Lo que empezó como un eslogan político terminó siendo un proyecto político-pedagógico: la Nueva Escuela Mexicana (NEM). En el 2022, mientras sucedía el regreso presencial a las escuelas, se publicaba el Acuerdo número 14/08/22 por el que se estableció el Plan de Estudio para la educación preescolar, primaria y secundaria. Un documento de 141 páginas más otras 73 de referencias que expone los principios filosóficos del nuevo currículo, enmarcados en la pedagogía crítica.
La pedagogía crítica es una corriente basada en el marxismo, que tiene a Paulo Freire como uno de sus principales exponentes, un autor que desarrolló, en lo básico, una pedagogía dirigida a adultos. Freire considera que la educación debe traer consigo acciones transformadoras: los estudiantes no sólo tienen que adquirir aprendizajes o aptitudes, también deben conocer su historia, saber quiénes son y cuáles son sus raíces, su cultura; ser sujetos con conciencia de clase que transformen su realidad y su contexto. Se supone que a ese tipo de formación aspiraría la Nueva Escuela Mexicana.
Según la Secretaría de Educación Pública (SEP), el plan de estudios sustentado en esta pedagogía es una “propuesta curricular en permanente construcción” y se divide en cuatro ejes: 1) integración curricular (contenidos fundamentales); 2) autonomía profesional del magisterio (contexto y territorio); 3) comunidad como núcleo integrador de los procesos de enseñanza y aprendizaje (escuela-sociedad) y 4) derecho humano a la educación. Los profesores y las profesoras, además, tienen el reto de formar a alumnas y alumnos que al acabar su educación básica sean personas que “valoren y reconozcan la diversidad, sus potencialidades cognitivas físicas y emocionales, desarrollen una forma de pensar propia, se perciban como parte de la naturaleza, interpreten fenómenos, hechos y situaciones históricas, culturales, naturales y sociales, intercambien ideas, cosmovisiones y perspectivas mediante distintos lenguajes, y se reconozcan como ciudadanas o ciudadanos en formación”. Están muy alineados los preceptos teóricos con el ideal educativo de la Secretaría de Educación Pública, al menos en la narrativa.
Pero ¿cómo se aplica esto en las aulas? Cada profesor desde sus disciplinas vive de forma distinta la Nueva Escuela Mexicana. En entrevista con una directora de primaria pública y otra de preescolar privada, ambas me explicaron cómo viven la incorporación de un nuevo plan de estudio en sus escuelas.
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