Mientras no se demuestre lo contrario, el tramo ferroviario que está construyendo el Ejército entre Ímuris y Nogales es un regalo de la llamada Cuarta Transformación para Grupo México, una de las empresas mineras más grandes del mundo y responsable del peor desastre ambiental en la historia de nuestro país. Ninguna autoridad, ni estatal ni federal, ha sido capaz de explicar por qué hacía falta agregar a las vías existentes esta desviación de 70 kilómetros que pasa justo por un nuevo yacimiento mineral. Tampoco se le ha presentado a la población local alguna clase de beneficios que justifique la afectación de sus tierras, el daño a la antigua misión de Cocóspera y la devastación del cauce de uno de los pocos ríos perennes del estado de Sonora. “El tren va porque así lo mandó el presidente”, les aseguró el mayor Casanova a los ejidatarios inconformes.
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