Carta del mal amigo

La mujer de Jorge Aguilar Mora, Lauretta, falleció a fines de septiembre después de muchos meses en cuidados intensivos, debatiéndose entre la vida y la muerte. Sin poder hablar. En el último correo electrónico que recibí de Jorge, me decía:

¡Cómo aborrezco las ER [unidades de terapia intensiva]! Y me pregunto si todavía la ironía de la vida me tiene deparada una estancia en ese infierno, que es, para muchos, el lugar de salvación, de sanación, de resurrección. Pero no para Lauretta.

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