrupción las ha minado, las ha destruido, nadie tiene confianza en ellas, y el gobierno recurre a la institución más limpia, organizada y ordenada, que son las fuerzas armadas.

Mónica Serrano 

Esa es la solución fácil, que es resultado de la década perdida en América Latina, y que ha llevado a privilegiar los temas económicos. 

Luis Garfias 

Pero peligrosa.

Mónica Serrano 

Desde luego. Y que denota una actitud de desprecio y de total desconocimiento de las autoridades civiles. 

Carlos Montemayor 

Debemos deslindar cuáles son las tareas que deben enfrentarse en términos de seguridad pública y cuáles deben ser las tareas momentáneas, provisionales, que el Ejército debería tomar en casos de emergencia, pero no de manera definitiva. En este momento, el Ejército tiene que cubrir una faceta prácticamente de nula actividad en la sociedad mexicana, que es la seguridad pública. Pero esto debemos tomarlo como una medida transitoria y no confundirlo con las misiones permanentes de las fuerzas armadas. Es una medida necesaria en cuanto a que es urgente. Pero es transitoria en cuanto a que el interés principal debe concentrarse en la creación de cuerpos policiacos contundentes, efectivos, limpios y sometidos a una reglamentación; mecanismos legales, jurídicos, prácticos, que aseguren la eficiencia de esos cuerpos y que, por lo tanto, no hagan necesaria la participación del Ejército.

Rolando Cordera 

Mónica Serrano, dices que hemos incurrido en el facilismo al llamar al Ejército; dice Carlos Montemayor que es una solución transitoria: debemos construir otro esquema de policía y de seguridad interior.

Mónica Serrano 

En la experiencia europea, la construcción de policías fue un proceso largo, complicado y paciente. En el caso inglés, una personalidad desempeñó un papel clave en la creación de una policía competente a finales del siglo XIX. En ese sentido, arrodillarnos ante el desafío es la respuesta fácil. Estamos ante un hecho claro: el deterioro del régimen político mexicano, las manifestaciones que la competencia política ha adquirido, llevan a golpear a las instituciones, como lo evidenció el enfrentamiento entre la Procuraduría del Distrito Federal y la Procuraduría General de la República en el caso de la osamenta. No se puede golpear a las instituciones de esa manera, sin pagar un costo altísimo en el largo plazo. 

Carlos Montemayor 

Me parece que el tema se está centrando, porque así debe ser, en cuáles son los recursos políticos de México para crear cuerpos policiacos coherentes, fuertes y efectivos, y por el otro lado, en qué condiciones vamos a entender el papel del Ejército fuera de las misiones establecidas ya en su reglamento interno. Pero esto implica conocer más a fondo al Ejército. Hace pocos meses, por no decir años, hablar del Ejército era un tabú. 

Necesitamos saber qué son las fuerzas armadas, qué hacen, cómo se forman, porque hay una visión, que en México se superpone con las imágenes de otros ejércitos, que nos impide entender el papel de las fuerzas armadas. Sería oportuno, aprovechando su presencia, que el general Luis Garfias nos dé una visión, así sea sintética, de cómo se ha formado nuestro Ejército. ¿Hablamos de un sólo ejército de 1810 ó 1821 a la fecha?

Luis Garfias 

Ha habido tres ejércitos en la historia de México. De 1821 a 1860 el conservador, una herencia de la Colonia y con mandos de origen español. Este ejército desapareció el 23 de diciembre de 1860 en la batalla de Calpulalpan (un pequeño poblado en el kilómetro 100 de la carretera México-Querétaro y que hoy se llama San Miguel de la Victoria). Poco después entra Juárez y en enero de 1861 se crea el nuevo ejército, el Ejército Liberal, que con Porfirio Díaz cambiará su nombre por el de Ejército Federal, y que durará hasta el 13 de agosto de 1914, cuando se disuelve en Teoloyucan, Estado de México, y se superpone al actual, que nació el 13 de febrero de 1913 en Saltillo, Coahuila, cuando la Legislatura local facultó a Venustiano Carranza, como primer jefe naciente, a levantar fuerzas y a organizar un ejército.

Rolando Cordera

¿Podríamos decir, como dicen los psicoanalistas, que en el caso del Ejército Mexicano infancia es destino? 

Luis Garfias 

Pues sí.

Rolando Cordera

¿O tenemos que asumir importantes cambios estructurales de personalidad?

Luis Garfias 

Hubo cambios. Ese ejército, amorfo todavía, se profesionalizó a partir de 1920, cuando se reabrió el Colegio Militar; diríamos que los puntos importantes de su historia son 1932, cuando nace la Escuela Superior de Guerra, y 1981- 82, cuando se crea el Colegio de Defensa Nacional. Estas instituciones educativas marcan la profesionalización de un Ejército que difiere mucho de los ejércitos en Sudamérica.

