En el otoño de 1534, el 23 de octubre, el rey Jan de Leiden organizó un espectacular banquete en la Plaza del Mercado de la ciudad fortaleza de Münster. La ciudad estaba sitiada por las fuerzas del obispo Franz von Waldeck desde hacía casi un año. Al comenzar el festejo, el rey ordenó que llevaran a uno de los soldados del obispo, de los que habían hecho prisioneros. Pidió su espada y allí mismo, de un golpe, le cortó la cabeza. Algunas fuentes dicen que antes lo invitó a que se sentara a cenar con él. Siguió la celebración con el cadáver decapitado frente a la mesa. Podría ser la escena culminante de una posible ópera escandinava, es también la representación más acabada, exacta, del poder soberano.
La historia empieza unos meses atrás, cuando Jan de Leiden fue ungido por Dios como rey del Nuevo Israel, y termina unos meses más tarde, cuando las tropas del obispo conquistan la ciudad y Jan es ejecutado.
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