Podría pensarse que se trata tan sólo de una sentencia llamativa, pero tiene sentido afirmar que, cuando más seguro me encuentro con respecto a alguna idea, teoría o simple opinión, algo me dice que piso en suelo movedizo y, de inmediato, entro en una zona de inseguridad o ambigüedad extraña. Varias voces se reúnen para martirizarme y hacer la crítica de mis aserciones o simplemente desbaratarlas. A través de los años creo que ese titubeo constante me ha convenido y me ha propuesto cierta tranquilidad; tiendo a ser pragmático, una especie de relativista mesurado y me voy con cuidado cuando se trata de exponer alguna clase de verdad inmutable o definitiva, además de dar gracias a los dioses de no haberme convertido en un científico obrero, aunque como sabemos, ya lo había escrito Popper: “La ciencia es ciencia porque cambia”.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.