Rolando Cordera 

¿Y usted diría que esta morfología del Ejército lo habilita para adecuarse a las nuevas circunstancias, para, incluso en el momento ideal, entrar y salir? ¿Diría usted que hay flexibilidad? 

Luis Garfias 

La hay. Y por eso coincido en que éstas son medidas delicadas pero condicionales, que el Ejército, una vez que esto se resuelva, volverá a sus misiones establecidas: la seguridad interior, la seguridad exterior y el apoyo a la población civil cuando ocurran desastres. Esperemos policías adecuadas a lo largo y ancho del país que resuelvan los problemas de seguridad pública y, parte de ellas, combatan al narcotráfico. 

Rolando Cordera

¿Y mientras no las hay, Mónica Serrano? 

Mónica Serrano 

No nos queda sino esperar que el desempeño de las fuerzas armadas al frente de las policías pueda realmente llevar a depurarlas.

Rolando Cordera 

Se ha planteado, por un lado, que hay una militarización como proceso; dos, que el riesgo es tan alto que sería mejor revisar la decisión de poner en el mando de las corporaciones policiacas a militares. ¿Tú qué dirías? 

Mónica Serrano 

Más que un cambio de personal o de responsables al frente de estas reformas, necesitamos resolver el conflicto político, la turbulencia política por la que hoy atraviesa el país; porque, en buena medida, la turbulencia en las relaciones entre las dos procuradurías tiene que ver con una coyuntura política específica, que hace doblemente difícil el proceso de reconstrucción de instituciones legítimas.

Carlos Montemayor

Insisto en el aspecto político. Hace unas décadas llamábamos instituciones a una mezcla de partido único y gobierno, en la cual la institución se confundía con la permanencia de ese sistema político. Yo creo que apenas ahora podemos hablar de instituciones, de instituciones al margen de la alternancia en el poder. 

Ahora bien, yo no veo un proceso de militarización en México; veo un repliegue del sistema político, que no es capaz de enfrentar muchas de sus misiones y, sobre todo, de resolver a tiempo, en términos sociales, económicos o políticos, problemas que polarizan a la sociedad y por los cuales tiene que intervenir el Ejército, como si fuera una panacea. 

El Ejército tiene una resistencia humana y de recursos. No es posible creer que sea una especie de manantial del que emanen policías, administradores para desplazarlos a Chiapas, guardias para vigilar y adelantarse al movimiento guerrillero, sitiar poblados, luchar contra el narcotráfico y hacerle además el trabajo a los gobernadores panistas o priístas cuando intentan hacer a un lado a la policía. No. Ahora debemos reconocer a esta fuerza institucional.

Mónica Serrano 

En este sentido es importante tomar en cuenta la experiencia de otros países. Debería plantearse un pacto como el que caracterizó a la transición española, en el que la neutralidad del Ejército con respecto a la competencia partidista fue parte de la agenda de la transición, que incluyera también un pacto de seguridad para facilitar un ambiente, un terreno fértil, que permita la urgente reconstrucción institucional.

Luis Garfias 

Yo diría de España algo muy importante. España tuvo un ejército politizado, pero también una guardia civil, de lo que carecemos en México. La guardia civil es un organismo que tiene más de 100 años y desempeña las funciones de policía. Por eso es raro ver al ejército español tomando parte en las medidas de seguridad interna, pues la guardia civil, que tiene cerca de 80 ó 100 mil hombres, hace esas funciones. Aquí necesitaríamos algo parecido; o la gendarmería francesa o los carabineros italianos o chilenos. 

Voy a otra cosa: la militarización. La militarización es una palabra que se usa sin atender su valor real. Si hablamos de militarizar la policía del DF, deberíamos pensar en una militarización por completo. No de veinte generales y cuarenta coroneles. ¿Qué pasa ahora? Que hay grupos que no están de acuerdo, que se ponen en huelga. Eso sería impensable si la policía estuviera militarizada. Habrá muchos militares en ese organismo civil, pero eso no quiere decir que esté militarizado. 

Mónica Serrano 

Yo hablaría de un cambio en el equilibrio cívico militar. Los militares han pasado a ocupar funciones antes desempeñadas por civiles.

Luis Garfias 

Los militares se agotan en los puestos civiles, como pasó en Chile, en Brasil, en Argentina, en Perú. Los militares se agotan y regresan a sus cuarteles, que es su lugar, su área propia. Estoy de acuerdo en que esas son medidas de seguridad.

