Respecto al acto de columpiarse como tratamiento médico, el mismo movimiento que se usó durante siglos para ayudar a los enfermos —Avicena lo prescribió para la lepra, Cristóbal Méndez para la gota, Benjamin Rush para la manía— fue criticado por Louis-Charles-Henri Macquart, quien pensaba que el excesivo columpiarse podría revertir la circulación de la sangre, y por Immanuel Kant, quien además condenaba las cunas mecedoras por ser inductoras de vómito y a la gente que “juega con sus niños como lo hacen los monos”.
Fuente: TLS, agosto 18, 2023.
