Tareas desorbitadas

Para la reforma educativa de Andrés Manuel López Obrador, la educación es un proceso donde la comunidad y el territorio en que se encuentra la escuela no son partes del proceso de enseñanza-aprendizaje, sino un núcleo que los integra para lograr una transformación social desde su seno, a través de procesos de aprendizaje. Esto que se identifica como Nueva Escuela Mexicana se origina en los cambios al artículo 3 constitucional, en la Ley General de Educación y en el Plan de Estudio 2022, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en agosto de 2022.

Ninguno de los actores involucrados —niños, niñas, adolescentes, jóvenes, docentes, directivos, supervisores, asesores técnicos-pedagógicos, madres, padres, tutores, otros interesados— participarán como lo hacían antes. Ahora se les piden cambios contundentes en su participación.

De la escuela a la comunidad

Según el nuevo Plan de Estudio 2022uno de los cuatro elementos que sustentan la propuesta curricular es que la comunidad será el núcleo que integre los procesos de enseñanza-aprendizaje. La comunidad es parte de un territorio que tiene historia, espacio geográfico, problemas, tiempo y ritmos propios, que se manifiestan de distintas maneras al abordar la realidad en la que se encuentra la escuela. Así que el proceso educativo ahora deberá ser distinto: integrará el conocimiento de varias disciplinas, mediante un diálogo entre el presente y el pasado de las localidades. Los niños, las niñas, los adolescentes y los jóvenes se asumirán como “sujetos históricos”, al participar en la transmisión de los saberes de generaciones anteriores a ellos en su localidad (DOF, 14 de agosto de 2022, Anexo, pp. 12 y 70).

Dicha comunidad-territorio los enseñará a vivir juntos, a convivir desde la diversidad —respetándose unos y otros— y a generar los principios de una vida democrática en compromiso con las demás personas (p. 71).

Tanto el plan y programas de estudios como los libros de texto y los materiales generarán un proceso de enseñanza-aprendizaje con el mismo valor para la comunidad local, para la escuela y para el aula (p. 7). Siendo así, algunos de los problemas que se identifican en cada uno de estos espacios y que podrían no tener solución por su complejidad, se transformarán desde la escuela, mediante la participación activa de alumnas y alumnos, el conocimiento y los saberes locales, y con el resto de los miembros de la localidad (p. 73).

En otros términos: la comunidad-territorio es un “insumo” para la vida escolar. Aporta una red de interacciones que permiten identificar, analizar y aun resolver los problemas que se vislumbran desde la escuela, mediante proyectos transformadores. Es un “proceso” en el que los miembros deberán participar activamente en la dinámica de enseñanza-aprendizaje. El “resultado” será que alumnas y alumnos aprenderán a vivir en comunidad, a respetarla y a ser sujetos colectivos e históricos con ella.

Ilustración: Víctor Solís

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Publicado en: 2023 Septiembre, Expediente