Rolando Cordera 

Podemos convenir que se opta por soluciones fáciles, de alto riesgo, que se explican por los debates en el sistema político y no por las ganas del Ejército de intervenir. Sin embargo, vivimos en un mundo que cambia muy rápido y tenemos una clara presión norteamericana sobre cuál debe ser el papel del Ejército. 

Carlos Montemayor 

El Ejército mexicano ha sido uno de los pocos en el continente con una clara estructura nacionalista. Creo que estamos poniendo en riesgo el capital del Ejército, al exponerlo a la corrupción y al narcotráfico. Quizá estamos creando condiciones para que sea vencido y absorbido en la órbita militar norteamericana, por vías diplomáticas, económicas y políticas, y no precisamente por un acuerdo o alianza. 

Ahora bien, permítanme insistir en que es el momento de crear instituciones firmes, al margen de los vaivenes de partido, y de un nuevo pacto federal que asegure que el problema de seguridad pública sea resuelto de manera organizada, federalizada, nacional y no atomizada en cuerpos municipales, estatales o federales que, en términos operativos y administrativos, entrarán en constante pugna y van a fertilizar o a preparar un suelo muy fértil a la corrupción.

Rolando Cordera 

En esta perspectiva, ¿dónde queda el Ejército?

Luis Garfias 

En sus cuarteles.

Rolando Cordera 

¿No es una solución a lo Tin Tan?

Luis Garfias 

Así se hace en otros países; en Chile, Perú, Argentina, España, Estados Unidos. 

Rolando Cordera 

Una vez que…

Luis Garfias 

Una vez que termina la emergencia, el Ejército se retira a cumplir sus funciones, para eso está hecho. 

Carlos Montemayor 

En realidad desconocemos lo que es el Ejército. Entre las misiones del Ejército está la de una labor educativa de incalculables dimensiones. El Ejército actual ha desempeñado una función educativa en muchas áreas rurales de México. En sí mismo, el Ejército es una enorme escuela que prepara, civiliza, cuidadaniza. 

Rolando Cordera 

El Ejército a los cuarteles, nos dice el general; de hecho, lo dice también Carlos Montemayor; pero preocupa la transición.

Mónica Serrano 

Habría que delimitar y mantener al Ejército dentro de esas fronteras definidas, con extremo cuidado. Ahora bien, el regreso de militares a los cuarteles no soluciona el problema de manera necesaria. En el caso de México, los mecanismos de control civil han sido muchos, y varias de estas tareas de asistencia social, en educación, en previsión de salud, tienen que ver con que el regreso a los cuarteles no significa estar con los brazos cruzados. Argentina ha resuelto el problema de otra manera, quizá porque tiene un Ejército menos nacionalista y con una actitud más abierta ante ciertos temas de la agenda internacional, que hoy cumple un papel positivo, como algunas tareas de mantenimiento de la paz.

Rolando Cordera 

Tenemos una guerrilla, general Garfias, dos guerrillas o tres guerrillas, no sé cuántas guerrillas. Nuestro experto, novelista, sabe cuántas.

Carlos Montemayor 

Oficialmente dos.

Rolando Cordera 

Ya que hablamos del narcotráfico, de la cambiante situación internacional, de estrategias norteamericanas, ¿qué hacemos con las guerrillas? 

Luis Garfias 

Buena pregunta, porque la guerrilla es lo apropiado para la intervención del Ejército, para volver a restablecer la seguridad interior afectada. En Chiapas el Ejército ha actuado de acuerdo a la ley, a la Constitución y a la Ley Orgánica. También en Guerrero. La guerrilla es una amenaza definitiva a la seguridad interior de un país. Por eso las tropas tienen que actuar.

Mónica Serrano 

La solución a ese problema, paradójicamente, y si tomamos en cuenta la experiencia de Colombia o de Perú, depende a su vez de la construcción de servicios de inteligencia y de la cooperación, en términos de inteligencia, entre Ejército, fuerzas armadas y policías. Sacar de los cuarteles al Ejército y desplegarlo en el territorio donde hay amenaza insurgente no resuelve el problema sino que incluso puede exacerbarlo.

Carlos Montemayor 

A mí me ha tocado estudiar la guerrilla desde otro lado, no desde la perspectiva militar. La guerrilla tiene un contenido militar, en efecto; es un precipitado violento, en efecto, pero no es…

Rolando Cordera 

¿Afecta a la seguridad interior? 

Carlos Montemayor 

Claro que afecta a la seguridad interior, pero la guerrilla no se reduce a ese aspecto militar ni a que pone en riesgo la seguridad interior. Al contrario, la guerrilla es un proceso, es la fase final de un proceso de violencia social que se origina en el despojo, la miseria, la marginación, la ineficiencia, la corrupción…

Mónica Serrano 

En la impunidad de los cuerpos policiacos. 

