Fátima Fernández Christlieb,

Beatriz Solís Leree

Ligia María Fadul y Beatriz Solís Leree. Coautoras de La Televisión en Amerique Latine. Fátima Fernández Christlieb. Autora de La radio mexicana: Centro y regiones. 

La tan anunciada licitación para la privatización de los satélites en México parece que será un hecho en este primer semestre de 1997. La función de operador y comercializador de satélites de comunicación que recae en Telecomm como órgano desconcentrado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pasará a manos privadas mediante concesión, de acuerdo con lo establecido en la Ley Federal de Telecomunicaciones expedida el 7 de junio de 1995. 

La venta del sistema satelital mexicano sumará otro paso al proceso de apertura del sector de telecomunicaciones en el país, el cual ha pasado por varias etapas: competencia en telefonía celular (1989), subasta pública de Teléfonos de México (1990), modificación del artículo 28 constitucional que excluyó el servicio satelital del manejo exclusivo del Estado (1995), subasta de frecuencias del espectro radioeléctrico y concesiones para satélites de televisión directa al hogar o DTH (1996), y el inicio de la competencia en telefonía de larga distancia (1997). 

Las expectativas que se han creado alrededor de la privatización del sistema satelital mexicano forman parte de la promoción del “paquete de venta”, ya que el negocio de las comunicaciones por satélite es en sí mismo una actividad que requerirá de fuertes inversiones adicionales al pago de la concesión y de alianzas estratégicas entre empresas nacionales y extranjeras que podrán participar hasta en 49 por ciento. 

¿Qué vende Telecomm? Un negocio redondo, compuesto por el sistema satelital y posiciones orbitales para nuevos satélites mexicanos. 

Además de la infraestructura y los servicios, los negocios mencionados incluyen los planes de expansión definidos por el organismo operativo, que son nuevos telepuertos, 4 posiciones orbitales adjudicadas a México por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para el servicio fijo, 4 más para DTH y 10 para el proyecto Megasat. En ese mismo documento Telecomm indica que el sistema satelital para el servicio fijo genera ingresos anuales aproximados a 110 millones de dólares, mientras que los telepuertos alcanzan la cifra de 10 millones. 

Al cerrar 1996, no más de 30 empresas -entre nacionales y extranjeras-, aceptaron la invitación que realizó Telecomm a todas aquellas interesadas en adquirir el sistema satelital que entrará en licitación. Las mexi-canas son en su mayoría consorcios de televisión abierta y restringida, empresas especializadas en tecnología y servicios de telecomunicaciones y, las menos, provenientes de otros importantes sectores económicos. Las extranjeras son algunas de las operadoras y/o constructoras de satélites con mayor experiencia en el mundo. 

Parte del interés por obtener las concesiones satelitales deriva de que representan el complemento tecnológico idóneo para las redes públicas de telecomunicaciones que ha otorgado la SCT, pues permiten prestar servicios fijos y móviles. Sin embargo, sólo hasta que este organismo publique los términos de la convocatoria para el otorgamiento del título de concesión, se podrán definir las estrategias empresariales para presentar las ofertas. 

Por las características tecnológicas de los dos satélites Solidaridad que operan actualmente, la cobertura alcanza el norte, el centro y el sur de América, por lo cual Telecomm recibe ingresos por la renta de transpondedores a diversos países. Esto significa que compite en el panorama internacional con sistemas de otros cuatro países y de 5 sistemas internacionales.1 A 40 años del inicio de la era espacial con el lanzamiento del Sputnik soviético en 1957, hoy operan alrededor de 150 satélites en la órbita geoestacionaria, de los cuales el continente americano participa con 65 -cerca del 30% del total-. De éstos, 48 son satélites de los Estados Unidos, 7 de Canadá, 4 de Argentina y 3 de México y Brasil. En los tres primeros países los operadores son empresas privadas, mientras que en los dos últimos son estatales en proceso de privatización.2 

La creciente competencia a nivel internacional, tanto por los nuevos satélites globales de servicios móviles programados para operar en el continente, como por los regionales que entrarán en funcionamiento para servicios de radiodifusión, redes corporativas y telefonía en Latinoamérica, requiere de grandes inversiones que los propios Estados no pueden realizar. Se espera un crecimiento de la capacidad satelital sirviendo a América Latina de 200 transpondedores más, sumados a los 170 disponibles actualmente.3 Al ser México uno de los tres países de la región que han aplicado una agresiva política de telecomunicaciones para participar en este jugoso mercado, la venta de su sistema satelital le permitirá aprovechar las costosas tecnologías de compresión digital y ofrecer una amplia gama de servicios. 

Sin embargo, en el panorama nacional se desconoce hasta el momento cuál será el mecanismo por el cual los futuros dueños del sistema satelital mexicano darán cabida a los servicios sociales que actualmente lo utilizan, que si bien no representan un porcentaje significativo en términos de ocupación, sí lo son como apoyo a otras acciones de carácter no comercial. Los usuarios están distribuidos entre los que utilizan señales para televisión (42.2%) y los de redes de voz y datos (31.4%).4 La red EDUSAT, por ejemplo, ocupa menos del 3% de la capacidad destinada a televisión y los gobiernos estatales escasamente el 2 por ciento. 

Otra cuestión que ignoramos es el trato que la nueva empresa privada dará a los requerimientos satelitales del Estado mexicano. ¿Se considerará al Gobierno Federal como un cliente más o habrá algún tipo de preferencia? ¿Le costará a la SEP el envío de la señal de la telesecundaria lo mismo que a un concesionario sus imágenes de TV comercial? Pronto lo sabremos. 

1 Estos sistemas son los pertenecientes a los organismos Intelsat, Inmarsat e Intersputnik, y Panamsat e Hispasat, cuyos canales tienen cubrimiento regional e intercontinental 

2 Canadá privatizó en 1992 y Argentina otorgó en 1993 la concesión para ocupar 5 posiciones orbitales a partir de 1997. En Brasil la Ley de Concesiones del 13 de febrero de 1995 fue reglamentada en el mes de noviembre del mismo año. La nueva política garantiza a la empresa estatal Embratel la prioridad en el uso de satélites administrados por ella hasta finales de diciembre de 1997, cuando entren en competencia los nuevos sistemas. 

3 Datos tomados de la revista Communicationsweek Latinoamerica. Tercer trimestre, 1995.

4 El sistema satelital mexicano está ocupado en casi 74%, por lo cual el 26% restante es capacidad disponible. 

Líneas de negocios del sistema satelital de Telecomm

Negocio

Servicio

Infraenstructura espacial y terrestre

Satélites de servicio fijo

Televisión, voz y datos, seguridad y servicio social

Morelos II

Solidaridad I y II. Centros de control

Telepuertos

Enlaces y redes satelitales para tv, voz y datos

Telepuertos de Iztapalapa y Tulancingo y 20 más pequeños

Servicio móvil

Com. móviles nacionales e internacionales

Banda L de Soliradidad. Inmarsat. Centro de control Movisat

DBS-DTH

Tv directa al usuario

Proyecto de satélite DBS en 77 w y centros de transmisión

Megasat

Internet vía satélite

Proyecto Supervía de satélites y centros de control y acceso.

Cuadro elaborado con base en los datos de: SCT, Telecomm. Apertura a la inversión en el sistema satelital mexicano. Síntesis informativa.