Poco después de mudarme al desierto, me dijeron que los cactus proliferan fácilmente: cortas la penca, la metes parcialmente en el suelo, echas un poco de agua y crece. Me había mudado a una casa tipo ranch con un jardín grande pero descuidado, lleno de malva y verdolaga y pasto bermuda, plantas de climas tropicales que se propagan como la pólvora en este clima seco. Me puse a arrancarlas todas —ardua batalla— para poder sembrar las pencas.
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