Carlos Montemayor 

En la impunidad de los cuerpos policiacos y en la de cuerpos políticos o de políticas nacionales o federales.

Rolando Cordera

¿Y qué hace el Ejército cuando se rompe la cuerda?

Carlos Montemayor 

Allá voy. El Ejército no puede ser también empleado o requerido para resolver problemas cuyos orígenes no son militares; porque la guerrilla no surge para enfrentarse al Ejército; surge por el hambre, la injusticia, la represión. Si vemos la historia de las Cañadas en las últimas cuatro décadas y luego la ineptitud, la corrupción, la represión y la injusticia campante que lesiona a las comunidades indígenas, debemos considerar que la solución no es llevar al Ejército a terminar con todas esas comunidades. 

La solución es poner en marcha políticas sociales diferentes, profundas, que eliminen los riesgos de levantamientos armados.

Luis Garfias 

Yo viví en Chiapas y soy el primero en reconocer la enorme injusticia que sufre esa gente. Ese es un problema político, no militar. Los gobiernos deben resolver los problemas políticos, es decir, las carencias e injusticias, los abusos. Pero en el momento que una persona toma un arma y combate a un sistema, el Ejército tiene que actuar contra esa persona. 

Hay diferentes tipos de guerrillas. Hay la guerrilla que se levanta en armas para resolver un problema de independencia cuando un país es ocupado; hay la guerrilla profesional, cosa curiosa, que apoya a las tropas regulares, como los chimblis que actuaron en Birmania en apoyo a las tropas regulares en la profunda retaguardia japonesa. 

La guerrilla de Chiapas es la más común: la gente se levanta para cambiar algún sistema. Desde el punto de vista elemental, el problema es político; está en los gobiernos resolver toda la enorme cauda de graves deficiencias. Pero un militar tiene que actuar como militar. 

Mónica Serrano 

Yo establecería una distinción entre el componente social del problema y el componente estratégico. De nuevo, las comparaciones aquí no sirven. Si tomamos el caso de Chiapas y la experiencia colombiana, en donde la guerrilla ha crecido a la sombra de procesos de negociaciones de paz, allá tenemos un problema estratégico enfocado en negociaciones de paz que no han logrado dar los resultados que originalmente se buscaron. 

Si tomamos el ejemplo del EPR -en el que hallamos una declaración de guerra a la fuerza pública del gobierno mexicano, más allá de que ésta haya actuado con la mayor impunidad en muchas regiones del país-, encontraremos el problema estratégico y el político: el problema político de cómo limpiar esas corporaciones policiacas, que han servido de alguna manera de hornos al cocimiento de esta guerrilla y, por otro lado, el problema estratégico de detectar y desactivar estas agrupaciones que representan una amenaza no sólo para el Estado sino para las propias sociedades. 

Carlos Montemayor 

Es cierto que estos grupos, vistos como amenaza, en realidad son resultado de las amenazas que ellos han sufrido durante generaciones: la extorsión, el despojo, la represión, la injusticia. Es un problema de ineptitud política de nuestro sistema, y si no tomamos conciencia, nada de esto desaparecerá. 

Mónica Serrano 

Desde luego, el despojo engrosa las filas de estos movimientos, no hay lugar a dudas.

Carlos Montemayor 

Los guerrilleros no toman las armas por amor a las armas ni por amor a enfrentarse con el Ejército. 

Mónica Serrano 

Quiero insistir en que respuestas puramente militares no pueden ser el sustituto a soluciones políticas cuidadosamente diseñadas; las respuestas puramente militares no sólo no pueden solucionar el problema sino que pueden terminar por exacerbarlo.

Carlos Montemayor 

Así es, estoy de acuerdo. Necesitamos tomar conciencia de que es la oportunidad de crear instituciones, ahora sí, al margen de partidos y grupos. En ese nuevo pacto el Ejército debe seguir desempeñando funciones importantes y mantener sus misiones, y no apoyar a la política exterior norteamericana, que no tanto quiere combatir al narcotráfico sino controlar la oferta internacional. 

¿Por qué el Ejército mexicano se sitúa hoy en un enclave de dependencia con respecto a la seguridad de Estados Unidos, arriesgando y olvidando la seguridad nacional del propio México?

Luis Garfias

Coincidiría en que la solución militar es desaconsejable, porque crea heridas profundas en una nación. Pero el Ejército no puede ser siempre el personaje malo de la película; el Ejército cumple una orden. La solución a los problemas políticos no le corresponde al Ejército, hay otras instancias. En su momento, el Ejército debe actuar; luego retirarse.