China white

Entre las drogas de diseño correspondientes al grupo de los opiáceos destaca la llamada China white, nombre genérico para muchas variantes del fentanil o fentanilo, un opiáceo sintético hoy empleado (como sustituto de la morfina) en cuatro quintas partes de las operaciones realizadas por clínicas occidentales. Varias veces más activo que la heroína, el fentanil une a sus formidables propiedades analgésicas una toxicidad relativamente baja.

Sin embargo, lo que empezó apareciendo como China white no era fentanil, sino algún derivado suyo —como alfametil fentanil o parafluorfentanil—, de potencia casi irreal, pues en su centenar de análogos los hay hasta dos mil veces más activos que la heroína. Una taza de algunas variantes equivale a un baúl de morfina, y una millonésima de gramo suyo puede venderse a medio dólar, considerando que bastan 60 o 70 millonésimas para conseguir el efecto de una dosis media de heroína. Además, la síntesis de estos superanalgésicos es relativamente sencilla a partir de productos básicos para la elaboración de plásticos (alfametilestireno, formaldehído, metilamina).

Naturalmente, la difusión de China white aumentó el porcentaje de intoxicaciones agudas y muertes. Parte de ellas pueden atribuirse a la altísima actividad de los agentes químicos, aunque la mayoría se deben al “corte” usado para darles volumen o a que el productor obtuvo por azar una neurotoxina. Esto es indiscutible, pues sobrevive sin lesión un grupo de personas que —tomando parafluorfentanil puro, por ejemplo— se administra cantidades hasta cincuenta veces superiores a las halladas en supuestas víctimas de sobredosis.

Junto a los derivados del fentanil hay otras varias sustancias sintéticas y semisintéticas —con indefinidos análogos— de potencia superior a la heroína, que un químico competente puede extraer de fármacos legales usando productos de droguería. Las más conocidas —por su alto poder eufórico— son la dihidromorfinona (Dilaudid) y la 14-hidroxidihidromorfinona (Nurmophan), si bien parece inevitable que cada año se descubran más, y aparezcan también nuevos procedimientos de obtención.

 

Fuente: Antonio Escohotado: Historia elemental de las drogas. Anagrama, Barcelona, 1996.

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Publicado en: 2024 Mayo, Cabos sueltos