Durante la guerra civil, Juan Ramón Jiménez trató de conseguir una invitación de la Universidad de La Habana para que Antonio Machado pudiera salir de España, como habían salido otros. Escribe Zenobia en su diario el 20 de julio de 1938: “Ni Montilla [representante de la República] ni Gaos parecen querer que venga Machado y ponen tropiezos”. No hubo invitación, Machado siguió en España, murió apenas cruzar la frontera, en Colliure. El 27 de febrero de 1939 Juan Ramón recibió la noticia, desolado, dice Zenobia “porque había intentado que lo invitasen a la Universidad de La Habana, pero los más jóvenes, Gaos en particular, que fue el primero en beneficiarse, no querían tener nada que ver con los mayores (solamente con los de su generación)”.
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