En los pasados diez años, Venezuela ha expulsado más de 8 millones de personas: más de una cuarta parte de su población. No se trata sólo de la emigración de la clase media, sino también de la expulsión de hombres y mujeres de los barrios, muchos incluso tuvieron que salir del país caminando. Y caminaron a Colombia, a Ecuador, a Panamá y hasta México. Y el dictador todavía quiere que a eso se le llame socialismo. Lo que hay en Venezuela es una dictadura y se conoce también como caudillismo. Un culto al Señor Presidente. Por eso me dio por acordarme de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos; una parábola novelada muy bella en sus descripciones de los llanos y, desde luego, muy pasada de moda.
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