En las relaciones entre seres humanos, los conflictos de interés son habituales. Con frecuencia se soslayan o se esconden. Suceden en diversos ámbitos. Los de los políticos son execrables; ese grupo, corriente y no educado la mayoría de las veces, ni siquiera se percata del suceso. Los arropa una suerte de dios Jano: su rostro doble les permite mirar a dos lados opuestos a la vez: el suyo, el podrido, elimina el segundo, el de los otros, el humano. Los de los religiosos hieden: reciben prebendas de ricos y se olvidan de sus obligaciones éticas hacia los pobres. Los de algunos empresarios dan pena: se amistan con gobiernos para incrementar sus riquezas y guardan silencio cuando deberían tener la obligación ética de denunciar atropellos gubernamentales; no lo hacen por los pactos sotto voce con sus amigos del gobierno. Dosis de ética y moral en los tres grupos podrían atenuar la podredumbre. Eso nunca sucederá.

En medicina los conflictos de interés no deberían suceder; por desgracia cada vez son más frecuentes. La ética médica se ocupa de ellos. Se engloban en la relación médico-paciente. Veracidad, privacidad, confidencialidad, ensayos clínicos y fidelidad, entre otros, son temas vinculados a los conflictos de interés.
Dichos conflictos surgen cuando una persona, en lugar de cumplir con lo correcto (lo que marca la ley, lo que dicta la ética), guía sus decisiones para beneficiarse a sí misma o a un tercero; los beneficios pueden ser económicos o la promoción de conocidos para acceder a algún puesto profesional, aunque no cumplan con los requisitos necesarios. En medicina los conflictos de interés denuestan a la profesión y erosionan la relación con los enfermos. Los médicos que incurren en esa falta lo saben.
Los pacientes suelen no enterarse de la actitud de su médico en ese tipo de bretes. Una lista, no exhaustiva ni definitiva de algunas dificultades éticas, ilustra el embrollo:
1. Obtener de laboratorios, gabinetes u hospitales dinero u otras prebendas por enviar personas enfermas.
2. Aceptar remuneraciones económicas de compañías farmacéuticas por promover sus medicamentos.
3. Recibir dinero de compañías farmacéuticas por dar pláticas sobre sus fármacos.
4. Enviar pacientes con colegas no capacitados ni bien entrenados. La amistad no debe prevalecer en el cuidado de las personas enfermas.
5. Incluir a pacientes en protocolos de investigación aunque no tengan el perfil patológico adecuado.
6. Recibir estímulos económicos por reclutar enfermos para protocolos de investigación.
7. Enviar pacientes con colegas en busca de ascenso académico o administrativo.
8. Ser socio o dueño de laboratorios de análisis clínicos u otras instancias como hospitales, gabinetes de rayos X, clínicas de fisioterapia.
Evitar conflictos de interés en medicina requiere fidelidad, honestidad y ética. Si el galeno no cumple con los principios rectores de la ética médica y privilegia sus intereses personales falta a la moral. Los doctores deben ejercer su profesión arropados por estándares éticos de probidad e imparcialidad para evitar conflictos de interés. De no hacerlo contribuyen a erosionar aún más la ya de por sí pobre relación médico-paciente.
Para evitar esos embrollos sería formidable que los pacientes pudiesen contar con una especie de documento donde el galeno manifieste su compromiso de no incurrir, al tratar a su paciente, en conflictos de interés. Si los enfermos supiesen que sus médicos inciden en esa falta, las demandas aumentarían.
Adecuado sería, aunque comprendo la dificultad, instar a los médicos a diseñar un pequeño currículo donde se aclarase si reciben o no estímulos de laboratorios o de hospitales amén de no ser dueños de laboratorios clínicos a los cuales opte por mandar a sus enfermos. Los pacientes deberían tener el derecho de exigir dicha declaración.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Saludos cordiales estimado amigo!
Un tema de años que se desarrolla entre la ente mercantil industria médica y la medicina.
Su coexistencia es algo que se volvió parte del desarrollo de la ciencia médica. Lo lamentable es que en la formación de los médicos se volvió comun a falta de una formación ética y control entre la industria y universidades se creo un fenómeno de perversidad, que contaminó todo un universo alrededor de la medicina. Y que los pacientes y o enfermos son los paganos de esta sociedad pervertida. Triste ver lo que sucede entre laboratorios, hospitales, médicos y demás tecnologías al servicio de las personas que se convierten en objetos de uso y interés. Un ejemplo palpable tu servidor en éste momento que estoy cursando con episodio de un problema neurodegenerativo y que me encuentro cono el sector privado de atención te ve como una moneda de cambio y si no tienes ese recurso no eres factible de atención.. ejemplo resonancias magnéticas.. ya que en el sector público imposible su aplicación x multiples razones. Dónde quedo el apoyo no escrito, no dicho entre el apoyo entre colegas médicos para uno y sus familia cercana la cortesía..ahora las interconsulta entré nosotros es igual que cualquiera.. dinero. Relato esto después de 40años de profesional de la salud pública y privada y me da tristeza su deterioro . Ojalá la ética y educación conlleve a qué se modifique este mercado salvaje. Ojalá podamos humanizarnos!
Gracias
Lenin: me apena enterarme de tu estado de salud. Ya no ejerzo en instituciones públicas pero tengo amigos que nos podrían ayudar si acaso deseas continuar tus estudios y tratamientos en uno de los Institutos de Salud. Dime como te puedo ayudar. Si gustas, dame tu celular y te llamo.
Mientras recibe un gran abrazo,
Arnoldo
PS Y si, claro: eres testigo vivo del mal ea¡stdo de la salud en nuestro país
Gracias Arnoldo, te envié un correo con mis datos
Saludos cordiales.
Agradezco mucho tu carta y respuesta!
Un abrazo grande.
Lenin Cruz