Existe una grabación de Bertolt Brecht cantando el tema “Mack the Knife” (“Die Moritat von Mackie Messer”), de La ópera de tres centavos. La voz rota, aguardentosa, el organillo mal afinado, le dan a la pieza una sonoridad canalla, nocturna y un poco bárbara, de algo entre el romance de ciegos y la música de cabaret, que es exactamente lo que conviene a esa especie de elegía burlesca para un matón (la música de Kurt Weill permite que se olvide casi todo, admite versiones sonrientes como las de Louis Armstrong o Bobby Darin o acarameladas como la de Frank Sinatra, pero eso es otra cosa).
La obra de Brecht, ya se sabe, es una elaboración en caricatura de la ópera de John Gay (The Beggar’s Opera), de 1728. La misma estructura básica de la trama, los mismos personajes centrales sirven para decir cosas muy distintas.
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